021. La sensual apoderada del curso de mi hija


En esas aburridas reuniones de padres que mes por medio se hacen en el colegio de mi hija nunca sucede nada interesante, salvo cuando el profesor entrega el informe de notas. Es ese momento en que crees que habrán solo calificaciones excepcionales pero te encuentras que hay solo malas notas y el mundo se derrumba, y el sueño de las becas de gratuidad para la universidad se diluye como el azúcar en el agua; solo esperas que se apruebe la ley de gratuidad en las universidades para no sufrir con el pago de las mensualidades.

Se organizó la directiva de padres y gracias a Dios no me eligieron ya que en la enseñanza básica estuve 4 años siendo el presidente y era una tarea estresante ya que había que lidiar con los padres, y estos son más peligrosos que los mismos estudiantes. Los minutos pasaban y para mis adentros pensaba: "¡Qué no se les ocurra hacer un grupo en WhatsApp!". No sé si la apoderada que había a mi lado tenía poderes síquicos porque cuando terminé mi pensamiento me miró, se sonrió y levantó la mano; el profesor le da la palabra y dice: "¿Por qué entre los padres no hacemos un grupo de WhatsApp para estar informados de las tareas, calendarios de pruebas y organizar rifas para juntar dinero?". En mi interior quería someter a un régimen severo de tortura a la estúpida señora que hizo la propuesta. ¿Acaso no sabe que los teléfonos de quedan pegados porque los mensajes consumen la memoria RAM de los teléfonos? Además, los putitos memes y notas de voz matan la memoria de almacenamiento y se habla de todo menos del progreso de los hijos en clases. Con ojos de asombro noto que uno a uno anotaban sus números en una hoja, cuando ese endemoniado papel llegó a mis manos pensé en destruirlo para evitar daños a terceros ya que en un mes iban a estar todos los padres tecleando como endemoniados y hablando tonterías sin sentido ni utilidad para el desarrollo educacional de los hijos. La persona que estaba delante de mí se da vuelta y me mira con ojos de: "Ya pues. ¿Anotó su número? Mire que me toca a mí". Para evitar esos ojos de enfado lo hice y pasé la hoja a la señora, en ese momento firmé mi sentencia de muerte.

Pasaban los días y me fijaba si ya el grupo se había formado, no había nada nuevo en WhatsApp. Pensaba tal vez Dios se apiadó de mí y el papel se perdió, caminaba aliviado pero cuando llegaba alguna notificación empezaba a temblar al tomar el teléfono y el miedo pasaba al ver que eran amigos u otros grupos más interesantes. Una noche, recostado veía TV, alejado del mundanal ruido de la cuidad cuando entra una notificación; como si nada tomé el celular y vi: "Primero Medio B". Las pesadillas se hicieron realidad, el grupo se había formado.

Cómo si la vida se les fuera comenzaron a textear y mandar mensajes de audio. Yo mandé un saludo escueto diciendo quien era y el papá de quien era. Por alguna razón todos de callaron y seguí conversando con una de las apoderadas del curso, poco a poco la conversación se hizo amena pero por respeto a los demás no seguimos y nos despedimos como si nada. Al otro día, me sorprende ver un mensaje de ella, le respondí con un cortante "hola". La conversación partió con las trivialidades del colegio y fue pasando a preguntar cosas personales como gustos y demases. Poco a poco al menos en mi caso se podía percibir que el sexo rondaba el ambiente. Por un momento mi mente de fue a un cuarto a media luz y ella gimiendo de placer mientras mi lengua invade su boca con un beso apasionado, y mis manos pérdidas recorriendo cada espacio de su cuerpo. La imaginaba desnuda y con sus piernas abiertas entregándome esa deliciosa vagina, con mis dedos estremeciendo su clítoris al punto de hacer que explote en un delicioso orgasmo que escurre por sus contorneadas piernas.

No sabía qué hacer ni cómo sacarme de la cabeza tan deliciosa escena; intenté con volver a las trivialidades del colegio y dirigir la conversación por un camino sensato. Respiré profundo y pregunté: "¿De qué parte de la ciudad es?". La respuesta fue: "Vivo cerca del colegio. ¿Por qué lo pregunta? ¿Quiere venir a verme?". —"No, solo es curiosidad" —respondí intentando zafar del momento incómodo. Me manda un mensaje de audio riendo por mi infantil respuesta; "no se ría" —le digo con algo de nerviosismo que ella supo percibir. La hora avanzaba y habíamos pasado las 3 de la tarde hablando, debíamos atender nuestras obligaciones y dejamos la conversación con un coqueto hasta pronto.

Al caer la noche mi mente insistía en esas imagines morbosas de la mañana. Mi miembro empezó a colocarse duro al imaginarla lamiendo cada centímetro y meterlo en su boca hasta ahogarse. Decidí cruzar el umbral de la conversación formal y llevarla donde mi perversa mente quería que estuviera; con descaro comencé a seducirla, a adular su foto de perfil. "No puedo negar que es una mujer madura, atractiva y sensual, una sonrisa que acentuaba sus mejillas y la hacía ver como una niña traviesa" —le digo. Me manda un audio con un: "Gracias", seguido de un intenso suspiro. “Hace tiempo que nadie me dice algo así” –me dice un poco tímida. “Perdone mi franqueza y si la hice sentir incomoda pero no podía dejar de decir algo tan cierto” –respondo de manera incisiva. Nuevamente sonríe haciendo que la conversación tome un tinte un poco más excitante. Ya era cerca de las tres de la madrugada, dicen que es la hora en que los demonios salen a hacer de las suyas y sin duda esa noche fue así. Por alguna razón marqué la opción de videollamada y para mi sorpresa respondió, verla sobre la cama solo con ropa interior despertó los demonios en mi interior y en silencio la contemplaba; no puedo negar que me sorprendió gratamente lo que mis ojos observaban, las curvas definidas de su cuerpo y sus senos aprisionados por un brasier en seda de color rojo.

Por mi parte, tendido en la cama solo con bóxer y con mi miembro a punto de estallar, mi mano lentamente se acomoda en mi entrepierna, ella sabía lo que estaba haciendo pero no pide que me detenga, sino que de manera sutil con su mano libre comienza a acariciar sus senos por sobre el brasier; de a poco su respiración se agitaba y en sus ojos podía notar el deseo. Empieza a bajar mostrándome sus piernas firmes que se separan al paso de su mano y se pierden en el interior de esa diminuta prenda íntima del mismo color que el brasier. Gemidos suaves salen de sus labios y con una voz balbuceante me dice: “No he podido sacarlo de mi mente, lo deseo con desesperación”. Una sonrisa malévola sale de mis labios y respondo: “De la misma manera que la deseo yo”. Se desnuda por completo y deja el teléfono a una distancia que me dejaba ver el cuadro completo de su cama, de manera frenética masajea su clítoris, podía ver como se retorcía en la cama y gemía como una puta descontrolada. Se comenzó a penetrar con dos dedos y a retorcerse de placer, con los labios secos por la excitación me pide que le muestre mi pene. Accedí y al verlo exclamó: “¡Qué ganas de tenerlo en la boca!”. Yo me masturba como un enfermo, solo quería saciar mi sed de sexo al ver como semejante mujer estaba dispuesta a satisfacer mis deseos a través de una videollamada. Abre su velador y saca de entre las cosas un dildo doble el que empieza a mamar como si su vida dependiera de ello; su rostro al hacerlo era algo digno de ver y cuando untó sus dedos con saliva para lubricar su ano fue un momento de antología, sabía lo que su perversa mente estaba tejiendo porque sin decir nada estábamos conectados en pensamiento. Lo introduce lentamente haciendo que su cara cambie, pasando del placer a un dolor intenso el que es seguido por temblores en sus piernas y con un ahogado: “¿Le gusta?” –me demuestra que lo hace solo por complacerme. Con una perversa sonrisa muevo mi cabeza en señal de aprobación; con detenimiento espero que pueda leer mi mente y la siguiente petición, pero como les dije estábamos conectados, con delicadeza introduce el otro extremo del dildo en su vagina. El placer se apoderaba de cada ápice de su cuerpo, verla retorcida en la cama hacia que me masturbara con todas las fuerzas de mi ser; oír sus imparables gemidos son el detonante para que explote y eyacule de manera abundante. Me regaló uno de los orgasmos más intensos que he tenido. Ella al ver como mi semen se desparrama se quita el dildo de la vagina liberando un intenso squirt que moja todo a su paso, el torrente de su placer se pierde en la cama, los espasmos son incontenibles y la satisfacción se puede ver en su perverso rostro. Exhaustos nos despedimos esperando a que el momento se repita pero esta vez en persona para apagar el fuego intenso que nos consume cada vez que una notificación de mensaje entra al teléfono.

Había transcurrido algo de tiempo desde esa morbosa videollamada, era día de reunión en el colegio, la excusa perfecta para vernos. Nos saludamos como dos padres preocupados del progreso de nuestros hijos, nos sentamos separados y el profesor comenzó a hablar de los temas señalados en la pizarra hasta que al fin llegó el final. Quedamos de acuerdo de juntarnos en la estación del metro que está cerca; al llegar allá nos juntamos en el andén y nos subimos al tren que nos llevaría con destino a aquel lugar en donde nos entregaríamos por completo a los más oscuros deseos. Sin importar si había alguien que nos conociera al momento de entrar al vagón nos comenzamos a besar, el pudor parecía no estar presente, tampoco estaba la cordura ya que me dio la libertad de recorrer su cuerpo a mi antojo; como si no hubiese nadie más alrededor mis manos se pasean de manera descarada por sus senos y por su entrepierna. Al llegar al centro de la ciudad salimos de la estación y con pasos presurosos nos dirigimos al lugar en donde consumaríamos la pasión. Registramos nuestro ingreso para ser llevados a una habitación adornada para la ocasión, petalos de rosa sobre la cama y champagne nos esperan.
La puerta se cierra y solo los cuadros de la habitación son los testigos mudos de lo que sucederá. Ahora, sin importar nada nos entrelazamos en un beso furtivo que enciende aún más la pasión; poco a poco la ropa cae al piso y la perversión comienza a hacer estragos. Su cuerpo desnudo sobre la cama me invita a poseerla, con sus piernas separadas me ofrece su lubricado sexo, como un animal sediento deslizo mi lengua hasta su hinchado clítoris, es el instante en que el demonio del placer se apodera de su tembloroso cuerpo, gime de manera descontrolada cuando mis dedos entran en su vagina y al mismo tiempo estimulo su clítoris y la penetro; dobla sus rodillas y hunde mi cabeza en su delicioso sexo rogando sentir mi lengua en su interior. Sus tibios fluidos se impregnan en mi boca dejando el exquisito sabor de su excitación en mis labios.

Me desnudo sin prisa, ella se acerca y como una perra en celo para ofrecerme su sexo, con voz suplicante pide ser penetrada sin compasión. Tomo mi miembro y lo acerco a la entrada de su húmeda vagina, de una embestida hago que entre completo y con movimientos bruscos la penetro hasta lo profundo de su ser. Tomado firmemente de sus caderas me muevo de manera frenética, puedo sentir como su interior se contrae en cada estocada. Su vagina palpitante desborda los tibios fluidos emanados de su interior, mientras como un loco la hago gritar con fuerza cada vez que mi pene entra completo. Cae rendida en la cama al ser invadida por un intenso orgasmo. No me importa si tiene fuerzas para seguir, en ese momento su cuerpo me pertenece y ella sabe que no me detendré hasta que mi sed de sexo sea saciada. la volteo y meto mi miembro en su boca, lo chupa hasta tragarlo entero; adoro ver como se atraganta y su respiración se agota, me excita verlo al sacarlo de su boca con la saliva escurriendo y como lo toma con fuerza desde la base y lo vuelve a meter en su boca otra vez.
Después que termina con la felación me tumbo sobre la cama, solo con una mirada ella sabe lo que tiene que hacer. Se acerca con ojos de deseo y se monta sobre mí y, con movimientos suaves hace que mi pene se deslice a su vagina. Una vez dentro se mueve de la manera que a mi me gusta, rápido y apretando sus pezones. Sus perversos movimientos me enloquecen. Ese delicioso palpitar de su vagina hace que mi miembro se hinche más en su interior, suplica porque la llene con mi espeso semen; cierra sus ojos y su respiración se detiene pero no detiene sus frenéticos movimientos; con fuerza exhala, con tanta fuerza que sus fluidos se desbordan por mi pelvis. Sus movimientos mezclados con espasmos en su interior son el ingrediente perfecto para hacer estallar mi pene en su interior. Mi semen se junta con sus tibios fluidos, cae sobre mi pecho exhausta, y yo la beso con delicadeza en los labios. Después de esa noche juntos las reuniones del curso serán más entretenidas, ya que con aquella sensual apoderada tendremos una noche al mes para hacerlas interesantes.



Pasiones Prohibidas ® 

Comentarios

  1. Ufffffff 🔥🔥🔥que rico!!! no te imaginas la humedad que me invade en este momento al leer cada línea delicioso relato amor

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  2. Uuuy excelente relato...
    Cómo siempre un placer leerlo.

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