028. Atrapada por las Pasiones Prohibidas


Cansada, aburrida de la larga jornada laboral llegar a casa es un delicioso placer. Después de una ducha tibia me hago acompañar de una taza de café que me lleva a la cama. Había decidido ver una película pero recordé que en la oficina me habían regalado hace dos semanas un libro que no llamó mucho mi atención.

Esa noche quise cambiar la rutina de la televisión y dedicar un momento de lectura. Al buscar en el clóset el libro, por primera vez me fijo en el título: “Pasiones Prohibidas” en un fondo oscuro y la escena sugerente de una pareja besándose como si la vida se les fuera en ese beso. Dije: “Bueno, leeré hasta que se acabe el café y dormiré”. Comencé a leer el prólogo, las palabras que se desprendían en las hojas eran algo intensas: “Muchos cargamos con pasiones que escondemos por el temor al que los otros dirán de nosotros; pasiones que nos atrapan al punto de ser consideradas prohibidas por los demás. A través de los relatos que aquí se describen iremos conociendo las coincidencias que tenemos con los demás, secretos ocultos que no todos conocen pero que se manifiestan en la intimidad; en ese momento en que lo prohibido es permitido y se apodera de nosotros mostrándonos la realidad de quienes somos. Es ese momento en que la opinión de los demás no importa, ya que solo importa saciar los apetitos carnales reprimidos por las largas horas de trabajo o por los quehaceres cotidianos. Les invito a que a través de estas líneas puedan conocer esas Pasiones Prohibidas que son parte de ustedes y dejen de una vez por todas que se vuelvan uno con sus mentes y cuerpos.

Por alguna extraña razón podía sentir que esas palabras iban dirigidas a mí; algo atónita bebí un sorbo de mi taza y di vuelta la página. Empecé la lectura del primer relato y la escena se empezó a formar en mi mente; había algo que me hacía ser parte de la historia. ¿Será la narración? –En verdad que no lo sé pero podía sentir como un sexo se humedecía en cada letra. “La tomé con fuerza y la llevé a la cama, su ropa caía un costado para ceder el paso a mi manos que sin permiso la recorrían por completo”. Imaginaba a ese hombre alto, fornido, de manos grandes; me sentía pequeña al lado de lo que mi mente maquinaba. Mi respiración se agitaba al leer como la chica de la historia era poseída con violencia por aquel imponente ser, me daba cuenta como la humedad me invadía, disfrutaba de la deliciosa sensación de sentir mis bragas mojadas por el placer. Una de mis manos se desliza debajo de las sabanas y comienza a recorrer mis muslos; la verdad estaba atrapada con la lectura y quería gemir de la misma forma que lo hace la favorecida chica que se encamina al orgasmo.

Casi por instinto mi mano se metió entre mi ropa interior pero a la vez no podía parar de leer: “Quiero que te toques y acabes". Con una sonrisa de putita complaciente susurras: "¡Cómo usted quiera mi señor!”. Esas palabras fueron las que detonaron mis ganas únicas de complacer a ese hombre rudo. Me quité el calzón y comencé a tocarme como si él estuviera mirando, con mi otra mano sostenía el libro para ver que se le ocurría a ese pervertido macho. Era alucinante complacerlo, me sentía observada por él al punto de imaginarlo a los pies de la cama con una sonrisa maquiavélica. Mis dedos tocaban mi ardiente clítoris como un torbellino que arrasaba con todo a su paso, no pude más que entregarme a un placentero orgasmo que hizo temblar mi cuerpo. Leí: “Bien hecho putita, por tu obediencia mereces un premio”.

Otra orden no se hace esperar: “Ponte en cuatro”. Obediente como la chica de la lectura lo hice, separé mis piernas esperando sentir su miembro en mi interior. “La toma con firmeza de sus caderas y la embiste con fuerza” –continua la narración. ¡Por Dios! Podía sentir la fuerza de sus manos en mis caderas y como embestía mi vagina sin compasión. Gemidos espontáneos brotaban de mis labios mientras en mi mente era abusada por aquel lascivo verdugo que me premiaba con mi pene por complacerlo. Era el objeto de su placer, su juguete sexual, la puta que él quería que fuese. Deseaba que se viniera en mi interior y a la vez regalarle otro orgasmo.

La lectura sugería: “La embestía de manera constante, sin detenerse; ella al borde del colapso hundía la cabeza en el colchón mientras su interior parecía desgarrarse”. Sin duda era lo que sentía, mis labios vaginales se separaban al ritmo frenético de aquel personaje ficticio que se trasformó en realidad para mí. Casi sin poder respirar mis fluidos se desbordan en un frenético orgasmo que me hace caer rendida en la cama, a la vez podía sentir como su semen caliente emanaba de mis entrañas. Me dejé vencer por el sueño, dormí como nunca antes. Al abrir los ojos en la mañana no podía creer lo que había vivido, como una lectura pudo atraparme tanto y hacerme vivir tan agradable experiencia; ahora entiendo lo que el escritor quiso decir en su comentario de apertura: “Les invito a que a través de estas líneas puedan conocer esas Pasiones Prohibidas que son parte de ustedes y dejen de una vez por todas que se vuelvan uno con sus mentes y cuerpos”. Ya camino al trabajo espero que llegue la noche para dejarme atrapar por otra fascinante historia y sería unirme a las Pasiones Prohibidas que viven en mi interior.


Pasiones Prohibidas ®

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