Cansada, aburrida de la larga
jornada laboral llegar a casa es un delicioso placer. Después de una ducha
tibia me hago acompañar de una taza de café que me lleva a la cama. Había
decidido ver una película pero recordé que en la oficina me habían regalado
hace dos semanas un libro que no llamó mucho mi atención.
Esa
noche quise cambiar la rutina de la televisión y dedicar un momento de lectura.
Al buscar en el clóset el libro, por primera vez me fijo en el título:
“Pasiones Prohibidas” en un fondo oscuro y la escena sugerente de una pareja
besándose como si la vida se les fuera en ese beso. Dije: “Bueno, leeré hasta
que se acabe el café y dormiré”. Comencé a leer el prólogo, las palabras que se
desprendían en las hojas eran algo intensas: “Muchos cargamos con pasiones que
escondemos por el temor al que los otros dirán de nosotros; pasiones que nos
atrapan al punto de ser consideradas prohibidas por los demás. A través de los
relatos que aquí se describen iremos conociendo las coincidencias que tenemos
con los demás, secretos ocultos que no todos conocen pero que se manifiestan en
la intimidad; en ese momento en que lo prohibido es permitido y se apodera de
nosotros mostrándonos la realidad de quienes somos. Es ese momento en que la
opinión de los demás no importa, ya que solo importa saciar los apetitos
carnales reprimidos por las largas horas de trabajo o por los quehaceres
cotidianos. Les invito a que a través de estas líneas puedan conocer esas Pasiones Prohibidas que son parte de
ustedes y dejen de una vez por todas que se vuelvan uno con sus mentes y
cuerpos.
Por
alguna extraña razón podía sentir que esas palabras iban dirigidas a mí; algo
atónita bebí un sorbo de mi taza y di vuelta la página. Empecé la lectura del
primer relato y la escena se empezó a formar en mi mente; había algo que me hacía
ser parte de la historia. ¿Será la narración? –En verdad que no lo sé pero
podía sentir como un sexo se humedecía en cada letra. “La tomé con fuerza y la llevé a la cama, su ropa caía un costado para
ceder el paso a mi manos que sin permiso la recorrían por completo”.
Imaginaba a ese hombre alto, fornido, de manos grandes; me sentía pequeña al
lado de lo que mi mente maquinaba. Mi respiración se agitaba al leer como la
chica de la historia era poseída con violencia por aquel imponente ser, me daba
cuenta como la humedad me invadía, disfrutaba de la deliciosa sensación de
sentir mis bragas mojadas por el placer. Una de mis manos se desliza debajo de
las sabanas y comienza a recorrer mis muslos; la verdad estaba atrapada con la
lectura y quería gemir de la misma forma que lo hace la favorecida chica que se
encamina al orgasmo.
Casi
por instinto mi mano se metió entre mi ropa interior pero a la vez no podía parar
de leer: “Quiero
que te toques y acabes". Con una sonrisa de putita complaciente susurras:
"¡Cómo usted quiera mi señor!”. Esas
palabras fueron las que detonaron mis ganas únicas de complacer a ese hombre
rudo. Me quité el calzón y comencé a tocarme como si él estuviera mirando, con
mi otra mano sostenía el libro para ver que se le ocurría a ese pervertido
macho. Era alucinante complacerlo, me sentía observada por él al punto de
imaginarlo a los pies de la cama con una sonrisa maquiavélica. Mis dedos
tocaban mi ardiente clítoris como un torbellino que arrasaba con todo a su
paso, no pude más que entregarme a un placentero orgasmo que hizo temblar mi
cuerpo. Leí: “Bien hecho putita, por tu
obediencia mereces un premio”.
Otra orden no se hace esperar: “Ponte en cuatro”. Obediente como la chica de la lectura lo hice,
separé mis piernas esperando sentir su miembro en mi interior. “La toma con firmeza de sus caderas y la
embiste con fuerza” –continua la narración. ¡Por Dios! Podía sentir la
fuerza de sus manos en mis caderas y como embestía mi vagina sin compasión. Gemidos
espontáneos brotaban de mis labios mientras en mi mente era abusada por aquel
lascivo verdugo que me premiaba con mi pene por complacerlo. Era el objeto de
su placer, su juguete sexual, la puta que él quería que fuese. Deseaba que se
viniera en mi interior y a la vez regalarle otro orgasmo.
La lectura sugería: “La
embestía de manera constante, sin detenerse; ella al borde del colapso hundía
la cabeza en el colchón mientras su interior parecía desgarrarse”. Sin duda
era lo que sentía, mis labios vaginales se separaban al ritmo frenético de
aquel personaje ficticio que se trasformó en realidad para mí. Casi sin poder
respirar mis fluidos se desbordan en un frenético orgasmo que me hace caer
rendida en la cama, a la vez podía sentir como su semen caliente emanaba de mis
entrañas. Me dejé vencer por el sueño, dormí como nunca antes. Al abrir los
ojos en la mañana no podía creer lo que había vivido, como una lectura pudo
atraparme tanto y hacerme vivir tan agradable experiencia; ahora entiendo lo
que el escritor quiso decir en su comentario de apertura: “Les invito a que a través de estas líneas puedan conocer esas Pasiones
Prohibidas que son parte de ustedes y dejen de una vez por todas que se vuelvan
uno con sus mentes y cuerpos”. Ya camino al trabajo espero que llegue la
noche para dejarme atrapar por otra fascinante historia y sería unirme a las
Pasiones Prohibidas que viven en mi interior.
Pasiones Prohibidas ®
Excelente ... dejarse llevar por el placer de las pasiones prohibidas. 🔥🔥🔥
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