Recuerdo que ese día estabamos en junta, cuando me llegó un mail que me decía: "Quiero follar". De inmediato me di cuenta que era Martha, la secretaria del Director sentada frente a mí en el imponente hall de acceso. Ibamos a tener una junta para ver el avance de una campaña que habíamos tomado y que el cliente un tanto exigente estaba pidiendo hace rato, esto de la publicidad y la mercado tecnía puede ser algo estresante.
Así que cuando terminó la junta, a esos de las 8 de la noche, decidí quedarme unos minutos más, y cuando todos se fueron llego Martha, quien había olvidado unos documentos, supuestamente. Nos encontramos en uno de los pasillos y sin decirnos nada nos empezamos a besar, como locos, queriéndonos comer en ese momento mientras nuestras manos nos despojaban de la ropa. Hace tiempo que quería tener un encuentro furtivo con ella en la oficina, ya que en otras oportunidades habíamos pasado la noche juntos en algún hotel o en su casa según la calentura que tuviéramos.
Fue así como llegué a esas ricas tetas, las cuales empecé a lamer mientras hacía a un lado su brasier que ella termino quitandose, le succioné los pezones y los mordí mientras la apretaba contra mí y ella solo gemía y se montaba en mi muslo. Su falda subida me dejaba ver sus piernas y entonces la llevé a la primera oficina que vi abierta y la acosté boca arriba sobre el escritorio. Mi lengua recorría cada espacio de su cuerpo y me embriagaba con su exquisito perfume. Al llegar a esa deliciosa entrepierna noté como su calzón estaba húmedo, podía imaginar su sexo borboteando sus deliciosos fluidos; me disponía a moverlo a un lado y deleitarme lamiendo ese delicioso néctar cuando en ese momento oí ruidos y cerré la puerta con seguro; era algún compañero que había regresado, pero no nos importó. Saqué mi miembro, hice a un lado el calzón y la embestí con fuerza mientras ella se mordía los labios para ahogar sus gemidos. La tensión era enorme por saber que había alguien alli merodeando, pensar que ella estaba por acabar y no podia gritar como le gustaba, por el temor a ser descubiertos; aunque ese morbo aumentaba la lujuria. Sus ojos se ponían blancos de placer y su respiración entrecortada hacían de la escena un cúmulo de emociones que ponían a mil mis latidos.
Después de un rato eyaculé, llenando de semen su vagina y viendo como se escurría todo por su calzón manchando el escritorio; ella gustosamente limpió los restos del escritorio con su lengua sin dejar rastro alguno de que estuvimos ahí. Esperamos un rato para salir a escondidas ya que aún estaba el colega dando vueltas y hubiese sido demasiado evidente que estabamos en algo "extra laboral". Ya en el estacionamiento nos despedimos de la mejor manera manera posible: Arrodillada entre nuestros autos con mi verga en su bocá y una mamada que la llenó de mi cálido y viscoso semen. Minutos más tarde nos dimos un beso intenso, mientras nos subíamos cada quien a nuestros autos, mis piernas temblaban y ella me mensajeaba que su vagina palpitaba aún después del intenso orgasmo.
Así que cuando terminó la junta, a esos de las 8 de la noche, decidí quedarme unos minutos más, y cuando todos se fueron llego Martha, quien había olvidado unos documentos, supuestamente. Nos encontramos en uno de los pasillos y sin decirnos nada nos empezamos a besar, como locos, queriéndonos comer en ese momento mientras nuestras manos nos despojaban de la ropa. Hace tiempo que quería tener un encuentro furtivo con ella en la oficina, ya que en otras oportunidades habíamos pasado la noche juntos en algún hotel o en su casa según la calentura que tuviéramos.
Fue así como llegué a esas ricas tetas, las cuales empecé a lamer mientras hacía a un lado su brasier que ella termino quitandose, le succioné los pezones y los mordí mientras la apretaba contra mí y ella solo gemía y se montaba en mi muslo. Su falda subida me dejaba ver sus piernas y entonces la llevé a la primera oficina que vi abierta y la acosté boca arriba sobre el escritorio. Mi lengua recorría cada espacio de su cuerpo y me embriagaba con su exquisito perfume. Al llegar a esa deliciosa entrepierna noté como su calzón estaba húmedo, podía imaginar su sexo borboteando sus deliciosos fluidos; me disponía a moverlo a un lado y deleitarme lamiendo ese delicioso néctar cuando en ese momento oí ruidos y cerré la puerta con seguro; era algún compañero que había regresado, pero no nos importó. Saqué mi miembro, hice a un lado el calzón y la embestí con fuerza mientras ella se mordía los labios para ahogar sus gemidos. La tensión era enorme por saber que había alguien alli merodeando, pensar que ella estaba por acabar y no podia gritar como le gustaba, por el temor a ser descubiertos; aunque ese morbo aumentaba la lujuria. Sus ojos se ponían blancos de placer y su respiración entrecortada hacían de la escena un cúmulo de emociones que ponían a mil mis latidos.
Después de un rato eyaculé, llenando de semen su vagina y viendo como se escurría todo por su calzón manchando el escritorio; ella gustosamente limpió los restos del escritorio con su lengua sin dejar rastro alguno de que estuvimos ahí. Esperamos un rato para salir a escondidas ya que aún estaba el colega dando vueltas y hubiese sido demasiado evidente que estabamos en algo "extra laboral". Ya en el estacionamiento nos despedimos de la mejor manera manera posible: Arrodillada entre nuestros autos con mi verga en su bocá y una mamada que la llenó de mi cálido y viscoso semen. Minutos más tarde nos dimos un beso intenso, mientras nos subíamos cada quien a nuestros autos, mis piernas temblaban y ella me mensajeaba que su vagina palpitaba aún después del intenso orgasmo.
Pasiones Prohibidas ®

Dios mío Marta! 😋
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