052. Mensajes subliminales 5

Hay instantes en que el deseo es más fuerte que la cordura y de solo escuchar los gemidos de Sonia, María perdió todo ápice de cordura. No solo de masturbarse siguiendo la sinfonía de gemidos de su hermana sino también querer ser la que era bombeada por el miembro de su cuñado David. "¡Por Dios!" –exclamaba María. Sin pensar en las consecuencias se levantó para por lo menos tener una vista privilegiada de lo que pasaba en la habitación de al lado y caer al piso como esa noche por otro intenso orgasmo.

Con pasos sigilosos salió de su habitación y se fue a la fuente de aquellos gemidos, en completa inhibición Sonia y David, follaban con la puerta abierta y con la luz encendida. Su hermana estaba en cuatro sobre la cama y su cuñado dentro de su culo; por eso lo intenso de los gemidos. La escena la tenía prendida en fuego y sin darse cuenta se comienza a masturbar imaginándose en esa posición. Ahogaba sus gemidos para no ser descubierta pero disfrutaba de como el miembro de su cuñado se perdía en el interior del ano de su hermana. Sus piernas temblaban, estaba siendo poseída por un delirante orgasmo; con los ojos cerrados se dejó acariciar por el placer, cayendo al piso sin fuerzas.

David y Sonia no se sorprendieron al ver el cuerpo casi inherte de María en el piso; al contrario, la puerta abierta era una invitación directa a entrar cuando ella lo estimara conveniente. Al sentirse descubierta no dudó en colocarse de pie y avanzar hasta la cama, en su interior sabía que no era correcto pero su deseo era más fuerte, no podía resistirse; frente a ellos se desliza sobre las sábanas como una gata hambrienta de lujuria, besa tiernamente los labios de Sonia, ella responde con la misma ternura al beso de su hermana, mientras que David ríe de manera perversa ya que sabe que su plan está resultando a la perfección, el sueño del pervertido científico se está materializando.

Las manos de Sonia recorren el cuerpo de María a media que la intensidad de los besos en ellas aumenta. Sentir ese redondeado culo entre sus manos era un deleite, por alguna razón empezó a desear a su hermana de la misma manera que a su esposo. Las caricias se hicieron más perversas y las manos de ambas se perdían en sus cuerpos incestuosos para el sucio placer de David quién se masturbaba observando a las dos hermanas haciendo con sus cuerpos lo que su mente había tejido por días. María había posado su lengua en el sexo húmedo de Sonia y comenzado a recorrer su clitoris, Sonia gemia y enrededaba sus dedos en el cabello de su hermana y le rogó a su marido que le diera placer a María con su miembro. Ella se inclinó más ofreciendo su culo en ofrenda a su cuñado, él se acerca y prueba los fluidos de su cuñada y desliza su lengua hasta su culo para lubricarlo con su saliva, ya estaba decidido como la iba a poseer. Se acomoda sobre las caderas de ella y empieza a hundir su miembro; María entre un agonico gemido de dolor continuó lamiendo el clítoris de Sonia. Ahora el dolor se convertía en placer y disfrutaba de las estocadas de aquel hombre pervertido que tanto soñó, recuerdos vienen a ella de como una vez su esposo intentó abrir ese apretado agujero pero es un hombre tosco que siempre quiso saciarse él; ahora era diferente, David había tenido la precaución de lubricarlo antes y hundir a media que cedía a la presión.  Cada vez los movimientos de David eran más rápidos al ritmo de los gemidos de Sofía y María; el placer, la lujuria y la perversión desataron lo más sucio de ellos en la cama. David sacó su miembro del ano de María y lo metió en la boca de Sonia, la que sin miramientos la chupó hasta la base. María no desprendía la boca del sexo de su hermana, el sabor de sus fluidos era como miel en sus labios y no quería desprenderse de esa fuente inagotable que saciaba su perversión, aunque en sus retorcidos planes estaba hacer explotar a su hermana en un intenso orgasmo.

Sonia seguía enloquecida por ese exquisito placer de tener el miembro de su marido en la boca ahogando su respiración y a su hermana que no daba tregua a su sexo. Al borde del orgasmo toma la cabeza de María y la restriega por su vagina, rindiéndose por completo a tan pervertido placer. Ahora los papeles se invierten y es María la que es invadida por la lengua de Sonia. "Lo haces rico hermana" –dice María pero es acallada por el miembro de David. Con la misma intensidad con la que folló su culo, lo hace esta vez con su boca; ella sabe que es solo un objeto dispuesto a complacer y se entrega por completo a los movimientos frenéticos de él. Su clítoris estaba sensible a tantas veces que lo masajeó en el día; ahora era todo diferente, se sentía viva, deseada y puta como siempre quiso serlo, su sexualidad estaba siendo valorada y disfrutada con verdadero placer, sentía que no quería salir más nunca de la cama de su hermana y cuñado para juntos entregarse el tan merecido placer que les brindaba la intimidad de la habitación.

Otro maldito orgasmo la invadió y la dejó casi sin fuerzas, Sonia había retribuido con creces a los placeres que ella le había brindado, pero la noche no culminó aún; David con una sola mirada hizo que Sonia se recostara sobre María y acercara su boca junto a la de su hermana, era tiempo de estallar en la boca de su cuñada. El semen tibio fluyó como un río de ahogante placer en la boca de la caliente cuñada y escurría por la comisura de sus labios, Sonia se encargaba de lamer los restos que caían lamiendo la cara de su hermana. David sacó su verga cuando ya no estaban esos espasmos que acompañan la eyaculación, ni una gota de semen había sido desperdiciada por sus dos sucias putas, las que intercambiaban los fluidos de boca en boca a través de besos llenos de lujuria y perversión.

Ya muy entrada la madrugada los tres se quedaron dormidos profundamente. David despertó abrazado a su esposa y cuñada, en silencio se levantó a preparar café y a colocar esa música que controla a quien la oíga; una sonrisa despiadada se dibujó en sus labios, ya que es sábado, y las amigas de Sonia y María vendrían a casa. Era tiempo de preparar el ambiente para continuar con los planes que se trae entre manos.

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