En esas aburridas reuniones de padres que mes por medio
se hacen en el colegio de mi hija nunca sucede nada interesante, salvo cuando
el profesor entrega el informe de notas. Es ese momento en que crees que habrán
solo calificaciones excepcionales pero te encuentras que hay solo malas notas y
el mundo se derrumba, y el sueño de las becas de gratuidad para la universidad
se diluye como el azúcar en el agua; solo esperas que se apruebe la ley de
gratuidad en las universidades para no sufrir con el pago de las mensualidades.
Se organizó la directiva de padres y gracias a Dios no me
eligieron ya que en la enseñanza básica estuve 4 años siendo el presidente y
era una tarea estresante ya que había que lidiar con los padres, y estos son
más peligrosos que los mismos estudiantes. Los minutos pasaban y para mis
adentros pensaba: "¡Qué no se les ocurra hacer un grupo en
WhatsApp!". No sé si la apoderada que había a mi lado tenía poderes
síquicos porque cuando terminé mi pensamiento me miró, se sonrió y levantó la
mano; el profesor le da la palabra y dice: "¿Por qué entre los padres no
hacemos un grupo de WhatsApp para estar informados de las tareas, calendarios
de pruebas y organizar rifas para juntar dinero?". En mi interior quería
someter a un régimen severo de tortura a la estúpida señora que hizo la
propuesta. ¿Acaso no sabe que los teléfonos de quedan pegados porque los
mensajes consumen la memoria RAM de los teléfonos? Además, los putitos memes y
notas de voz matan la memoria de almacenamiento y se habla de todo menos del
progreso de los hijos en clases. Con ojos de asombro noto que uno a uno
anotaban sus números en una hoja, cuando ese endemoniado papel llegó a mis
manos pensé en destruirlo para evitar daños a terceros ya que en un mes iban a
estar todos los padres tecleando como endemoniados y hablando tonterías sin
sentido ni utilidad para el desarrollo educacional de los hijos. La persona que
estaba delante de mí se da vuelta y me mira con ojos de: "Ya pues. ¿Anotó
su número? Mire que me toca a mí". Para evitar esos ojos de enfado lo hice
y pasé la hoja a la señora, en ese momento firmé mi sentencia de muerte.
Pasaban los días y me fijaba si ya el grupo se había
formado, no había nada nuevo en WhatsApp. Pensaba tal vez Dios se apiadó de mí
y el papel se perdió, caminaba aliviado pero cuando llegaba alguna notificación
empezaba a temblar al tomar el teléfono y el miedo pasaba al ver que eran
amigos u otros grupos más interesantes. Una noche, recostado veía TV, alejado
del mundanal ruido de la cuidad cuando entra una notificación; como si nada
tomé el celular y vi: "Primero Medio B". Las pesadillas se hicieron
realidad, el grupo se había formado.
Cómo si la vida se les fuera comenzaron a textear y
mandar mensajes de audio. Yo mandé un saludo escueto diciendo quien era y el
papá de quien era. Por alguna razón todos de callaron y seguí conversando con
una de las apoderadas del curso, poco a poco la conversación se hizo amena pero
por respeto a los demás no seguimos y nos despedimos como si nada. Al otro día,
me sorprende ver un mensaje de ella, le respondí con un cortante
"hola". La conversación partió con las trivialidades del colegio y
fue pasando a preguntar cosas personales como gustos y demases. Poco a poco al
menos en mi caso se podía percibir que el sexo rondaba el ambiente. Por un
momento mi mente de fue a un cuarto a media luz y ella gimiendo de placer
mientras mi lengua invade su boca con un beso apasionado, y mis manos pérdidas
recorriendo cada espacio de su cuerpo. La imaginaba desnuda y con sus piernas
abiertas entregándome esa deliciosa vagina, con mis dedos estremeciendo su
clítoris al punto de hacer que explote en un delicioso orgasmo que escurre por
sus contorneadas piernas.
No sabía qué hacer ni cómo sacarme de la cabeza tan
deliciosa escena; intenté con volver a las trivialidades del colegio y dirigir
la conversación por un camino sensato. Respiré profundo y pregunté: "¿De
qué parte de la ciudad es?". La respuesta fue: "Vivo cerca del
colegio. ¿Por qué lo pregunta? ¿Quiere venir a verme?". —"No, solo es
curiosidad" —respondí intentando zafar del momento incómodo. Me manda un
mensaje de audio riendo por mi infantil respuesta; "no se ría" —le
digo con algo de nerviosismo que ella supo percibir. La hora avanzaba y
habíamos pasado las 3 de la tarde hablando, debíamos atender nuestras
obligaciones y dejamos la conversación con un coqueto hasta pronto.
Al caer la noche mi mente insistía en esas imagines
morbosas de la mañana. Mi miembro empezó a colocarse duro al imaginarla
lamiendo cada centímetro y meterlo en su boca hasta ahogarse. Decidí cruzar el
umbral de la conversación formal y llevarla donde mi perversa mente quería que
estuviera; con descaro comencé a seducirla, a adular su foto de perfil.
"No puedo negar que es una mujer madura, atractiva y sensual, una sonrisa
que acentuaba sus mejillas y la hacía ver como una niña traviesa" —le
digo. Me manda un audio con un: "Gracias", seguido de un intenso
suspiro. “Hace tiempo que nadie me dice algo así” –me dice un poco tímida.
“Perdone mi franqueza y si la hice sentir incomoda pero no podía dejar de decir
algo tan cierto” –respondo de manera incisiva. Nuevamente sonríe haciendo que
la conversación tome un tinte un poco más excitante. Ya era cerca de las tres
de la madrugada, dicen que es la hora en que los demonios salen a hacer de las
suyas y sin duda esa noche fue así. Por alguna razón marqué la opción de
videollamada y para mi sorpresa respondió, verla sobre la cama solo con ropa
interior despertó los demonios en mi interior y en silencio la contemplaba; no
puedo negar que me sorprendió gratamente lo que mis ojos observaban, las curvas
definidas de su cuerpo y sus senos aprisionados por un brasier en seda de color
rojo.
Por mi parte, tendido en la cama solo con bóxer y con mi
miembro a punto de estallar, mi mano lentamente se acomoda en mi entrepierna,
ella sabía lo que estaba haciendo pero no pide que me detenga, sino que de
manera sutil con su mano libre comienza a acariciar sus senos por sobre el
brasier; de a poco su respiración se agitaba y en sus ojos podía notar el
deseo. Empieza a bajar mostrándome sus piernas firmes que se separan al paso de
su mano y se pierden en el interior de esa diminuta prenda íntima del mismo
color que el brasier. Gemidos suaves salen de sus labios y con una voz
balbuceante me dice: “No he podido sacarlo de mi mente, lo deseo con
desesperación”. Una sonrisa malévola sale de mis labios y respondo: “De la
misma manera que la deseo yo”. Se desnuda por completo y deja el teléfono a una
distancia que me dejaba ver el cuadro completo de su cama, de manera frenética
masajea su clítoris, podía ver como se retorcía en la cama y gemía como una
puta descontrolada. Se comenzó a penetrar con dos dedos y a retorcerse de
placer, con los labios secos por la excitación me pide que le muestre mi pene.
Accedí y al verlo exclamó: “¡Qué ganas de tenerlo en la boca!”. Yo me masturba
como un enfermo, solo quería saciar mi sed de sexo al ver como semejante mujer
estaba dispuesta a satisfacer mis deseos a través de una videollamada. Abre su
velador y saca de entre las cosas un dildo doble el que empieza a mamar como si
su vida dependiera de ello; su rostro al hacerlo era algo digno de ver y cuando
untó sus dedos con saliva para lubricar su ano fue un momento de antología,
sabía lo que su perversa mente estaba tejiendo porque sin decir nada estábamos
conectados en pensamiento. Lo introduce lentamente haciendo que su cara cambie,
pasando del placer a un dolor intenso el que es seguido por temblores en sus
piernas y con un ahogado: “¿Le gusta?” –me demuestra que lo hace solo por
complacerme. Con una perversa sonrisa muevo mi cabeza en señal de aprobación;
con detenimiento espero que pueda leer mi mente y la siguiente petición, pero
como les dije estábamos conectados, con delicadeza introduce el otro extremo
del dildo en su vagina. El placer se apoderaba de cada ápice de su cuerpo,
verla retorcida en la cama hacia que me masturbara con todas las fuerzas de mi
ser; oír sus imparables gemidos son el detonante para que explote y eyacule de
manera abundante. Me regaló uno de los orgasmos más intensos que he tenido.
Ella al ver como mi semen se desparrama se quita el dildo de la vagina
liberando un intenso squirt que moja todo a su paso, el torrente de su placer
se pierde en la cama, los espasmos son incontenibles y la satisfacción se puede
ver en su perverso rostro. Exhaustos nos despedimos esperando a que el momento
se repita pero esta vez en persona para apagar el fuego intenso que nos consume
cada vez que una notificación de mensaje entra al teléfono.
Había transcurrido algo de tiempo desde esa morbosa
videollamada, era día de reunión en el colegio, la excusa perfecta para vernos.
Nos saludamos como dos padres preocupados del progreso de nuestros hijos, nos
sentamos separados y el profesor comenzó a hablar de los temas señalados en la
pizarra hasta que al fin llegó el final. Quedamos de acuerdo de juntarnos en la
estación del metro que está cerca; al llegar allá nos juntamos en el andén y
nos subimos al tren que nos llevaría con destino a aquel lugar en donde nos
entregaríamos por completo a los más oscuros deseos. Sin importar si había
alguien que nos conociera al momento de entrar al vagón nos comenzamos a besar,
el pudor parecía no estar presente, tampoco estaba la cordura ya que me dio la
libertad de recorrer su cuerpo a mi antojo; como si no hubiese nadie más
alrededor mis manos se pasean de manera descarada por sus senos y por su
entrepierna. Al llegar al centro de la ciudad salimos de la estación y con
pasos presurosos nos dirigimos al lugar en donde consumaríamos la pasión.
Registramos nuestro ingreso para ser llevados a una habitación adornada para la
ocasión, petalos de rosa sobre la cama y champagne nos esperan.
La puerta se cierra y solo los cuadros de la habitación
son los testigos mudos de lo que sucederá. Ahora, sin importar nada nos
entrelazamos en un beso furtivo que enciende aún más la pasión; poco a poco la
ropa cae al piso y la perversión comienza a hacer estragos. Su cuerpo desnudo
sobre la cama me invita a poseerla, con sus piernas separadas me ofrece su lubricado
sexo, como un animal sediento deslizo mi lengua hasta su hinchado clítoris, es
el instante en que el demonio del placer se apodera de su tembloroso cuerpo,
gime de manera descontrolada cuando mis dedos entran en su vagina y al mismo
tiempo estimulo su clítoris y la penetro; dobla sus rodillas y hunde mi cabeza
en su delicioso sexo rogando sentir mi lengua en su interior. Sus tibios
fluidos se impregnan en mi boca dejando el exquisito sabor de su excitación en
mis labios.
Me desnudo sin prisa, ella se acerca y como una perra en celo para ofrecerme su sexo, con voz suplicante pide ser penetrada sin compasión. Tomo mi miembro y lo acerco a la entrada de su húmeda vagina, de una embestida hago que entre completo y con movimientos bruscos la penetro hasta lo profundo de su ser. Tomado firmemente de sus caderas me muevo de manera frenética, puedo sentir como su interior se contrae en cada estocada. Su vagina palpitante desborda los tibios fluidos emanados de su interior, mientras como un loco la hago gritar con fuerza cada vez que mi pene entra completo. Cae rendida en la cama al ser invadida por un intenso orgasmo. No me importa si tiene fuerzas para seguir, en ese momento su cuerpo me pertenece y ella sabe que no me detendré hasta que mi sed de sexo sea saciada. la volteo y meto mi miembro en su boca, lo chupa hasta tragarlo entero; adoro ver como se atraganta y su respiración se agota, me excita verlo al sacarlo de su boca con la saliva escurriendo y como lo toma con fuerza desde la base y lo vuelve a meter en su boca otra vez.
Después que termina con la felación me tumbo sobre la
cama, solo con una mirada ella sabe lo que tiene que hacer. Se acerca con ojos
de deseo y se monta sobre mí y, con movimientos suaves hace que mi pene se
deslice a su vagina. Una vez dentro se mueve de la manera que a mi me gusta,
rápido y apretando sus pezones. Sus perversos movimientos me enloquecen. Ese delicioso
palpitar de su vagina hace que mi miembro se hinche más en su interior, suplica
porque la llene con mi espeso semen; cierra sus ojos y su respiración se detiene
pero no detiene sus frenéticos movimientos; con fuerza exhala, con tanta fuerza
que sus fluidos se desbordan por mi pelvis. Sus movimientos mezclados con
espasmos en su interior son el ingrediente perfecto para hacer estallar mi pene
en su interior. Mi semen se junta con sus tibios fluidos, cae sobre mi pecho
exhausta, y yo la beso con delicadeza en los labios. Después de esa noche
juntos las reuniones del curso serán más entretenidas, ya que con aquella
sensual apoderada tendremos una noche al mes para hacerlas interesantes.
Pasiones Prohibidas ®
Ufffffff 🔥🔥🔥que rico!!! no te imaginas la humedad que me invade en este momento al leer cada línea delicioso relato amor
ResponderEliminarUuuy excelente relato...
ResponderEliminarCómo siempre un placer leerlo.
Esquisitooo!!
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