031. Susana, la sensual amiga de mi madre

Siempre me he considerado un amante de las mujeres maduras, tienen algo que las hace interesantes, lo que sin duda cautiva a los jóvenes inexpertos que buscan algo intenso. En mis años en la escuela pasaba ratos agradables con las mamás y tías de mis compañeros de curso, pero no es eso de lo que quiero conversarles. Se trata de algo que pasó con Susana, una amiga de mi madre.

Esto sucedió tenía 19 años, pasó a comienzos de año, durante el mes de enero.

A mi madre y a su pareja les gusta mucho viajar y conocer lugares dentro del país, así conoció muchísimos lugares turísticos de Chile. En uno de esos viajes conocieron una pareja con la que se hicieron amigos. Para mediados del mes de diciembre mis padres viajaron a Valdivia a pasar la navidad con ellos, y volvieron todos juntos para pasar la fiesta de fin de año en la mía. Salían todos los días y recorrieron buena parte de Santiago.

El matrimonio amigo de mis padres estaba formado por Antonio y Susana.  Ellos no tenían hijos Susana hizo todos los tratamientos que estaban a su alcance para quedar embarazada, pero todos fueron infructuosos. Ellos parecían llevarse bien, pero eran muy diferentes en carácter Antonio era un tipo bastante serio y seco, tenía 57 años, con una leve panza, bastante canoso y 1,75 de altura.

Susana en cambio era el polo opuesto, agradable y dulce, elegante en el vestir, siempre maquillada, y físicamente muy atractiva, con un cuerpo muy bien dotado, más tratándose de una mujer de 48 años, 1,63 mts de altura y sus medidas 93-70-95, muy bonita de cara de aspecto juvenil  lo que la hacía más joven, y por si fuera poco era poseedora de unas excelentes piernas. Todo esto le permitía usar ropas levemente ajustadas tanto en blusas como en pantalones, por lo tanto sus senos y cola quedaban muy expuestos a mi mirada, pero mi mayor debilidad eran sus piernas, ellas eran casi perfectas y ella se encargaba de hacerlas lucir; sus faldas no subían más allá de los 5 cm sobre sus rodillas, pero los cruces de sus piernas me volvían loco. Susana era la envidia de muchas mujeres.

Por una charla entre ella y mi madre, en la que ambas no se enteraron de mi presencia supe que Susana, se había hecho un pequeño toque en el busto y en la cola. Ese día por la mañana, Antonio y Carlos se fueron a pescar a un lago que no quedaba lejos de Santiago, y yo tenía decidido al menos intentar tener algo con Susana, estaba loco por ella y disponía de 5 días para poder lograrlo.

Yo trabajaba en ese momento en un colegio y estaba de vacaciones de verano, mi madre tenía un negocio de venta de calzados para dama y Susana todos los días se iba con ella. El primer día de Susana solterita era viernes y decidí invitar a ambas a cenar, llamé al negocio para invitarlas, atendió Susi y dije: "Guau... tienes una voz muy dulce y seductora por teléfono". "Gracias, pero personalmente mi voz no es seductora?" —me responde. Con la voz entre cortada respondo: "Tu voz es dulce, pero viéndote personalmente tienes muchas más cosas para seducir".

La conversación iba tomando otro tono: "¿Qué otras cosas?" —me pregunta. Mi respuesta fue algo lanzada: "De la cabeza a los pies todo en ti es seductor". En su voz se oyó incomodidad: "¿Como estamos hoy? —cambió la conversación y dijo: "Tu mami está atendiendo una clienta, ¿quieres hablar con ella?". Le digo: "Solo quería invitarlas esta noche a cenar". "Espera que le pregunto, dice; segundos después dijo: "Aceptamos la invitación de tan galante caballero. Te tengo que dejar, entraron más clientes". No pierdo la oportunidad y le digo: "Bueno, pero si sales del negocio camina por la sombra". "¿Por qué?" —pregunta. "Porque el sol derrite a los bombones" —le digo. En un suspiro me dice: "Nunca me dijeron un piropo tan hermoso". "Es una tragedía, teniendo semejante musa inspiradora" —le digo. Por un momento se quedó en  silencio pero al hablar dice: "Te dejo, un beso gigante, nos vemos a la noche". Cortando la llamada.

Llegó la noche mi madre y su exquisita amiga se arreglaban por separado, cuando Susy salió de su habitación mi corazón galopó y mis ojos se desorbitaron al ver semejante belleza. Llevaba su cabello rubio largo y suelto por debajo de sus hombros y flequillo sobre su frente, sus párpados maquillados que  hacían resaltar sus ojos celestes, sus labios de un rosa pálido, un vestido gris verdoso ajustado y entallado al cuerpo, hombros y brazos descubiertos, espalda algo descubierta demostraba que no llevaba brasier, lo entallado de su cintura marcaba sus nalgas redondas y una muy diminuta tanga, su vestido era más corto que lo que usaba habitualmente, cerca de los 10 cm por sobre las rodillas y unos zapatos blancos abiertos y de taco muy alto, mamá también estaba muy bonita y atractiva. Me coloque entre medio de las dos las tomé a ambas por la cintura, y dije: "Están muy hermosas, debí haber contratado guardaespaldas para cuidar semejantes bellezas". Ambas me agradecieron el piropo con un beso en la mejilla, pero con Susana yo giré un poco mi cabeza de manera que su beso fue más cerca de la comisura de mis labios. Salimos de la casa y al hacerlo le dije a Susana en voz baja: "Si fuese mi novia te comería a besos".

Ella lo agradeció con una sonrisa que me estremeció. Nos fuimos a cenar. Susana coqueteo conmigo sin hacerlo evidente a los ojos de mi madre. Disfruté, esa noche, ambas estaban felices, volvimos a casa cerca de las 2 de la mañana, ella agradeció la invitación diciendo: "La verdad pasé una noche maravillosa. Hacía mucho que no disfrutaba tanto una salida". Antes de llegar a su habitación Susana me miró, guiñó un ojo y me arrojó un beso. Me dí una ducha, no podía dejar de pensar en ella, debía buscar la manera de salir solo con ella, no podía dormirme, no podía dejar de pensar en tenerla en mi cama para hacer todo lo que mi.mente pensaba.

Por la mañana no escuché a mi madre hasta que golpeó a mi puerta diciendo que se iba al trabajo, eran las 09:00 de la mañana y los sábados mi mamá abría más tarde el negocio. Estaba en la cama cubierto por la sábana, y desnudo ya que luego de la ducha me había quedado dormido sin ponerme nada. No me podía volver a dormir, no hacia otra cosa que pensar en Susi, debía encararla después de lo vivido esa noche, ella estaba entregada. En eso estaban mis pensamientos, cuando se abrió la puerta de mi habitación mis ojos se desorbitaron, Susana abrió la puerta de mi habitación apenas cubierta con un muy breve y transparente baby doll negro, debajo solamente una muy pequeña tanga del mismo color, comenzó a avanzar en dirección a los pies de mi cama, mientras lo hacía lentamente iba bajando los breteles de este y con voz dulce y sensual dijo: "vamos a ver si yo te puedo levantar".

Dejó caer su babydoll, el tamaño de sus senos se veían impresionantes, firmes redondos y con sus pezones rosados totalmente erguidos, yo me hallaba sorprendido no esperaba esto, se arrodilló a los pies de mi cama, corrió la sábana que me cubría, fue acercando su cuerpo al mío haciendo deslizar sus senos y sus pezones erectos sobre mis piernas, mi cuerpo se estremeció, sentí que mi pene comenzaba a endurecerse, sus manos trepaban por mis piernas muy suavemente hasta llegar a la altura de mi pene, sus manos jugueteaban cerca de mi pene ya totalmente erguido, en mis piernas podía sentir  sus pezones rozándome, luego su boca besó el tronco de mi pene varias veces, luego su lengua lamió un par de veces la cabeza de mi pene y ahí empecé a sentir una vibración y una sensación inigualable mi boca emitía gemidos de placer. Me estremecía como nunca la suavidad de su succión, podía sentir sus labios carnosos deslizándose por él, lenta y suavemente mi miembro era recorrido por su boca introduciéndose dentro de ella, sus labios saboreaban cada milímetro que se introducía en su boca, así durante varios minutos, yo me revolcaba en la cama.

Mi cuerpo se contorsionaba, nuestras bocas no paraban de gemir hasta que no soporté más  eyaculé, y lo que siguió fue espectacular, mientras yo acababa sus labios jugueteaban con la punta de mi pene, haciendo que el semen corriese por él, mi pene era vuelto a ser absorbido por su boca en una succión inolvidable, Susana parecía querer prolongar ese momento al máximo, ella dejaba que el semen se corriese por mi pene para volver a absorberlo por momentos sus dedos con semen se introducían en su boca no dejando que nada de él se desperdiciase continuó succionando y deslizando sus labios por él mientras mis manos acariciaban su cabello y cuando ya no quedaban vestigios de semen, sus labios subieron por mi tórax, besando y lamiéndolo por completo, así hasta llegar a mi boca y entregarnos a un beso profundo y excitante que se prolongó por varios minutos, mientras tanto yo ,aferraba y acariciaba sus nalgas, cuando nuestras bocas se separaron dijo: 'Buen día amor, espero que sea tu mejor amanecer y que nunca olvides este momento". Le respondo: "Nunca lo voy a olvidar ni este momento ni a vos, es hermoso amanecer así entre tus brazos". Me dice: "Fue hermoso tenerlo y saborearlo en mi boca". "Fue sublime, eres una diosa" —le digo extasiado.

Nos fuimos a duchar juntos, nos besamos, nos acariciamos, el agua recorría nuestros cuerpos, todo era pasión, volvimos a la habitación sus piernas enroscadas a mi cintura, mis manos sosteniéndola por las nalgas y nuestras bocas sumidas en el más apasionado de los besos. Llegamos así a la habitación, ella se bajó, nos miramos a los ojos, la tome por la cintura nos besamos, con lujuria y pasión sus manos en mi cuello, las mías acariciando y aferrando su cola, hubo mucha pasión pero con esa enloquecedora suavidad de su parte que tanto comenzaba a encantarme. Fueron varios minutos así. Cuando nuestras bocas se separaron dijo: "En tus brazos me siento capaz de todo".

Ella estaba parada delante de la cama yo besaba su cuello y acariciaba su  espalda, ella daba pequeños gemidos de placer, ella se recostó en la cama, con sus pies en el piso yo a su lado comencé a acariciar su tórax con mi mano en medio de sus senos sus pezones comenzaban a endurecerse. Luego me arrodillé, delante de ella, mis manos acariciaban sus piernas, ella gemía y suspiraba constantemente, cuando acaricié su ingle un profundo gemido mezclado con un suave grito placentero nació de su boca, y entonces mi boca se hundió en su vagina, mis labios la lamieron, ella no paraba de gemir, de gritar, de revolcarse en la cama, mi lengua entraba en su vagina saboreando sus fluidos, luego la hice girar poniéndose boca abajo, sus nalgas redondas eran espectaculares, mi boca se acercó a ellas, las besé, chupé, lamí, pellizqué suavemente con mis labios, en medio de intensos gemidos de placer, mi lengua ardiente de placer se deslizó por la raya, para luego juguetear levemente por los bordes de su ano ella gritó profundamente y casi con desesperación pidió que la penetre.

Se colocó en cuatro sobre la cama, sus piernas se separaron sus dedos separaron un poco sus nalgas, tomé su cintura entre mis manos y apoye en las puertas de su ano mi endurecido pene, ella gritó con desesperación, continué unos instantes más jugueteando con él para luego muy suave y delicadamente comenzar a penetrarlo, ambos estábamos sedientos de placer, poco a poco mi pene avanzó dentro de su cuerpo, hasta entregárselo todo, y luego comencé a deslizarlo suavemente, para luego acelerar cada vez más, su respiración parecía entrecortase, no paraba de gemir y de gritar; prolongue el final lo más que pude hasta comprender que ya no podía más, se lo hice saber, tomé sus caderas con firmeza, y sentí mi miembro explotar, al mismo tiempo que su cuerpo se convulsionaba por el orgasmo, su boca emitía alaridos de placer, mientras yo no paraba de inundar su ano de semen. Luego de algunos instantes nuestros cuerpos comenzaron a aquietarse. Ya sin fuerzas mi pene abandonó su cola, ella se recostó en la cama y nos estrechamos en un profundo y apasionado beso, yo me acosté sobre ella, la pasión y el deseo seguían intactos.

Volvimos a besarnos, a acariciarnos, recorriendo nuestros ardientes cuerpos, su piel era tersa, suave, besé sus labios, lamí sus pezones, los que poco a poco se irguieron dentro de mi boca, luego de ello ella se montó sobre mí; no cabía duda que ella quería manejar la situación, yo no opuse ninguna resistencia después de lo vivido hace instantes la deje hacer. La calentura existente entre los dos era mucho más que evidente.

Yo quede sobre la cama, ella se colocó sobre mí abriendo sus piernas y quedando mi cuerpo entre ellas, flexionó sus piernas y quedo sentada sobre mi vientre, entonces comenzó a besarme y a lamerme yo la tenía por la cintura, luego de un par de minutos su cuerpo comenzó a moverse sobre mi vientre, movió un poco su cola abrió más sus piernas entonces mi pene erecto deseoso quedó entre sus nalgas, sus movimientos eran suaves, delicados, mi pene por sus movimientos empezó a deslizarse por sus nalgas hasta entrar en su ano, mi boca gemía gozando ese momento y ella dijo: "Sabia que te iba a gustar, hace días que lo mirabas deseoso, ahora ya fue tuyo, a mí también, me enloquece tener tu pene entre mi nalgas, sentirlo así deseoso, disfrutando gozándolo por completo".

No dejó que le respondiese su boca se hundió en la mía se detuvo unos segundos y continuó con sus movimientos haciendo que mi pene siguiese deslizándose por sus nalgas , durante unos segundos movió su cuerpo lentamente haciendo que mi pene gozase las puertas de su ano, luego seguimos besándonos, sus movimientos continuaron, y mis manos tomaban su cintura, sus nalgas, luego levanto un poco su cuerpo de mi vientre haciendo más amplio el recorrido de mi pene, iba y venía desde la puerta de su concha a la puerta de su ano, la calentura que teníamos a esa altura era terrible, entonces se movió un poco; sus piernas se separaron un tanto de mi cuerpo sintiendo como mi pene se colocaba a las puertas de su vagina ella movió su cuerpo y mi pene entro por completo en su vagina sumamente lubricada, los dos gemimos profundamente, ella se echó sobre mí y me beso casi con desesperación y dije: "Es hermoso sentirte así, deseaba este momento, es sublime". Ella corresponde: "Ya lo creo que es hermoso, sentirlo así dentro de mí es inigualable".

Volvimos a besarnos y entonces continuaron sus movimientos de vaivén haciendo que mi pene recorriese su vagina introduciéndose en ella desde la punta a la base, sus movimientos suaves y delicados se fueron acelerando lentamente, los gemidos los gritos de placer y de gozo comenzaron a hacerse continuos, mis manos sujetaban sus nalgas con firmeza y su voz entrecortada dijo: "Quiero que acabemos a la vez, disfrutemos juntos ese momento". Entonces ella imprimió mayor velocidad a sus movimientos, su boca gemía constantemente, aferré con más fuerza sus nalgas, luego de unos segundos su boca gimió profundamente, su vagina comenzó a contraerse y un sinfín de orgasmos se apoderaron de su cuerpo al mismo tiempo que mi pene se contraía lanzando en su interior interminables torrentes de cálido semen, su cuerpo se movía lentamente como quien desea atrapar cada gota lanzada, nos besamos con desesperación, mi lengua recorría su boca, nos quedamos así besándonos disfrutándonos durante varios minutos. Luego se separó de mi cuerpo y dijo: "Voy a extrañarte y desearte a la distancia". "También yo" —respondí con tristeza. "Pero tenemos el consuelo de volvernos a ver" —le dije. "Sí, yo también lo deseo" —respondió. Siguió con sus incansables movimientos hasta que ambos explotamos en un intenso orgasmo que nos dejó sin fuerzas.

Ese día y los siguientes fueron a puro sexo, ella era una adorable máquina de placer, hasta que ella volvió a su hogar. Las promesas de volvernos a ver no se hicieron realidad, jamás volvimos a tener otro encuentro pero aún continuó extrañando muchas cosas de Susana, esos momentos a su lado serán inolvidables.


Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

Publicar un comentario