088. El intenso momento en el que comencé con mi Amo


Angélica una chica morena con larga melena y ojos verdes se dirigía hacia la puerta para abandonar la fiesta de disfraces, con us sexy traje de diabla, si hubiera tenido menos ropa el traje se hubiera considerado un biquini. Observó como un hombre disfrazado con elegancia, ella suposo del famoso espía, le aguantaba la puerta para que no tuviera que realizar ningún esfuerzo para abandonar el local.

"Esta sexy diablesa ha elegido el mejor momento para salir" –comentó el hombre mientras la recorría con los ojos, ella se notaba deseada y se ruborizó. "Han sido mis tacones los que lo han escogido" –al contestar esto Angélica podía ver los ojos negros y profundos del espía mirando sus piernas.

"Te acompaño al coche, te puedes encontrar a alguien peligroso" –al decir esto el espía le miraba el escote. "Será muy difícil que me acompañes" –dijo la sensual diabla, el espía realizó una mueca. "Vivo cerca, he venido a pie" –dijo ella, el espía rió. "Sube a mí coche, es ese Camaro negro y te llevo aunque sea un par de cuadras" –dijo él y señaló; ella iba a replicar pero no la dejó. Me llamo Harvey y solo te tocaré cuando me des permiso" –le dijo con tono grabe. A Angélica esa frase le produjo humedad en el tanga.

Angélica se presentó mientras dejaba que los ojos de Harvey la desearan y la comieran, maldiciendo que no fueran las manos. Los dos subieron al coche, Angélica iba dando instrucciones de qué dirección tenía que tomar. "No es bueno que cruces las piernas, en caso de hacerlo pon la izquierda encima" –dijo él. Angélica no entendió la frase. "Así podré ver más muslo. Si las tuvieras en paralelo y algo separadas te podría masturbar" –dijo él. Angélica en un primer momento tuvo la intención de hacerle caso y entregarse por completo en el auto, sentir como esas manos manos grandes y de dedos gruesos la poseyeran por completo. Angélica dice con la respiración cortada: "Ya puedes parar, no es aquí pero es cerca, puedo seguir esperando", mientras imaginaba que la lengua del espía recorría su boca y sus dedos sus piernas.

"Hoy no me dejas ir a tu departamento, sé que algún día me invitarás, dispongo de paciencia, para oír tus jadeos" –le dijo de manera que ella no aguantaba la humedad en su entrepierna y esconder los jadeos involuntarios que salieron de sus labios. Angélica se estaba excitando y pudo distinguir la sonrisa de Harvey gracias a la luz de una farola. Él movió su mano y tomó una tarjeta de la guantera al lado de su asiento. "Aquí tienes mi número, llámame o envíame un mensaje cuando quieras. Imagina cómo te haría jadear". Angélica tenía dificultades para no lanzarse sobre el conductor, notaba como el tanga le chorreaba. Harvey con cuatro palabras la había excitado. Entonces él le sujetó la mano y le besó la parte superior, jugando por un breve instante con la lengua sobre su piel. Ella salió del coche a toda velocidad, sin despedirse. Sabía que si permanecía un segundo más en ese vehículo se colocaría encima de él y lo empezaría a besar. Él al ver la prisa que invadió a Angélica sonrió.

Angélica justo cruzó la puerta y se quitó los zapatos. Al quitarlos perdió 10 cm y se dijo que en ese momento la diferencia de altura con Harvey se aproximaría. Estaba observando su reflejo en el espejo con deseo, se veía provocativa. Pensó que él rompería sus medias, la tiraría al suelo, la giraría de espaldas, le apartaría el tanga, le escupiría en su ano y se la metía de golpe, en un primer momento gritaría pero al poco rato ya jadearía de placer. Los pechos casi le salían fuera del escote y la falda cubría sus nalgas de forma justa. Retiró el vestido por la cabeza dejando a la vista un conjunto blanco de encaje. Su mente era una montaña rusa y no pudo más que entrar a su cuarto para recostarse en su cama y comenzar a recorrerse por completo imaginando una forma despiadada por ser poseída por ese hombre. ”¡Rayos, las cosas que me hace pensar!" –exclamaba mientras se acercaba al orgasmo. Gritos y gemidos descontrolados marcaron la tónica esa noche, su cuerpo temblaba y no podía abrir sus ojos a causa del placer que experimentó.

Tomó el teléfono de su cartera y se sacó unas fotos, se encontraba enamorada de su cuerpo. Pensó en enviárselas a Harvey. Dejó el teléfono en el suelo. Al inclinarse para tomar el teléfono cayó y se imaginó que él estaba detrás suyo tocándola, estirándole los pezones y jadeo mientras sacaba más fotos. Notaba su muy húmedo. Su reflejo, el de un cuerpo deseoso de sexo la excitó más todavía. Se pasó la mano por los labios vaginales, notó como estaban mojados e hunchados, empezó a tocarse pensando en Harvey. La cara de puta que tenía en el espejo la calentaba más todavía y la hacía estimular más rápido clitoris. Pensamientos basados en juegos sexuales que nunca antes había tenido la invadían; su mente la hacía sucumbir ante ese montón de imágenes que se le presentaban, hasta que su cuerpo no resistió y explotó de placer imaginando a ese hombre susurrando palabras sucias en su oído. Luego del orgasmo se lamió los dedos y se dirigió a la cama donde se tapó con la sábana y cerró los ojos hasta el otro día.

A la mañana siguiente se levantó para recoger lo que dejó tirado. Vió su reflejo en el espejo, desnuda, despeinada y con los cuernos de demonio en su cabeza. Observó la tarjeta de Harvey que salía de su cartera y le envió un mensaje, para luego acariciarse la piel del estómago.

"¡Buenos días! Soy Angélica" –tecleó. Decidió ser breve, cada segundo que pasaba sin que le contestara se iba preocupando, decidió empezar a vestirse. Un tanga, una mini de jeans ajustada y una blusa de cuello de barco, lo que más le costó fue encontrar unos zapatos que no le hicieran daño. Oyó un mensaje en el teléfono y corrió a leerlo. Una sonrisa se le dibujó y el tanga empezó a mojársele. Lo leyó mientras intentaba tranquilizarse"¿Qué Angélica? ¿De dónde te conozco?". Al leerlo se enfadó, se había creado otras expectativas. Volvió a oír otro menaje, también era de Harvey y lo miró por curiosidad y por odio.

"Era broma. Recuerdo a la perfección la prisa que tuviste en huír del coche, no me diste tiempo a despedirme" –decía. Se sorprendió de cómo la hizo caer en el juego, se sentía derrotada y no le gustaba perder. Al no haber pregunta no sabía qué responder. El teléfono volvió a sonar, otro mensaje le llegó: "Espero que la broma no te moleste. ¿Aceptas que te invite a desayunar en el restaurant que hay cerca de tu departamento?". "¡Sí!” –contestó de forma inmediata, con excitación quería que sucediera algo. "En diez minutos te quiero aquí" –decía y Harvey se desconectó.

Con el último mensaje Angélica leyó que ya la estaba esperando. Puso las llaves, la cartera y el teléfono dentro de un bolso y salió a la mayor velocidad que pudo. Llegó al restaurant y lo vió en una mesa del fondo que empezaba a levantarse. Una vez estuvo a su lado la besó en los labios, ella se quedó paralizada. No sabía si era por el atrevimiento o por la falta de lengua. "Si quieres más solo lo has de pedir" –le dijo. A ella la respiración se le aceleró. "Lo siento soy directo. No me suelen gustar los rodeos, pero en este tema sí" –añadió él.

"Siéntate y espera" –dijo mientras acercaba la silla. Ella se sentó frente de él, la camarera le trajo un café y le regala una sonrisa, él le dio una nalgada con fuerza en ese dime culo mientras se retiraba-. Cuando me has enviado el mensaje he venido es el segundo café que tomo. "Yo quiero un café con leche, la leche bien caliente" –dijo Angélica, siendo ignorada por la camarera. "Aquí en medio no pienso masturbarme para ver luego mi semen en tu café" –dijo él de la manera más natural. Angélica se puso roja, no daba crédito a lo que había escuchado y mucho menos que Harvey no se inmutara con lo que dijo. "Por como te han subido los colores al rostro, me parece que te dio vergüenza, pero prefiero follarme la boca de alguna camarera a masturbarme" —dijo otra vez sin reparos. Eres un degenerado" –dijo ella y lo observó indignada mientras pensaba en que sería mejor su boca. Harvey le dice: "¿Cómo has llegado a esa conclusión? Ahora hazme creer que ayer noche no pensaste en mí". Angélica se puso roja de nuevo, recordó las sensaciones que tuvo y miró el bolso, Harvey sonrió y le dijo: "Sería fantástico que me pasaras alguna de las fotos que te hiciste". "Eres un maldito cerdo" –dijo ella enojada, se levantó de la mesa y con estas palabras abandonó el local hacía su departamento.

Una vez Angélica estuvo en el sofá se imaginó a Harvey follándose la boca de la camarera como un loco, ella mirando y su mano derecha empezó a bordear su tanga, se la movió a un lado y se introdujo de golpe dos dedos en la vagina. Al poco rato sacó los dedos húmedos y los lamió para limpiarlos, tomó el teléfono y le envió una de las fotos que se hizo con ropa interior. Al cabo de un instanté le contestó: "La ropa interior no me gusta, a mis perras no dejo que utilicen". Angélica con esa frase quería enfadarse, pero en su lugar se excitó, no se conocía ni a ella misma. Se sacó la tanga, la puso encima en la falda, en sus piernas y tomó la foto. Se la envió a Harvey junto con su dirección. Se sentó nerviosa a esperar. Al cabo de poco sonó el timbre y fue a abrir la puerta, al otro lado estaba él con su sonrisa retorcida y una mochila a la espalda. "¿Me invitas a pasar?" –dijo él. Ella afirmó, al cerrar la puerta se le tiró encima para introducir la lengua en su boca, por suerte él se dejó. Al separarse dijo él: "Si hubiera sido al revés se podría considerar acoso". 

Le indicó el camino hasta el comedor yendo delante, notaba como la humedad bajaba por la parte interna de los muslos. Deseaba que él no prestara atención. Harvey estaba gozando del brillo, la tenía donde quería. "Ayer te lo dije y hoy lo vuelvo a repetir, no te tocaré hasta que digas que me perteneces. Por lo que he notado tienes muchas ganas de que te folle" –le dijo, sabía que a pesar de ser una mujer sofisticada a ella le gustaba que usara palabras sucias para describirla y describir lo que le gustaría hacerle.

"Eres directo. Lo más probable es que sea tuya antes de que salgas del departamento" –dijo ella sin tapujos. Al escuchar esas palabras por la cabeza de él pasó “de rodillas”. "De momento no tengo ningún tipo de relación" –añadió ella y aprovecho de preguntar: "¿Cuánto rato llevabas mirándome ayer?".  Él se lo tomó como una pregunta con trampa pero un caballero no debe dejar a una dama con la duda, así que respondió: "Casi toda la noche, una esclava me comentó que serías una buena perra. Observé como muchos se te acercaban y los hacías huir, les ladrabas. Huian de tu lado y eso fue lo que me gustó". "Ah. ¿De tu lado huí? –preguntó ella. "Claro, lo hiciste porque tenías la tanga húmeda" –le dijo él con esa particular arrogancia. Siguió hablando: "Hoy no quieres que te suceda y por eso te lo quitaste y no te ls pusiste otra vez". Miró hacia el sofá y le dijo a Angélica: "Las piernas te brillan". Sin saber que decir lanzó una ofensiva: "La foto que te mandé, ¿te calentó?". Él respondió: "No, me calentó más la segunda, esa la que me obedecías. Quedarías preciosa si solo llevaras la falda o nada. Que viera esos pezones que se están marcando" –dijo Harvey mientras mordía su labio. Al decir eso vio como Angélica tomaba el teléfono y al instante le sonaba un mensaje en el suyo. Miró el teléfono y observó una foto de ella completamente desnuda.

"Bonitos pezones, pero quiero verlos en 3D, quiero que me des permiso para tocarlos, para lamerlos, para morderlos, para estirarlos" –dijo él con voz desafiante. "Te mando una foto desnuda y me pides más, no te has fijado que estoy depilada" –dijo titubeante. Él, con los ojos llenos de lujuria le dijo: "De una puta como tú era de esperar. Ví como les producías una erección y cambiabas de objetivo, no sabrías ni chuparla. "¿Me azotarías?" –preguntó ella. "Pequeña, sé que acabarías ¿Imaginas mi mano marcada en tu nalga?" –dijo sin colocar ninguna expresión en el rostro; él sabía que tenía que enfadarla y excitarla casi por igual. Por lo que continuó diciendo: "Imagina que en una de las nalgadas mi dedo entra en tu ano y empieza a moverse". A él le pareció oír un jadeo. Preguntó: ¿Te comes el semen?". Ella afirma con la cabeza. "Realizo cosas, pero no a todos los que se la chupo" –dijo ella bajando la vista. Jaime levantó las cejas y preguntó: "¿Has disfrutado con el anal?". Buscaba la negación de ella y la obtuvo. "Yo te haría pedir más, primero masajearé tu culo mientras reparto el lubricante, dejaría caer unas gotas en tu ano" –decía mientras vio como ella apretaba las piernas y le gustó. "¿Has lamido los testiculos a alguien?" –preguntó. Ella negó con la cabeza. Él dijo: "Hace que acabes con más fuerza". Angélica imaginaba su boca llena de ese tibio semen, al cerrar los ojos podía incluso sentir su sabor. Apretaba con más fuerzas sus piernas para contener el manantial que salía de su sexo y se atreve a preguntar: "¿Qué placer me produciría?".

Harvey rió y le dijo: "El de satisfacer a tu Amo perrita. ¿Has limpiado una verga luego de que se corriera en tu vagina o en tu ano?". Angélica hizo cara de asco. Todo llegará, conmigo disfrutarás, él sacó el teléfono y le enseñó una foto en la que a una le follaba la boca y la otra le realizaba un beso negro. Harvey sabía que estaba en los últimos metros, tenía que convencerla con rápidez. Quería follársela.

"¿Sabes que puedes marchar cuando quieras? Pero no creo que seas de las cobardes a las que un desafío les da miedo. Hay un código de colores igual que en los semáforos el rojo significa detente" –comentó Harvey. Angélica sonrió y preguntó: "¿Solo un polvo?". La respuesta no se hizo esperar: "Me molestaría, pero si quieres, así será perra". "Angélica arremetió: "No me gusta que me insultes. Soy tuya". "Se más precisa. Porque para mí serás lo que quiera yo que seas" –dijo él acercándose lentamente. "Soy su perra mi Amo" –dijo ella. "Ya era hora que te decidieras zorra" –dijo Harvey empujándola contra la pared y rompiendo la ropa que llevaba puesta. Su respiración era la de un macho en celo y sus caricias indecentes sabían por donde precisamente tocar; era como si la conociera por completo.

Entregada por completo a la lujuria de las caricias de Harvey, Angélica susurraba: "Lo esperé toda mi vida Mi Señor. Sabía que era usted a quién había de entregarme por completo". Oír la voz de Angélica entre gemidos causaba en Harvey una sensación única de satisfacción que lo hacía exclamar: "¡Eres una puta deliciosa. Valió la pena la espera!".
Es llevaba por el deseo a apoyar su cuerpo en la pared, separando sus piernas ofrece su sexo a ese hombre lascivo para que la use como él desee. Los dedos de Harvey conocen bien el camino y casi de manera involuntaria se pierden en la humedad del sexo de Angélica. La tocaba como nunca antes lo hicieron, ella gritaba como una loca y él solo disfrutaba al ver como temblaba y sus ojos perdían el color, poniéndose completamente blancos como una endemoniada poseída por el dios de la perversión. "Aún no tienes mi permiso para acabar, perra" –le susurra Harvey. Angélica le dice entre gemidos: "No sé hasta donde pueda aguantar mi Señor". Él le responde: "Hasta donde yo te indique que llegues". La besaba como un loco, la tocaba de manera virtuosa, para ella un momento mágico. 

Cuando Harvey dice: "Acaba sucia perra". Suena el teléfono, sus ojos se abren y de golpe está en la cama mojada, desnuda pero sin Harvey a su lado. Otra vez su inconciente la había transportado hasta ese momento en que pudo tocar las estrellas con solo estirar los brazos. A ese momento en que se entregó sin reservas a ese hombre que ya no está a su lado pero que aún tiene una marca indeleble en sus sentimientos y en su corazón.


Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Que rico vivir sin tabú sin miedos solo liberar el lado oscuro de nuestros deseos dejando que invadan nuestro ser eso provocas Mr.P con tus relatos avivas y despiertas las ganas de ser loba besos

    ResponderEliminar
  2. Soy inmensamente Feliz de que sea usted mi Amo, mi Señor , mi único dueño , mi Amor, mi todo ,mi Cielo infinito , de que sea usted el dueño de mis suspiros mi Amo ❤️

    "Lo esperé toda mi vida Mi Señor. Sabía que era usted a quién había de entregarme por completo".

    ResponderEliminar
  3. Un relato lleno de pasión y lujuria, que demuestra que cuando alguien toca tu alma, lo hace para siempre, gracias por compartir, saludos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario