044. Un fin de semana especial con mi esposa, mi hija y sobrina

Mi nombre es Simón, tengo 52 años y quise incursionar en esto de relatar mi historia. He leído el Blog y me contacté con el autor para contarle lo que me ha pasado para que pudiera darle la forma característica que le da a cada relato y así juntos podamos disfrutar de algo excitante y placentero para todos.

Tengo 28 años de matrimonio y con mi mujer somos de mente abierta nos gusta el sexo, bueno a ella más y eso ha sido el factor de nuestra unión, hoy voy a contarles una experiencia que me encantó. Yo he tenido fortuna y he podido reunir una buena cantidad de dinero y realizar mi sueño, que fue la de comprar una finca que al principio era solo de 60 hectáreas. Una casita que poco a poco fui renovando y agrandándola muy cerca del pueblo, y que se fue poblando la zona con nuevos vecinos. La casa la encerráramos entre muros para mayor privacidad. Lo que aprovechamos muy bien. Un día estábamos con mi esposa mi hija y una sobrina de ella. En el pueblo era un sábado y me encontré con antiguo colega quien también compró cerca. Me invitó a visitar la finca y ver una obra que estaba haciendo, volví a donde mi mujer que estaban tomándose unas cervezas con las niñas y le comente que si me acompañaba y ella me dijo: "Hay no mi vida mejor ve tu solo que nosotras nos quedamos en la casa mejor, pasaremos un mejor rato disfrutando de la piscina y el sol y una que otra cerveza".

No le insistí entonces nos tomamos una cerveza más y nos fuimos para la casa no sin antes pasar por un supermercado a comprar unos víveres, al salir del súper mi mujer estaba dentro del carro muy animada conversando con un vecino que estaba en su ventana a quien también salude y luego me monté, las chicas que habían bajado a comprar cigarrillos se despidieron del vecino con un besito en la mejilla y muy sonrientes, sus cabezas se movían afirmando algo que no sabía, al pasar en el auto por donde estaba lo ví con dos caballeros más mi, hija medio sacó la cabeza despidiéndose con la mano y volviéndose a meter con un suspiro de picardía.

La noche pasó y al otro día me alisté para irme, mi mujer me abrió el portón para que saliera, me fuí a comprar a la ferretería un calibrador y me demoré porque estaba preguntando por un encargo y como no estaba el dueño y tuve que llamarlo a su casa cuando me acordé del metro que me recomendó Javier que llevara, ya debía devolverme a la casa. Al pasar por el supermercado vi al vecino que estaba otra vez con sus dos amigos. Me demore casi la hora al volver. No entré el jeep y entré por la puerta hacía el cuarto de herramientas cuando ví a la ventana de la cocina y a mi mujer que gritaba que ya iba, destapaba unas cervezas pero eran muchas y lo que más me llamó la atención era que estaba desnuda, intrigado quise ver qué pasaba y me imaginé a su sobrina también desnuda, después de escuchar el taconeo de sus zapatos me encaminé siguiéndola con la mirada, entré a la cocina viendo su hermoso trasero contonearse y asomándome hasta la piscina, vi a mi mujer que dejaba la bandeja de las cervezas en la mesa y las repartía, al final, vi el cuerpo de un hombre también desnudo al que mi esposa abrazo y besándolo, le agarró su miembro, él se hizo a un lado ya que las manos de mi esposa estaban frías por las cervezas . Pero ella se las cogió firmemente y calentándoselas lo besaba riéndose, al verlo bien vi que era el vecino que esta mañana saludé que de seguro estaba esperando que me fuera para venir a montar a la yegua de mi mujer; pero un momento, mi hija y sobrina ¿donde están? Las cortinas de la sala no me dejaba verlas y me asomé más hacía la piscina y ahí estaban, mi hija en la mitad de la piscina con el otro caballero y donde se veía que estaba montada sobre él, veía como sus senos brincaban y su cara de placer, y la sobrina en la silla de bronceo haciendo un 69 con el otro amigo del vecino.

Al voltear a ver a mi esposa, la vi arrodillada mamándole la verga al vecino agarrándole su trasero, movía su cabeza metiéndosela y sacándosela. Fueron casi 20 minutos que mi mujer duró mamándosela. La vi chuparle los testículos y meterse varías veces su miembro babeándolo completamente algo que me hizo temblar fue cuando mi hija salió de la piscina y se acercó al vecino y se lo llevó a unos colchones que habíamos puesto cerca de la piscina y mi esposa se quedó con el que estaba Ana (mi hija) aquel tipo no era muy alto y como mi esposa tenía tacones de 10 cms. le quedaba a la altura de sus tetas, entonces se las agarró y se las chupaba, que a pesar de ser pequeño de porte estaba bien dotado; la sobrina disfrutaba teniendo dentro la verga del otro caballero, gimiendo de placer. Mi hija disfrutaba sobre los colchones de un 69 que la hacía gemir y atragantarse , mi mujer agarró del miembro al otro hombre y se lo llevó también a los colchones junto a su hija. La muy puta de mi esposa se le puso en cuatro y aquel con sus manos le abría su culo para lamérselo, metiéndole un dedo por la vagina. Yo tenía una erección, me calentaba la situación. Luego Ana se acostó boca arriba y levantando sus piernas se dejó penetrar por el vecino al rato Diana (mi esposa) también se acostó boca arriba y levantando sus piernas invitó a su amante que la penetrara él se subió a los colchones y apoyando su verga a la vagina de mi mujer se la rozaba varias veces recorriendo desde su clítoris a la entrada, esta le dijo: "Métemela por el culo ¿Quieres?". "Por donde quieras mamita" –le respondió.

Así fue lentamente se la metió toda y al rato mi hija recibió el mismo tratamiento. Yo tenía que irme y el espectáculo no me dejaba. Callado veía como se follaban a mi mujer, a mi hija y la puta de su sobrina que bien hermosa estaba, siempre había querido verla totalmente desnuda pero con mi verga bombeando su conchita. ¡Valla que viéndola con detenimiento tiene un hermoso cuerpo! Me quedé viéndola hay como gozaba, mi respiración acelerada y mi miembro erecto a punto de explotar, no pude contenerme y tuve que masturbarme, descargar los bríos de toro en celo. Al fin acabé, mi espeso semen cayó al piso, mi cuerpo temblaba de cansancio.

Lastimosamente tenía que irme, así en completo silencio y sigilo me levanté y salí. Al llegar a donde Javier llamé a mi esposa y le dije que me demoraba que llegaría por ahí a las 4 de la tarde, ella me contesto: "No te preocupes mi amor que acá la estamos pasando súper bien, Jugueteando en la piscina, está haciendo un sol delicioso y tu hija y Johanna (la sobrina) están que jugando como niñas locas". "Ok mi amor y me imagino que tu también estas jugueteando con ellas" -le digo. "Pues claro que si no me la perdería por nada papi" -me dice. Le digo: "Bueno, diviértanse, que yo voy más tarde". Ella pregunta: "¿Y cómo a qué horas llegas mi amor?". "Yo creo que por ahí a las 4 de la tarde así es que no me esperes para almorzar que acá almuerzo" –le respondí. "¡Uy! Me parece bien mi vida, así nosotras preparamos cualquier cosa acá" –me dice como si nada.

Nos pusimos a trabajar con Javier tomando medidas para el canal, no estaba muy concentrado por estar pensando en la escena de la mañana, como a la dos volví a llamar, Diana contesto y le pregunte que si todavía seguían jugando en la piscina. "¡Ay, sí mi amor¡ Seguimos acá pasándola bien rico jugueteando desde que te fuiste; acabamos de almorzar y vamos a jugar un rato más" –me respondió. Le dije con una sonrisa: "Jajajaja y ¿es que te gusto el jueguito mi vida?". "Sí mi amor nos estamos divirtiendo la estamos pasando de maravilla" –me dice. "Ah bueno, espero y me muestren a que juegan" –le insinuo. "¡Ay no se va poder!" –me dice. Indago: "¿Y por qué?". "Porque es solo para mujeres y tú no puedes participar" –me responde. Empecinado vuelvo a preguntar: "¿No pues y qué es lo que no me puedes tú mostrar? ¿Qué están haciendo que no puedo participar?". "¡Ay mi amor no seas tan quisquilloso! Y chao porque ya comenzó el juego y me lo estoy perdiendo. Te espero entonces" –me responde. Sin poder sacarle nada me despido: "Bueno, chao que se diviertan entonces".

Me dejó pensando su respuesta ¿será que sabe que las vi? Mmmmmmm. Antes de cortar nos dijimos te amo. Llegué a las cuatro y media, ellas estaban vestidas y doradas por el sol, la verdad se veían muy bien las tres putas. Yo tenía mi ropa sucia por lo que me la quité en el lavadero y la metí a la lavadora y al abrir salió un olor fuerte de semen, el típico olor parecido al cloro y al ver dentro, vi unas toallas causantes de tal olor.

Me coloqué un pantalón corto y dejé llenando la lavadora para lavar la ropa sucia. Las niñas salieron al pueblo a beber a un bar cercano al pueblo, me acerqué a mi esposa, ya que estaba recostada en la cama. Al verme me sonrió y dijo: "¿Como te fue Papi?". "Muy bien y a ti? ¿Qué tan cansadita quedaste de tanto juguetear?" –le digo. "Muy cansada y feliz, tu mujercita la paso muy rico hoy" –me responde la puta con descaro. Ataco con otra pregunta: "¿Si, y eso jugaste mucho?". Rió de manera perversa y respondió: "Sí, nos divertimos como putas". Su respuesta no me sorprendió, ya que sabía que las tres se habían comportado como verdaderas putas, pero insistí con otra pregunta: "¿Como así, qué hicieron?". Su respuesta fue: "No pues, no te me hagas el bobito que yo cuando fui a la cocina por cerveza para los invitados te vi cuando entraste por la puerta e ibas para la bodega y llamé tu atención gritando a que ya iba con las cervezas, para que me siguieras sabía que al verme lo harías, te sentí y por eso fui tan cariñosa con Bernardo y me calenté chupando su miembro, ¿te gustó verme como lo hacía?". "me encantó todo, estuviste hermosa, sensual y puta. Me tuvieron caliente todo el día. Y que ahora, ¿si me vas a contar como fue que paso?" –pregunté.

Se acomodó como si nada y empezó a contarme: "Como tú me dijiste que ibas a ir a donde tu amigo y cuando estábamos tomando cervecita antes que llegaras yo les conté que a las niñas, que él tenia una buena verga, que estaba bien dotado. Y luego al saber que tú irías pues se me ocurrió decirles a las niñas que si lo invitábamos para presentárselos, ellas enseguida dijeron que si. Entonces lo llamé pero su celular estaba apagado, llegaste tú y ellas lo buscaron por las calles cercanas pero no lo localizaron. Luego salimos para la finca pero cuando te detuviste para comprar los víveres, la niña lo vió y lo llamó. Se acercó a la camioneta, le presente a las niñas y le dije que les había contado lo bueno que era en la cama y que querían conocerlo, él se sonrojó, sus dos amigos se acercaron porque querían conocerlas y tu hijita le dijo que si querían podría llevarlos, sin quitarme la vista, yo enseguida les dije si, claro sería fantástico que fueran. Las niñas se alejaron con los dos amigos y yo me quede hablando con Bernardo, le pregunte si le molestó que les comentara de su deliciosa verga a las niñas y me dijo que no, que me agradecía la publicidad".

Él me preguntó: "¿A qué horas llegamos mañana?". Le dije: "Esperen a que mi marido se vaya y se vienen de una". Le dije que saldrías como a las 8 así es que estén pendientes. Mire alrededor y no vi a nadie y con mi mano le agarre el bulto de su pantalón, ya la tenía parada pero te vi venir y le mande un beso con mis labios, lo saludaste yo seguía con mi mano sobre su pantalón y tu ni cuenta te diste, las niñas llegaron y Ana María si me vio y se miraron ella le sonrió y como prendiste la camioneta se despidieron besándose y le dijo que los esperaba y al darse vuelta para entrar al carro también Ana le rozo suavemente con la mano el pantalón sintiéndosela y exclamando un ¡wooow!. Por eso fue el suspiro de ella cuando se subió, y cuando llegamos nos fuimos a dormir, las putitas  estuvieron jugando por un buen rato entre ellas como preludio a lo que iba a suceder en la mañana. Yo me contuve de ir a la habitación de las chicas a sacarme la calentura, esperé a que durmieras y me masturbé pensando en ese delicioso miembro que me comería.

Le dije a mi esposa: "Vaya, Ana María salió igualita de puta que tú". Ella respondió: Y yo como la puta de mi madre. Así es la herencia Papi, la puta herencia de las mujeres de mi familia. Johanna es igual de puta que nosotras".  "¿Y qué más paso?" –pregunté. "Ah, entonces nos levantamos y nos alistamos nos bañamos las tres juntas y jugamos en el baño, nos perfumamos,  tú viste a las niñas en pijama cuando te fuiste y al salir nos desvestimos y con solo una batas abiertas que dejaban nada a la imaginación, ya que se podían ver nuestros cuerpos desnudos los esperamos; les abrí la puerta y al verme solo con una batita que dejaba ver mi trasero totalmente desnudo Bernardo se acercó a besarme en la boca y luego sus dos amigos a quienes también bese en la boca y los tres me tocaron por todas partes, ya estaba más que caliente". –me decía.

"Vamos muchachos vayan a la piscina" –les dije. Y prosigue: "Al llegar las chicas los esperaban paradas en los escalones que llevan a la piscina, aquellos caballeros las miraban y se miraban haciendo el ademán de me gusta, al acercarse a ellas las saludaron agarrándoles las tetas y besándolas en la boca por unos instantes, nos acercamos a la piscina y los invitamos a que se desvistieran  Ana María le ayudó a uno de ellos con el pantalón y luego yo a Bernardo, ya quería tener su miembro en la boca, rápidamente le quite el pantalon, se la chupé por un rato y así también las niñas. Después, cada uno se separó, Ana María entro a la piscina  y Johanna se acostó en la silla para tomar sol, no perdimos el tiempo como te podrás dar cuenta pero es que estábamos con ganas de verga. Luego me fuí a la cocina y fue cuando te ví entrar, sentí una calentura al verte y se me ocurrió decir en voz alta lo de las cervezas para que tú me vieras y siguieras, y nos vieras cómo putas en acción"

Le dije:" Sí, ahí estuve un buen rato pero no podía quedarme más ya tenía un compromiso, hubiera querido quedarme para ver cómo te cogían otros hombres porque me imagino que estuviste con los tres". "Claro que si mi amor, el tiempo alcanzó hasta para disfrutar hasta de las niñas gracias a que me avisaste que llegabas tarde" –me dijo. Yo no podía con mi calentura, la agarré y la llevé a mi miembro erecto para que me chupara como a esos tipos. Sin dudas tengo a la mejor puta de las tres. La muy caliente se me montó encima y comenzó a moverse como una loca mientras seguía relatándome como entre las tres cogieron con sus amantes de ocasión. Me contó que se fueron casi a la 4 de la tarde  agotados y ellas quedaron felices y satisfechas; me dijo: "Tu hija ni cuenta se dio que tú estabas viéndola. ¿Como la viste? A mí me encanta verla cuando está disfrutando de un buen polvo". Le dije: "Sí, se veía hermosa, se nota que le gusta el sexo tanto como a ti".

Al otro día no ocurrió nada si no hasta la noche que fue cuando las niñas salieron al bar y regresaron como a las 9 de la noche, venían con los dos muchachos que estuvieron el domingo. Y fue mi esposa la que me contó que estaban en el cuarto, entonces le dije. "¿Y Bernardo no vino?". "¡No!" Y haciendo cara de tristeza, agregó: "No vino, me imagino que debe estar con su mujercita a esta hora". "Ah, ¿y qué no quieres ir a hacerles compañía?" –le pregunté. La putita respondió: "Pues, la verdad, si tengo ganas". le dije: "Listo ve entonces". Me dio un beso y dijo: "Ya regreso Papi".

Se levantó y se puso la bata salió corriendo y entró al cuarto, yo salí de la casa para verlos por la ventana, al asomarme ya mi esposa estaba chupándole la verga a Juvenal y su sobrina se le colocaba arrodillada sobre su boca para que le lamiera la vagina. Les cuento que ver a esa niñita desnuda sobre este tipo me causó mucha calentura, se acostó encima de él haciendo un sesenta y nueve, compartió la mamada con su tía y las muy putas se besaban mientras el tipo causaba estragos en la conchita de Johanna, Ana María estaba acostada de lado y Ernesto por detrás la penetraba su vagina. Luego Diana se le monto a Ernesto y se colocó su verga en la entrada de su delicioso culo dejándome ver como se le perdía dentro y sus movimientos fueron cada vez más rápidos y sus caras le delataban su placer. Johanna seguía siendo invadía  por la lenhua de Juvenal y a la vez besaba a la puta de su tía ya que quedaron de frente. Al igual que la hija, las dos disfrutaban  del placer de tener una verga dentro de ellas, fueron más de 20 minutos de goce ambas terminaron al tiempo, y se las metieron  a la boca, la madre y la hija eran expertas mamadoras. Lego su sobrina se montó encima de Ernesto  y clavándose su verga nos regalaba una hermosa vista, Ana María y Diana se dedicaron a chupársela a Juvenal, pero después las emprendieron entre ellas, se  besaban, recorrían sus cuerpos de la manera más lujuriosa que he  visto. Estaba tan caliente que quería  ser parte de la escena. Luego Diana se acostó, separó sus piernas, se mojó sus dedos y los metió por su vagina mientras Ana María deslizaba su lengua por la misma concha que había salido. Juvenal, tomó las caderas de mi hija y de manera certera clavó su verga en esa húmeda vagina. Tenía el panorama completo, veía a como su verga se le hundía toda dentro de mi hija, y la follaba intensamente. Yo mientras tanto me masturbaba como loco al verlos follar, me tuve que contener para no acabar y hacerlo con Diana ahora que volviera al cuarto, pasaron un poco más de una hora en que las vi acariciándose y disfrutando sus cuerpos. Diana por fin termino viniéndose con la lengua de mi hija mientras que Juvenal se vacío dentro de mi hija. Mi mujer se levantó de la cama dándoles besitos a todos y salió del cuarto nos encontramos y me vio entrar y sonriéndose, me dijo:  "¿Te gusto verme coger cabrón de mierda? ¿Te gustó ver como nuestra  hija me regaló un intenso orgasmo? Ahora, ven que te toca a ti. Me tiró en la cama y me besaba como una enferma, hasta que abrió la puerta y me dijo: "Te tengo un regalo". Era Johanna, la condenada sobrina de mi mujer. Se acercó y sin decirle nada se tragó mi miembro, ufffff, la muy puta sí que aprendió a mamar rico, lo chupaba de una forma tan deliciosa que tuve que contenerme para no acabar en su boca. Mi mujer se masturbaba al lado mientras la sobrina me montaba y se movía violentamente, los gemidos que salían de ese par de labios eran exquisitos, la manera en que decía que tenía ganas de que la follara grandiosa. No pasó mucho rato en que mi esposa se unió pasando su lengua en los pezones de su adorada sobrina. Me sentía como en las nubes, ya que mi fantasía era estar con Johanna y mi esposa me estaba dando ese preciado regalo.

Después ambas lamían mi miembro. ¡Qué sensación más exquisita! Ver como ambas lenguas se juntaban en la punta de mi glande y se entrelazaban. Diana me masturbaba con fuerza, quería que su sobrina probara la tibieza de mi semen, no pasó mucho tiempo cuando su boca cubrió por completo mi miembro y descargué todo el semen que tenía acumulado por tan perversa escena anterior. Mi esposa sedienta besó los labios de Johanna y compartieron mi eyaculación. Fue un momento muy caliente. Dormí como un bebé, tanto que no me di cuenta cuando Johanna se fue a su cuarto.

Juvenal y Ernesto pasaron la noche en casa y al otro día estando en la cocina, las chicas bajaron con una delgada bata puesta y los caballeros con sus pantalones y su torso desnudo; yo leía el periódico y mi esposa preparaba el desayuno, solo tenía un delgado babydoll que  dejaba ver su bello culo que era tapado por un delgado hilo dental. Las niñas se sentaron en sus piernas esperando el desayuno, muy cariñosas hablaban entre ellos acariciándose y besándose, Johanna se levantó y sentándose de frente a Ernesto se besaban apasionadamente, él le tenía sus manos dentro de la bata para acariciar sus firmes tetas, su tía les colocó el pan, pero fue el pretexto para que Ernesto pudiera acariciarle el trasero con la mano ya que ella con sus movimientos de cadera se lo hizo saber, Johanna sin dejar de besarse la volteó a mirar, me levante y ella me detuvo poniendo su boca en el cierre de mi pantalón y con una mano lo bajaba. Diana pudo seguir disfrutando las caricias de Ernesto y de sus dedos que la penetraban, al mismo tiempo que Johanna chupaba mi miembro, Ana María hacía lo propio con Juvenal. Fue un desayuno perverso.

Satisfechos de empezar el día de manera perversa, los chicos se fueron para la piscina para despedirse con una última follada. Con mi esposa nos fuimos al cuarto donde alistamos la ropa que nos pondríamos, nos bañamos juntos, nos acariciamos y jugueteamos en la ducha. Nos preparamos para viajar a de vuelta a la ciudad. Nos toco llamar a las niñas para que se arreglaran e irnos, lo que nos demoró un poco la salida ya que estaban muy entretenidas con los caballeros. Así vivimos ese fin de semana, deseando volver pronto y continuar con esa aventura perversa.



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