Marlene era una chica muy afortunada, bella, alegre y un cuerpo lleno de energía y lujuria, desde pequeña le llamó mucho la atención el sexo, en varias ocasiones escucho a sus padres teniendo sexo y solo una ocasión los pudo ver, a los 11 años por primera vez hojeó una revista porno y eso fue su fabuloso alimento, buscaba de una u otra manera el sexo, era tanta la ansiedad que tenía que hizo unos muñecos de plastilina de los cuales hacia las cogidas mas excitantes ya que a él lo hizo muy dotado con una gran boca y a ella con unos senos duros y grandes igual con una gran boca y un gran coño, que permitía que el cogiera a ella en diferentes posiciones, succionar y mamar sus senos y su vagina con exquisito deleite que ella también disfrutaba y terminaba completamente mojada, a esa edad aun no se masturbaba, para ella el placer estaba en jugar con sus muñecos y ver escenas de sexo.
A los 14 años tuvo su primer novio, un chico tres años mayor que ella, el cual le restregaba a gusto su miembro y como ella no decía nada la manoseaba a gusto, le gustaba sentarla encima de sus piernas y acostarse sobre de ella abriéndole ligeramente las piernas y bajar lentamente la mano hasta apoderarse su monte, jamás intento otra cosa que no fuera el manoseo, todo por encima de la ropa, cuando le tocaba viajar en autobús varias ocasiones le tocó con algún cabrón que le restregaba pene en las nalgas y ella disfrutando de ese arrimado, se ponía de puntas y abría un poco sus piernas para poder recargar su culo en el paquete de aquel hombre que gustoso se restregaba abriendo paso en sus nalgas para sentir su pequeño pero ya hambriento culo, lamentaba mucho cuando se acercaba su bajada sin embargo le gustaba sentir la humedad en medio de sus piernas.
Lamentablemente su padre murió en un accidente y su madre posteriormente volvió a casarse, constantemente Marlene por las noches oía los gemidos de su madre, eso la inquietaba, lo que hacia era levantarse y jugar con sus muñecos de plastilina para calmar un poco su ansiedad, pero con el tiempo llego a aburrirse, era estudiosa y cualquier persona diría que era una chica normal, estudiosa y responsable, no se imaginaban que esta chica era adicta al sexo visual, tenía una mente sucia, morbosa y lujuriosa, ya que todo lo que necesita estaba en su mente, imaginaba poses, todo en su mente era sexo.
Así lentamente transcurrió el tiempo, hasta que aprendió que sus dedos le brindaban placer, el placer que para ella era de lo mas excitante, solo esperaba la noche para escuchar los gemidos de su madre y el ruido de la cama para imaginarse como cogían dos personas totalmente ajenas para no ofender la intimidad su madre y ella lo veía claramente en su mente, sus dedos acariciaban suavemente su coño, se untaba saliva para maniobrar bien, cuando sentía que estaba punto de explotar apretaba con fuerza sus labios vaginales para apurar la contracción del orgasmo, sabia que debía apurarse pues duraba poco tiempo el ruido en la habitación de su madre.
Eran ya varios días en que su madre no le daba deleite porque no escuchaba nada, eso le indicaba que su madre no tenia relaciones, pensó que atravesaba por su periodo menstrual, aun así le provocaba enojo pues ella quería todas las noches obtener lo que tanto esperaba en el día, una noche estando en la cocina, escucho la puerta y vio como Carlos su padrastro entraba con mucha dificultad, se dio cuenta que estaba pasado de copas por la forma en como se dirigió a la habitación de su madre, no se apresuró pues sabía que si no había pasado nada las noches anteriores, esta sería más difícil, con calma se preparó algo ligero y se dirigió a su habitación, cuando pasó por la habitación de ellos, escuchó calladamente una conversación, se detuvo en seco y sin poder evitarlo se acercó un poco más, aunque se escuchaba el ruido del televisor pudo oír como su madre se negaba a una relación, por otro poco tiraba su cena cuando escucho: “Anda nena deja que te coja esta noche” —le decía Carlos. “No, vienes en mal estado, es más no hables tan fuerte” —respondía la madre. “Es que quiero follarte, quiero gozar de tenerte en la cama de manera sslvaje. Está dura mi verga y apunto de explotar, deja que explote dentro de ti ¿si? —insistía el caliente padrastro. “¿Qué tan dura la tienes?” —preguntó ella con algo de curiosidad. A lo que él respondió: “Tan dura como te gusta chiquita anda dime que sí me dejas cogerte”. “Mmmmmm, no, mejor no y no estés molestando. Sabes que detesto que llegues ebrio” —sentenció.
"Bueno deja que te recorra con mi lengua, con eso me conformo, quiero lamer todo tu cuerpo y oler tu rica vagina” —suplicó él de manera insistente. “Esta bien pero solo eso y ya” —advirtió la madre con un poco de lujuria en sus ojos. “Si mi amor, quiero chuparte esos ricos senos que tienes y ese culo tan delicioso. ¿Me dejas mamita?” —suplicaba mientras sus manos grandes se apoderaban de esas redondeadas tetas. “Mmmmmmm. Pero no me cojas, quiero que lo recuerdes, no quiero que me cojas” —volvió a decir disfrutando de la manera perversa en que sus senos eran apretados.
Como era posible que su madre sostuviera una charla así, siendo ella tan educada, tan refinada y tan pulcra, no entendía porque hablaba y dejaba hablarse así, eso la molestó mucho, irritada se dirigió a su habitación. Sin embargo, sintió que ya estaba húmeda, no le dio importancia, aun así al cerrar su puerta lo hizo en silencio, fue cuando escuchó levemente los gemidos de su madre, cerró los ojos y lo quiso pasar desapercibido, se dio cuenta que los gemidos eran más fuertes, no entendía porque su madre no fuera discreta sabiendo que ella la podría escuchar claramente, eso la molestó mas, prendió el televisor y le subió más el volumen, sin embargo no podía evitar imaginar como la estaría pasando su madre prendida de una boca a su cuerpo. Carlos dijo: “Todo tu cuerpo”. Se dio cuenta que los gemidos duraban más de la cuenta, terminó de cenar y los gemidos continuaban, se dio cuenta que también estaba sudando, cerró los ojos y sin pensarlo dirigió sus dedos a su vulva, no entendía porque estaba tan húmeda, no necesito saliva pues su vagina estaba totalmente empapada de sus propios jugos y ello la ayudó a masturbarse como jamás lo había hecho, no supo como se desnudó, se tocaba sus senos y no tuvo ningún apuro para obtener su orgasmo, realmente se estaba disfrutando, tampoco pudo evitar imaginarse en el cuerpo de su madre, sentía como una lengua muy caliente se deslizaba por su cuerpo, sentía un aliento indescriptible, sus manos fueron sustituidas por una manos masculinas, imagino a Carlos como la acariciaba, como la lamía, como recorría su cuerpo dejándole saliva y mordiendo cada milímetro, sintió como llego a su coño que ya ardía de placer, imagino como la lengua de Carlos subía y bajaba abarcando todo la extensión de su coño, como abría los labios vaginales y como le succionaba esos tibios fluidos, como la cogía con su lengua, la cual sentía larga e hirviendo que no dejaba de entrar mucho menos salir, cuando menos se lo esperó, uno a uno llegaron los orgasmos que jamás había experimentado, sintió cada contracción de su vagina en sus dedos dentro de su coño, sudorosa, demasiado temblorosa junto sus piernas y relajó su cuerpo, tarde era para arrepentirse, abrió los ojos solo para sentirse culpable por haber utilizado la intimidad de su madre para su beneficio, se sintió sucia pero con una satisfacción que jamás había experimentado.
Al día siguiente, estando en su habitación estudiando, escuchó como su madre tocaba a la puerta, la dejó entrar y vio un brillo especial en sus ojos, recordó la noche anterior y supo cual era el motivo, su madre le dijo que quería hablar con ella de algo muy bochornoso, Marlene se preocupo porque sabía que ella también había gemido por el placer alcanzado, tuvo miedo por un momento, pero cuando supo cual era el motivo abrazo a su madre no de comprensión sino de tranquilidad, su madre le pedía disculpas por haber sido tan indiscreta la noche anterior, Marlene le dijo que no se preocupara, que ella era ya una persona adulta como para espantarse de algo tan natural, cuando la abrazo le preguntó si lo había disfrutado, su madre le dijo en broma que como se atrevía a preguntarle, Marlene volvió a insistir y su madre movió su cabeza positivamente y se rieron de nervios.
Casi toda la semana no pudo evadir seguir pensando en la conversación que Carlos tuvo con su madre aquella noche, solo el pensarlo la humedecía hasta la boca, varias noches eso le sirvió para saciarse plenamente, cerraba los ojos e imaginaba que Carlos le suplicaba a ella que lo dejara cogérsela con las palabras mas sucias y calientes, y ella se negaba hasta que Carlos le suplicaba que dejara lamerla y ella con sus dedos en su vagina imaginaba como Carlos la lengueteaba hasta correrse en un mar de placer, cuando llegaba a verlo, recordaba cuantos orgasmos tenía a salud de el.
Ya en la universidad conoció a un chico, se hicieron novios y no tardo en tener relaciones con él, sin embargo no le parecieron tan fabulosas como lo esperaba, aun así supo conformarse, también conoció a su mejor amiga, Andrea era una lujuriosa tanto o mas que ella, solo que Andrea si daba a conocer su forma de ser, en las discos siempre encontraba a alguien que la manoseara o alguien que le quitara la calentura del momento, tal vez por ese motivo eran grandes amigas, Marlene disfrutaba, sin darse cuenta el gran espectáculo que le brindaba a su mejor amiga, cada que salían a divertirse no perdía de vista a Andrea, vigilaba cada movimiento tanto de manos como de cadera, cada detalle de las travesuras de su amiga eran un placer para ella, lo que Andrea pensaba que se estaba perdiendo para Marlene eran un deleite, trataba de satisfacerse cuando Andrea invitaba a su pareja de baile a sentarse en la mesa, los cuales durante el baile se manoseaban hasta el tope y cuando se dirigían a la mesa era porque el chico ya no aguantaba y era cuando Marlene disfrutaba de un espectáculo placentero, Andrea se sentaba encima de su amigo y este le enterraba su verga, ella disimuladamente se movía según al ritmo de la música, Marlene disfrutaba ver la cara del chico cuando explotaba y ella apretaba sus piernas fuertemente y aunque esto recordaba cuando cogía con su novio, jamás pudo alcanzar orgasmos que ella obtenía cuando se masturbaba.
Marlene se convertía en una encantadora mujer, eso no paso desapercibido a los ojos de Carlos, que trataba de ser un buen amigo con ella, sin embargo ella en varias ocasiones lo pilló admirando su trasero, eso le encantaba y aunque sabía que Carlos era todo un caballero con ella, él era el motivo de que ella aun creyera en el sexo, le gustaba charlar con él. Sin embargo, el respeto por su madre era más fuerte, la insatisfacción en las relaciones sexuales con su novio le provocaban cierto desconsuelo, que trataba de llenarlo con admirar a Carlos, escuchar los gemidos de su madre, rentar películas XXX y masturbarse con sus dedos y la ayuda de la barra de una vela o un tubo de desodorante de bola ancha, ya que no tenia la forma de conseguir un consolador.
Una noche en la que no podía quitar de su mente a Carlos, no entendía porque si ya había tenido varios orgasmos precisamente masturbándose y pensando en él, se levantó toda mojada y sudorosa, fue a tomar a agua y a refrescarse con el aire, se acercaba a su habitación cuando tuvo una idea, pensaba que era una locura pero su inquietud la acercó y la hizo tocar la puerta de la habitación de su madre, no contesto nadie, abrió la puerta lentamente, la luz de la luna le ayudo a deslizarle hasta llegar a la cama, se agachó y vio un trozo de carne totalmente erecto y brilloso, quiso en ese momento probar ese miembro tan rico y oscuro que disfrutaba su madre, gran fue su susto cuando Carlos se movió, claramente escucho como decía: "Mamita... mmmmmm mamacita que rica estas".
Escucho el chasquido de su verga, trató de ver que sucedía y vio como Carlos se estaba masturbando, se deleitó ver como su mano subía y bajaba de aquella verga que en muchas oportunidades soñó tener entre sus piernas, se agachó nuevamente cuando Carlos dijo: “¡Mierda! Por qué te tienes que tomar tus cochinas pastillas, te quiero coger en este momento y tú estás profundamente dormida”. Casi moría cuando Carlos se levanto y se dirigió al baño, prendió la luz y entrecerró la puerta, vio como se masturbaba enérgicamente mirando al techo y diciendo palabras quedamente que Marlene no pudo entender, muy despacio se dirigió a la puerta y salió como había entrado, no pudo quitarse en toda la noche aquella verga tan rica que brotaba de los huevos de su padrastro, tuvo que imaginar que aquella vela era esa jugosa verga con la que atacó cruelmente su vagina obteniendo incontables orgasmos a salud de su padrastro.
Todo empezó en una fiesta de fin de curso, esa ocasión se puso una falda negra muy corta y una blusa semitransparente con botones en frente, una tanga negra y su brasier a juego de media copa de encaje lo cual la hacia ver realmente encantadora y muy provocativa, con unos senos retadores y un culo penetrante le eran suficiente, su madre le permitió llegar a la 1:00 am, aunque le hubiera dicho más temprano no lo haría ya que en varias ocasiones llegaba un poco mas tarde de lo permitido, sabiendo que por mucho a las 10:00 su madre se tomaba su pastilla para dormir y no abría los ojos hasta el amanecer, así que no iba a estar de más hacer lo mismo.
Eran pasadas las tres de la mañana cuando abordaban el coche, Marlene había tomado mas de 8 vodkas con jugo de piña su bebida favorita y con mucho trabajo Martín su novio y Andrea la subían al auto ya que no podía mantenerse en pie, salieron rumbo a casa de Marlene, se detuvieron enfrente de su casa, la bajaron y la llevaron hasta la puerta, con bastante trabajo sacó su llave, después de varios intentos logró meter la llave en la cerradura, Martín quiso ayudarla y ella no lo permitió como tampoco dejó que alguien de ellos entrara, no quería despertar a Carlos pues el sería el único en ser testigo de su hora de llegada y su estado, abrió la puerta, sus movimientos eran torpes, al cerrar la puerta hicieron que sus llaves cayeran al suelo lo que le tomó varios minutos en intentar agacharse porque sentía que no podía más, así que con una mano se sostuvo de la perilla de la puerta y se agachó lo mas que pudo, esto fue sin doblar las piernas lo que hizo que sus nalgas quedaran al aire libre, desnudas como si no llevara nada pues el hilo se encajaba perfectamente en su rico culo, torpemente se levantó como pudo, al voltear ahí estaba Carlos como hipnotizado de haber visto un culo maravilloso, estaba solo en bóxer, el calor era insoportable y en varias ocasiones bajó a tomar agua.
Marlene le dijo casi susurrando: “No le digas a mi madre a que hora he llegado por favor”. Aún con la boca seca pero no de sed sino de lujuria y perversión, atinó a mover solo la cabeza para ser su cómplice, pero Marlene no pudiendo más se hecho en sus brazos y le dijo que la llevara a su habitación, Carlos no lo pensó dos veces, la tomó de la cintura y la levantó abrazándola, al pasar por un espejo vio claramente las nalgas de Marlene ya que alzaba sus piernas y su falda corta le permitía esa rica visión, eso lo excitó como un toro, vio como abultaba su vagina en aquella diminuta tanga que solo lograba tapar sus labios vaginales, una idea sucia pasó por su mente pero sentía que tenia los ojos clavados en aquel culo tan divinamente rico que le ofrecía aquel maravilloso espejo puesto en el lugar correcto en ese momento, veía como sus senos estaban a punto de salirse a cada respiración que Marlene hacía, se agachaba lo más que podía para oler el aroma, quiso abrir su boca y mamarlos en ese instante, solo y casi sin pensarlo pasó su lengua probando el rico sudor que despendían aquellos senos tan exquisitos, noto que Marlene no dijo nada, con una sonrisa y su mente sucia la llevó a su habitación, la dejó caer sobre la cama, Carlos quedó embelesado por aquel cuerpo tan deseado, sabía que esa era la única oportunidad de hacer lo que siempre había querido, su esposa ya estaba dormida y no despertaría, Marlene ya no dio señales de vida, así que no perdería lo que tenía enfrente, le habló en varias ocasiones a Marlene que no contestó ni se inmutó, sabiéndose dueño de la situación le levantó la falda, bellamente vio el triangulo que formaba la tanga en medio de esas deleitables piernas, las cuales suavemente separó, casi con miedo empezó a tocar su intimidad de Marlene, vio que no había rechazo y continuó con confianza, tocaba sin cesar y poco a poco fue apartando la poca tela que cubría la sensual vagina de su hijastra, la excitación de ella no se hizo esperar y soltó un leve gemido que hizo brincar a Carlos, esperó alguna otra reacción pero no hubo mas, así que continuo con su tarea, sabiendo que esa parte estaba llena de jugos levanto las piernas para poder quitar la tanga y chupar con deleite esos labios vaginales depilados, se prendió de ellos, los chupaba con ansiedad sabiendo que tal vez sería la única vez que los probará, encajaba su cara para poder cogerla con su lengua, succionaba sus labios y los abría para penetrarla con furia con esa lengua tan larga, Marlene solo gemía levemente, lo que hizo que Carlos se excitara más, después de haberse satisfecho con su vagina, hizo lo mismo con sus senos, desabonotó la blusa quitó el broche delantero cuando saltaron aquellas masas exquisitas con un pezón totalmente parado y su areola totalmente acanelada, se maravillo al verlos y los empezó a tocar con suma delicadeza, sintiendo su dureza, palpando sus extremos, los chupaba, mordía levemente su pezón, alternaba su boca , cuando estaba a punto de estallar se detuvo fue al baño y se masturbo para sacar lo que era peligroso en ese momento para tirarlo en el inodoro, de esa manera iba a poder disfrutar cogerse a Marlene, al regresar y ver a Marlene acostada con las piernas abiertas sin tanga y con los senos descubiertos lo estremeció al tope, le puso una almohada debajo de las nalgas para elevar su pelvis, la encañonó y poco a poco fue introduciendo su dura herramienta, sentía cada centímetro de aquella caverna húmeda llena de calor y de una embestida le metió toda su verga hasta sentir en sus testículos el rico culo de su adorada hijastra, se detuvo un poco para disfrutar lo caliente de su coño para ejercer un enérgico bombeo en su vagina, no le preocupó el ruido de la cama, no le preocupo despertar a Marlene, se sabía dueño de la situación, sus embestidas eran brutales, estaba disfrutando como un perro cogerse al mejor coño deseado en los últimos años de su vida, tomaba de los hombros a Marlene para ejercer más presión, se olvidó de todo y gozo como una vil bestia hambrienta de sexo, sus gemidos se unieron a los de Marlene que gemía sin control alcanzando el primer orgasmo y no solo fue uno, fueron incontables los orgasmos que la hicieron vibrar y disfrutar inconscientemente de una cogida jamás sentida, Carlos goteaba de sudor satisfaciéndose de esa rica cogida que estaba a punto de poner fin, una estocada profunda hizo terminar su brutal penetración a esa rica vagina, sabía que podía continuar pero el cansancio lo estaba venciendo, tomando fuerzas y consciente de que no tendría nuevamente esa rica experiencia quería cogerse también aquel culo que lo volvía loco, así que sacó su verga de la vagina de Marlene y volteándola suavemente colocando dos almohadas en el vientre elevando de esta manera su culo le abrió las nalgas escupiéndole y encañonándola de nuevo para introducir poco a poco su miembro en el recto de Marlene que gemía adolorida por ser su primera vez, ella sentía todo lo que estaba sucediendo pero su embriaguez no le permitía tener lucidez para rechazar aquellos tentadores placeres, las caricias y cogidas eran magistrales, sin embargo no le preocupó saber quien era el afortunado, pues ya sentía introducida hasta la mitad aquella verga, Carlos, quería disfrutar cada centímetro de ese intestino así que la penetración iba a ser muy profunda pero lenta, cuando vio que ya no quedaba mas que introducir, nuevamente encañono su pelvis para profundizarse hasta adentro, se detuvo a disfrutar esa cogida anal jamás hecha en su vida, su esposa jamás se lo permitió pues el dolor era insoportable, así que su verga había desaparecido en un culo ya deseado y era fascinante, espero un poco para bombear y cuando lo hizo lo empezó lento, disfrutando del apretado ano de Marlene que le destripaba la verga, era exquisito así que tomando fuerzas empezó con su bombeo fascinante, veía como abría brutalmente aquel esfínter para recibir su encañonada verga, no pudo más y derramo su calentura en ese intestino divino, tardo varios minutos para salir de aquel maravilloso culo y cuando lo hizo ya estaba completamente flácido, le limpio, acomodo nuevamente las almohadas, le puso la tanga a Marlene y abrocho su brasier, salió triunfante y satisfecho de aquella habitación dejando a Marlene totalmente satisfecha y con el aroma a sexo.
A la mañana siguiente Marlene tenía la duda si lo que sucedió fue un sueño o fue realidad, sabía que así no era el sexo con Martín, y que el dolor en su culo era real, eso la intrigó mucho, también se dio cuenta que no había ningún indicio en que hubiera sido Carlos, él era de su madre y en ningún momento se mostró diferente, sin embargo estaba segura que algo había sucedido pues al ir al baño a defecar se dio cuenta que el dolor en verdad era real, no podía preguntarle a Martín, trato de recordar que sucedió, pero solo recordó como Andrea era manoseada cuando estaba sentada en las piernas de un chico por la cara que hacía y la mirada que intercambiaban Andrea y el chico y eso la calentó mucho, se abrazó a Martín y cerro los ojos imaginándose que harían los dedos de este chico con la vulva de Andrea, pero nada más, tomó, bailó pero jamás supo que sucedió con ella y su culo.
Pasiones Prohibidas ®
A los 14 años tuvo su primer novio, un chico tres años mayor que ella, el cual le restregaba a gusto su miembro y como ella no decía nada la manoseaba a gusto, le gustaba sentarla encima de sus piernas y acostarse sobre de ella abriéndole ligeramente las piernas y bajar lentamente la mano hasta apoderarse su monte, jamás intento otra cosa que no fuera el manoseo, todo por encima de la ropa, cuando le tocaba viajar en autobús varias ocasiones le tocó con algún cabrón que le restregaba pene en las nalgas y ella disfrutando de ese arrimado, se ponía de puntas y abría un poco sus piernas para poder recargar su culo en el paquete de aquel hombre que gustoso se restregaba abriendo paso en sus nalgas para sentir su pequeño pero ya hambriento culo, lamentaba mucho cuando se acercaba su bajada sin embargo le gustaba sentir la humedad en medio de sus piernas.
Lamentablemente su padre murió en un accidente y su madre posteriormente volvió a casarse, constantemente Marlene por las noches oía los gemidos de su madre, eso la inquietaba, lo que hacia era levantarse y jugar con sus muñecos de plastilina para calmar un poco su ansiedad, pero con el tiempo llego a aburrirse, era estudiosa y cualquier persona diría que era una chica normal, estudiosa y responsable, no se imaginaban que esta chica era adicta al sexo visual, tenía una mente sucia, morbosa y lujuriosa, ya que todo lo que necesita estaba en su mente, imaginaba poses, todo en su mente era sexo.
Así lentamente transcurrió el tiempo, hasta que aprendió que sus dedos le brindaban placer, el placer que para ella era de lo mas excitante, solo esperaba la noche para escuchar los gemidos de su madre y el ruido de la cama para imaginarse como cogían dos personas totalmente ajenas para no ofender la intimidad su madre y ella lo veía claramente en su mente, sus dedos acariciaban suavemente su coño, se untaba saliva para maniobrar bien, cuando sentía que estaba punto de explotar apretaba con fuerza sus labios vaginales para apurar la contracción del orgasmo, sabia que debía apurarse pues duraba poco tiempo el ruido en la habitación de su madre.
Eran ya varios días en que su madre no le daba deleite porque no escuchaba nada, eso le indicaba que su madre no tenia relaciones, pensó que atravesaba por su periodo menstrual, aun así le provocaba enojo pues ella quería todas las noches obtener lo que tanto esperaba en el día, una noche estando en la cocina, escucho la puerta y vio como Carlos su padrastro entraba con mucha dificultad, se dio cuenta que estaba pasado de copas por la forma en como se dirigió a la habitación de su madre, no se apresuró pues sabía que si no había pasado nada las noches anteriores, esta sería más difícil, con calma se preparó algo ligero y se dirigió a su habitación, cuando pasó por la habitación de ellos, escuchó calladamente una conversación, se detuvo en seco y sin poder evitarlo se acercó un poco más, aunque se escuchaba el ruido del televisor pudo oír como su madre se negaba a una relación, por otro poco tiraba su cena cuando escucho: “Anda nena deja que te coja esta noche” —le decía Carlos. “No, vienes en mal estado, es más no hables tan fuerte” —respondía la madre. “Es que quiero follarte, quiero gozar de tenerte en la cama de manera sslvaje. Está dura mi verga y apunto de explotar, deja que explote dentro de ti ¿si? —insistía el caliente padrastro. “¿Qué tan dura la tienes?” —preguntó ella con algo de curiosidad. A lo que él respondió: “Tan dura como te gusta chiquita anda dime que sí me dejas cogerte”. “Mmmmmm, no, mejor no y no estés molestando. Sabes que detesto que llegues ebrio” —sentenció.
"Bueno deja que te recorra con mi lengua, con eso me conformo, quiero lamer todo tu cuerpo y oler tu rica vagina” —suplicó él de manera insistente. “Esta bien pero solo eso y ya” —advirtió la madre con un poco de lujuria en sus ojos. “Si mi amor, quiero chuparte esos ricos senos que tienes y ese culo tan delicioso. ¿Me dejas mamita?” —suplicaba mientras sus manos grandes se apoderaban de esas redondeadas tetas. “Mmmmmmm. Pero no me cojas, quiero que lo recuerdes, no quiero que me cojas” —volvió a decir disfrutando de la manera perversa en que sus senos eran apretados.
Como era posible que su madre sostuviera una charla así, siendo ella tan educada, tan refinada y tan pulcra, no entendía porque hablaba y dejaba hablarse así, eso la molestó mucho, irritada se dirigió a su habitación. Sin embargo, sintió que ya estaba húmeda, no le dio importancia, aun así al cerrar su puerta lo hizo en silencio, fue cuando escuchó levemente los gemidos de su madre, cerró los ojos y lo quiso pasar desapercibido, se dio cuenta que los gemidos eran más fuertes, no entendía porque su madre no fuera discreta sabiendo que ella la podría escuchar claramente, eso la molestó mas, prendió el televisor y le subió más el volumen, sin embargo no podía evitar imaginar como la estaría pasando su madre prendida de una boca a su cuerpo. Carlos dijo: “Todo tu cuerpo”. Se dio cuenta que los gemidos duraban más de la cuenta, terminó de cenar y los gemidos continuaban, se dio cuenta que también estaba sudando, cerró los ojos y sin pensarlo dirigió sus dedos a su vulva, no entendía porque estaba tan húmeda, no necesito saliva pues su vagina estaba totalmente empapada de sus propios jugos y ello la ayudó a masturbarse como jamás lo había hecho, no supo como se desnudó, se tocaba sus senos y no tuvo ningún apuro para obtener su orgasmo, realmente se estaba disfrutando, tampoco pudo evitar imaginarse en el cuerpo de su madre, sentía como una lengua muy caliente se deslizaba por su cuerpo, sentía un aliento indescriptible, sus manos fueron sustituidas por una manos masculinas, imagino a Carlos como la acariciaba, como la lamía, como recorría su cuerpo dejándole saliva y mordiendo cada milímetro, sintió como llego a su coño que ya ardía de placer, imagino como la lengua de Carlos subía y bajaba abarcando todo la extensión de su coño, como abría los labios vaginales y como le succionaba esos tibios fluidos, como la cogía con su lengua, la cual sentía larga e hirviendo que no dejaba de entrar mucho menos salir, cuando menos se lo esperó, uno a uno llegaron los orgasmos que jamás había experimentado, sintió cada contracción de su vagina en sus dedos dentro de su coño, sudorosa, demasiado temblorosa junto sus piernas y relajó su cuerpo, tarde era para arrepentirse, abrió los ojos solo para sentirse culpable por haber utilizado la intimidad de su madre para su beneficio, se sintió sucia pero con una satisfacción que jamás había experimentado.
Al día siguiente, estando en su habitación estudiando, escuchó como su madre tocaba a la puerta, la dejó entrar y vio un brillo especial en sus ojos, recordó la noche anterior y supo cual era el motivo, su madre le dijo que quería hablar con ella de algo muy bochornoso, Marlene se preocupo porque sabía que ella también había gemido por el placer alcanzado, tuvo miedo por un momento, pero cuando supo cual era el motivo abrazo a su madre no de comprensión sino de tranquilidad, su madre le pedía disculpas por haber sido tan indiscreta la noche anterior, Marlene le dijo que no se preocupara, que ella era ya una persona adulta como para espantarse de algo tan natural, cuando la abrazo le preguntó si lo había disfrutado, su madre le dijo en broma que como se atrevía a preguntarle, Marlene volvió a insistir y su madre movió su cabeza positivamente y se rieron de nervios.
Casi toda la semana no pudo evadir seguir pensando en la conversación que Carlos tuvo con su madre aquella noche, solo el pensarlo la humedecía hasta la boca, varias noches eso le sirvió para saciarse plenamente, cerraba los ojos e imaginaba que Carlos le suplicaba a ella que lo dejara cogérsela con las palabras mas sucias y calientes, y ella se negaba hasta que Carlos le suplicaba que dejara lamerla y ella con sus dedos en su vagina imaginaba como Carlos la lengueteaba hasta correrse en un mar de placer, cuando llegaba a verlo, recordaba cuantos orgasmos tenía a salud de el.
Ya en la universidad conoció a un chico, se hicieron novios y no tardo en tener relaciones con él, sin embargo no le parecieron tan fabulosas como lo esperaba, aun así supo conformarse, también conoció a su mejor amiga, Andrea era una lujuriosa tanto o mas que ella, solo que Andrea si daba a conocer su forma de ser, en las discos siempre encontraba a alguien que la manoseara o alguien que le quitara la calentura del momento, tal vez por ese motivo eran grandes amigas, Marlene disfrutaba, sin darse cuenta el gran espectáculo que le brindaba a su mejor amiga, cada que salían a divertirse no perdía de vista a Andrea, vigilaba cada movimiento tanto de manos como de cadera, cada detalle de las travesuras de su amiga eran un placer para ella, lo que Andrea pensaba que se estaba perdiendo para Marlene eran un deleite, trataba de satisfacerse cuando Andrea invitaba a su pareja de baile a sentarse en la mesa, los cuales durante el baile se manoseaban hasta el tope y cuando se dirigían a la mesa era porque el chico ya no aguantaba y era cuando Marlene disfrutaba de un espectáculo placentero, Andrea se sentaba encima de su amigo y este le enterraba su verga, ella disimuladamente se movía según al ritmo de la música, Marlene disfrutaba ver la cara del chico cuando explotaba y ella apretaba sus piernas fuertemente y aunque esto recordaba cuando cogía con su novio, jamás pudo alcanzar orgasmos que ella obtenía cuando se masturbaba.
Marlene se convertía en una encantadora mujer, eso no paso desapercibido a los ojos de Carlos, que trataba de ser un buen amigo con ella, sin embargo ella en varias ocasiones lo pilló admirando su trasero, eso le encantaba y aunque sabía que Carlos era todo un caballero con ella, él era el motivo de que ella aun creyera en el sexo, le gustaba charlar con él. Sin embargo, el respeto por su madre era más fuerte, la insatisfacción en las relaciones sexuales con su novio le provocaban cierto desconsuelo, que trataba de llenarlo con admirar a Carlos, escuchar los gemidos de su madre, rentar películas XXX y masturbarse con sus dedos y la ayuda de la barra de una vela o un tubo de desodorante de bola ancha, ya que no tenia la forma de conseguir un consolador.
Una noche en la que no podía quitar de su mente a Carlos, no entendía porque si ya había tenido varios orgasmos precisamente masturbándose y pensando en él, se levantó toda mojada y sudorosa, fue a tomar a agua y a refrescarse con el aire, se acercaba a su habitación cuando tuvo una idea, pensaba que era una locura pero su inquietud la acercó y la hizo tocar la puerta de la habitación de su madre, no contesto nadie, abrió la puerta lentamente, la luz de la luna le ayudo a deslizarle hasta llegar a la cama, se agachó y vio un trozo de carne totalmente erecto y brilloso, quiso en ese momento probar ese miembro tan rico y oscuro que disfrutaba su madre, gran fue su susto cuando Carlos se movió, claramente escucho como decía: "Mamita... mmmmmm mamacita que rica estas".
Escucho el chasquido de su verga, trató de ver que sucedía y vio como Carlos se estaba masturbando, se deleitó ver como su mano subía y bajaba de aquella verga que en muchas oportunidades soñó tener entre sus piernas, se agachó nuevamente cuando Carlos dijo: “¡Mierda! Por qué te tienes que tomar tus cochinas pastillas, te quiero coger en este momento y tú estás profundamente dormida”. Casi moría cuando Carlos se levanto y se dirigió al baño, prendió la luz y entrecerró la puerta, vio como se masturbaba enérgicamente mirando al techo y diciendo palabras quedamente que Marlene no pudo entender, muy despacio se dirigió a la puerta y salió como había entrado, no pudo quitarse en toda la noche aquella verga tan rica que brotaba de los huevos de su padrastro, tuvo que imaginar que aquella vela era esa jugosa verga con la que atacó cruelmente su vagina obteniendo incontables orgasmos a salud de su padrastro.
Todo empezó en una fiesta de fin de curso, esa ocasión se puso una falda negra muy corta y una blusa semitransparente con botones en frente, una tanga negra y su brasier a juego de media copa de encaje lo cual la hacia ver realmente encantadora y muy provocativa, con unos senos retadores y un culo penetrante le eran suficiente, su madre le permitió llegar a la 1:00 am, aunque le hubiera dicho más temprano no lo haría ya que en varias ocasiones llegaba un poco mas tarde de lo permitido, sabiendo que por mucho a las 10:00 su madre se tomaba su pastilla para dormir y no abría los ojos hasta el amanecer, así que no iba a estar de más hacer lo mismo.
Eran pasadas las tres de la mañana cuando abordaban el coche, Marlene había tomado mas de 8 vodkas con jugo de piña su bebida favorita y con mucho trabajo Martín su novio y Andrea la subían al auto ya que no podía mantenerse en pie, salieron rumbo a casa de Marlene, se detuvieron enfrente de su casa, la bajaron y la llevaron hasta la puerta, con bastante trabajo sacó su llave, después de varios intentos logró meter la llave en la cerradura, Martín quiso ayudarla y ella no lo permitió como tampoco dejó que alguien de ellos entrara, no quería despertar a Carlos pues el sería el único en ser testigo de su hora de llegada y su estado, abrió la puerta, sus movimientos eran torpes, al cerrar la puerta hicieron que sus llaves cayeran al suelo lo que le tomó varios minutos en intentar agacharse porque sentía que no podía más, así que con una mano se sostuvo de la perilla de la puerta y se agachó lo mas que pudo, esto fue sin doblar las piernas lo que hizo que sus nalgas quedaran al aire libre, desnudas como si no llevara nada pues el hilo se encajaba perfectamente en su rico culo, torpemente se levantó como pudo, al voltear ahí estaba Carlos como hipnotizado de haber visto un culo maravilloso, estaba solo en bóxer, el calor era insoportable y en varias ocasiones bajó a tomar agua.
Marlene le dijo casi susurrando: “No le digas a mi madre a que hora he llegado por favor”. Aún con la boca seca pero no de sed sino de lujuria y perversión, atinó a mover solo la cabeza para ser su cómplice, pero Marlene no pudiendo más se hecho en sus brazos y le dijo que la llevara a su habitación, Carlos no lo pensó dos veces, la tomó de la cintura y la levantó abrazándola, al pasar por un espejo vio claramente las nalgas de Marlene ya que alzaba sus piernas y su falda corta le permitía esa rica visión, eso lo excitó como un toro, vio como abultaba su vagina en aquella diminuta tanga que solo lograba tapar sus labios vaginales, una idea sucia pasó por su mente pero sentía que tenia los ojos clavados en aquel culo tan divinamente rico que le ofrecía aquel maravilloso espejo puesto en el lugar correcto en ese momento, veía como sus senos estaban a punto de salirse a cada respiración que Marlene hacía, se agachaba lo más que podía para oler el aroma, quiso abrir su boca y mamarlos en ese instante, solo y casi sin pensarlo pasó su lengua probando el rico sudor que despendían aquellos senos tan exquisitos, noto que Marlene no dijo nada, con una sonrisa y su mente sucia la llevó a su habitación, la dejó caer sobre la cama, Carlos quedó embelesado por aquel cuerpo tan deseado, sabía que esa era la única oportunidad de hacer lo que siempre había querido, su esposa ya estaba dormida y no despertaría, Marlene ya no dio señales de vida, así que no perdería lo que tenía enfrente, le habló en varias ocasiones a Marlene que no contestó ni se inmutó, sabiéndose dueño de la situación le levantó la falda, bellamente vio el triangulo que formaba la tanga en medio de esas deleitables piernas, las cuales suavemente separó, casi con miedo empezó a tocar su intimidad de Marlene, vio que no había rechazo y continuó con confianza, tocaba sin cesar y poco a poco fue apartando la poca tela que cubría la sensual vagina de su hijastra, la excitación de ella no se hizo esperar y soltó un leve gemido que hizo brincar a Carlos, esperó alguna otra reacción pero no hubo mas, así que continuo con su tarea, sabiendo que esa parte estaba llena de jugos levanto las piernas para poder quitar la tanga y chupar con deleite esos labios vaginales depilados, se prendió de ellos, los chupaba con ansiedad sabiendo que tal vez sería la única vez que los probará, encajaba su cara para poder cogerla con su lengua, succionaba sus labios y los abría para penetrarla con furia con esa lengua tan larga, Marlene solo gemía levemente, lo que hizo que Carlos se excitara más, después de haberse satisfecho con su vagina, hizo lo mismo con sus senos, desabonotó la blusa quitó el broche delantero cuando saltaron aquellas masas exquisitas con un pezón totalmente parado y su areola totalmente acanelada, se maravillo al verlos y los empezó a tocar con suma delicadeza, sintiendo su dureza, palpando sus extremos, los chupaba, mordía levemente su pezón, alternaba su boca , cuando estaba a punto de estallar se detuvo fue al baño y se masturbo para sacar lo que era peligroso en ese momento para tirarlo en el inodoro, de esa manera iba a poder disfrutar cogerse a Marlene, al regresar y ver a Marlene acostada con las piernas abiertas sin tanga y con los senos descubiertos lo estremeció al tope, le puso una almohada debajo de las nalgas para elevar su pelvis, la encañonó y poco a poco fue introduciendo su dura herramienta, sentía cada centímetro de aquella caverna húmeda llena de calor y de una embestida le metió toda su verga hasta sentir en sus testículos el rico culo de su adorada hijastra, se detuvo un poco para disfrutar lo caliente de su coño para ejercer un enérgico bombeo en su vagina, no le preocupó el ruido de la cama, no le preocupo despertar a Marlene, se sabía dueño de la situación, sus embestidas eran brutales, estaba disfrutando como un perro cogerse al mejor coño deseado en los últimos años de su vida, tomaba de los hombros a Marlene para ejercer más presión, se olvidó de todo y gozo como una vil bestia hambrienta de sexo, sus gemidos se unieron a los de Marlene que gemía sin control alcanzando el primer orgasmo y no solo fue uno, fueron incontables los orgasmos que la hicieron vibrar y disfrutar inconscientemente de una cogida jamás sentida, Carlos goteaba de sudor satisfaciéndose de esa rica cogida que estaba a punto de poner fin, una estocada profunda hizo terminar su brutal penetración a esa rica vagina, sabía que podía continuar pero el cansancio lo estaba venciendo, tomando fuerzas y consciente de que no tendría nuevamente esa rica experiencia quería cogerse también aquel culo que lo volvía loco, así que sacó su verga de la vagina de Marlene y volteándola suavemente colocando dos almohadas en el vientre elevando de esta manera su culo le abrió las nalgas escupiéndole y encañonándola de nuevo para introducir poco a poco su miembro en el recto de Marlene que gemía adolorida por ser su primera vez, ella sentía todo lo que estaba sucediendo pero su embriaguez no le permitía tener lucidez para rechazar aquellos tentadores placeres, las caricias y cogidas eran magistrales, sin embargo no le preocupó saber quien era el afortunado, pues ya sentía introducida hasta la mitad aquella verga, Carlos, quería disfrutar cada centímetro de ese intestino así que la penetración iba a ser muy profunda pero lenta, cuando vio que ya no quedaba mas que introducir, nuevamente encañono su pelvis para profundizarse hasta adentro, se detuvo a disfrutar esa cogida anal jamás hecha en su vida, su esposa jamás se lo permitió pues el dolor era insoportable, así que su verga había desaparecido en un culo ya deseado y era fascinante, espero un poco para bombear y cuando lo hizo lo empezó lento, disfrutando del apretado ano de Marlene que le destripaba la verga, era exquisito así que tomando fuerzas empezó con su bombeo fascinante, veía como abría brutalmente aquel esfínter para recibir su encañonada verga, no pudo más y derramo su calentura en ese intestino divino, tardo varios minutos para salir de aquel maravilloso culo y cuando lo hizo ya estaba completamente flácido, le limpio, acomodo nuevamente las almohadas, le puso la tanga a Marlene y abrocho su brasier, salió triunfante y satisfecho de aquella habitación dejando a Marlene totalmente satisfecha y con el aroma a sexo.
A la mañana siguiente Marlene tenía la duda si lo que sucedió fue un sueño o fue realidad, sabía que así no era el sexo con Martín, y que el dolor en su culo era real, eso la intrigó mucho, también se dio cuenta que no había ningún indicio en que hubiera sido Carlos, él era de su madre y en ningún momento se mostró diferente, sin embargo estaba segura que algo había sucedido pues al ir al baño a defecar se dio cuenta que el dolor en verdad era real, no podía preguntarle a Martín, trato de recordar que sucedió, pero solo recordó como Andrea era manoseada cuando estaba sentada en las piernas de un chico por la cara que hacía y la mirada que intercambiaban Andrea y el chico y eso la calentó mucho, se abrazó a Martín y cerro los ojos imaginándose que harían los dedos de este chico con la vulva de Andrea, pero nada más, tomó, bailó pero jamás supo que sucedió con ella y su culo.
Pasiones Prohibidas ®

Realmente excitante letra a letra
ResponderEliminarDeliciosa lectura Mí Perverso 🔥💋
Fascinante relato, exquisito y excitante. Me encanto como todos, sigue asi Mi perverso
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ResponderEliminarMe gustan sus relatos
ResponderEliminarLo que no comprendo es cuantas sumisas tiene
Porque veo que tiene varias chicas que le tratan igual.
Rico tener varias mujeres que brinden placer como en el relato.
Bien por eso