Diana es mi compañera de trabajo, una señora preciosa de unos perfectos 42 años, rubia, pelo corto, ojos negros profundos, y una boquita deliciosa, y algo que me enloquece desde tiempo atrás, un culo enorme, duro, provocador.
Tiene
marido, viejo y cansado, así que comprendo por las que pasa sin sus merecidas
sesiones de sexo. Somos buenas amigas, de las que se cuentan sus aventuras
extramatrimoniales, me encanta cuando desorbita sus ojos al decirle con lujo de
detalles cómo me dan duro cada vez que salgo a capacitaciones de la empresa,
¡uffff mi vicio!
La
semana pasada nos mandaron a una ciudad más o menos lejana a un curso de
capacitación. Por supuesto, nos hospedamos en el mismo hotel y la misma
habitación, al llegar cansadísimas decidimos bañarnos, tomamos por separado una
ducha de agua caliente, y nos metimos a la cama, veíamos una película antigua, así
que nos desvelamos cada quien en sus pensamientos, los míos morbosos y húmedos
para masturbarme y quedar rendida, así me gusta dormirme. Casi me quedaba
dormida cuando escucho unos suspiros profundos, era Diana masturbándose.
Estaba
completamente desnuda, brillosa por el aceite que frotaba en su cuerpo, sobaba
impetuosamente sus senos pequeños pero con unos pezones que parecían canicas,
sus manos se alternaban en sus muslos y en el borde de sus nalgas, su lengua
húmeda y rosa salía y entraba como si tuviera una deliciosa verga en ella. Yo
deslicé mi mano a mi palpitante vagina para sobarla mientras disfrutaba viendo
a Diana que se devoraba sola.
Ella
sabía que la observaba, y creo que eso la calentaba más. Siguió masturbándose
para mí, hasta que escuché su voz jadeante diciéndome: “¡Anda, ven!”. Me cambié
de cama inmediatamente, llegando a ella completamente desnuda. Beso mi cuello,
mis labios muy tiernamente, sus manos exploraban mi piel, todo mi cuerpo, sin
dejar pedazo sin tocar. Su deliciosa boquita me recorría haciendo que mi piel
se erizara y mi vagina se inundara. Al llegar a ella, no permitió ya que yo
hiciera nada, me dijo: “Entrégate a mí cariño”.
Sentí
como sus dedos abrían mis labios vaginales; mi entrepierna fue invadida por sus
dedos. Estaba al borde de la locura hasta que su lengua lamia delicadamente
desde los labios, mi clítoris, mi ano, mis nalgas, y sorprendentemente me alzó
de ellas dejando en cuatro y lamió mi culo. Era la primera vez que me electrizaba
de esa manera. En mis adentros pensaba en pedir que se detuviera ya que el
juego había llegado demasiado lejos. Al parecer percibía lo que pensaba, ya que
no se detenía, metía su lengua en mi culo una y otra vez, mientras tres de sus
dedos frotaban mis fluidos vaginales en mi ardiente clítoris. Ya estaba
entregada por completo a lo que quisiera hacer conmigo.
“¡Eso
Diana, así amorcito, así!” –le decía. ¡”Lame, sigue, comételo todo, dame con tu
lengüita rica en mi culito, lo haces rico mi vida”! –gritaba. Hizo que me
viniera de una forma diferente, más intensa, creo que fue el mejor orgasmo que
he tenido en años. Luego no pude más y le pedí saborear sus fluidos, quería
también hacer que gozara, ansiaba comerme su depilada vagina. Por fin se apiadó
de mí, y montó mi cara, moviendo sus nalgas enormes y duras; la gocé, saboreé
su rico sabor de sus abundantes jugos. Chupaba su clítoris palpitante, lo mordía,
lo succionaba, mientras su cuerpo se convulsionaba como bailarina exótica. Me
gritaba que quería más. “¡Por Favor Claudia, más mamita, no pares!” –me decía.
Aunque de momentos me faltaba el aire mi lengua seguía con su morboso trabajo
hasta hacer que se desborden sus jugos por mi boca y mi rostro. Exhausta por el
placer quedamos tendidas en la cama; nos besamos con ternura y dormimos
abrazadas como dos amantes.
Pasamos
una maravillosa noche, y se repitieron durante toda la semana. Lo mejor de este
curso de capacitación, fue que después de tanto tiempo de ser amigas, y de
nunca habernos confesado lesbianas nos hayamos cogido tan rico. Ahora esperamos
el próximo curso.
Pasiones
Prohibidas ®

Umm que rico relato
ResponderEliminarUna deliciosa y perversa experiencia 🔥🔥
Excelente relato mi Perverso 😈
Mmmm rica experiencia
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