023. Disfrutando una noche de cansancio

El día ha sido difícil, por alguna razón estoy más cansado de lo normal. Mi pensamiento es una ducha tibia, cenar y dormir si es posible por dos meses seguidos. La casa está a media luz, entre las sombras distingo a mi mujer sobre el sofá con un babydoll de seda negra y medias del mismo color hasta los muslos, sin calzón y con las piernas separadas esperándome. La escena se llevó el cansancio en un instante. Me quedé mirándola en silencio y embriagándome de la esencia de su perfume, me quité la chaqueta y la corbata, dejé el maletín en el piso. Ella percibió mis pensamientos, sin decir nada deslizó su mano a la entrepierna y comenzó a tocarse; sus gemidos son la melodía perfecta que despierta mi perversión. Sus dedos resbalan por su vulva hasta meterse en aquella jugosa vagina, mientras sus gemidos causan estragos en mi pantalón; entre sus gemidos balbucea mi nombre, pide que me acerque.
Me siento a un extremo del sofá, ella sube sus piernas sobre mis muslos; cambia de mano mientras disfruta del tibio e intenso sabor de sus fluidos, entre susurros me pregunta: “¿Disfrutas lo que ves amorcito?”, mientras sus labios se retuercen en una perversa risa. Sigo en silencio disfrutando de la perversa escena que envuelve mis ojos, las ganas de recorrer su vagina se hacen incontenibles y sin mediar nada separo más sus piernas y me deslizo suavemente desde sus muslos a su entrepierna, ella se retuerce al sentir como la punta de mi lengua estimula su delicado clítoris. Ese tibio veneno que destila de su interior se mezcla con esos sensuales movimientos de sus caderas al sentir como poco a poco mi lengua se mete dentro de ella. Disfruto de cada espasmo, de cada gemido, de esa perversa forma en que hunde mi cabeza en su entrepierna y entre gemidos dice que quiere ser mía.
Su sensualidad me tiene preso y sigo embriagándome de sus tibios fluidos, esa esencia de hembra en celo es la que me excita y me mantiene preso. Otra vez suplica: “¡Hazme sentir mujer, penétrame amor!”. Sin esperar más bajo el cierre de mi pantalón y desato mi cinturón; solo alcanzo a quitarme la camisa ya que no hay tiempo para nada más que satisfacer a mi preciosa dama que reclama mi miembro en su interior. Con las ansias de un inexperto me muero por estar dentro de ella, acomodo mi pene en la entrada de aquella zona húmeda de su entrepierna. Al entrar lentamente sus ojos se cierran y su boca se abre disfrutando de cómo me abro paso en su hinchada vagina. Sus piernas se cruzan en mi espalda mientras sus uñas se deslizan por mi espalda dejando en ella un intenso surco de placer. Mis movimiento se hacen más intensos haciendo que gima con esa fuerza incontrolable que tanto me enloquece, le hablo cosas sucias al oído y ella solo rie de manera endemoniada, con esa sensualidad que se mezcla con placer creando una bomba intensa de erotismo que detona en el ambiente.
Me recuesto sobre la cama y ella se monta sobre mí haciendo que mi miembro entre solo con sus movimientos. Mis manos se apoderan de sus senos mientras ella se mueve de adelante a atrás. Sus pezones están duros como me gusta que estén, los aprieto provocando en ella movimientos intensos diciendo: "¡Qué rico mi vida, hazlo más fuerte!". Complaciendo los deseos de mi hermosa dama los aprieto con más fuerza, en sus ojos se ve el dolor pero también el placer; puedo sentir como su vagina se contrae y aprisiona mi miembro, la lujuria es indescriptible.
Su palpitante vagina anuncia lo que va a ocurrir, mientras sigue jadeando para recuperar el ritmo de su respiración, se levanta unos centímetros para dejar caer sobre mi un delicioso squirt acompañado de temblores en todo su cuerpo. Cae rendida sobre mi pecho, exhausta pero quiere sentir como mi semen llena su boca y disfrutarlo como yo disfruté de sus delicados fluidos. Casi sin fuerzas se arrastra como una sensual víbora hasta llegar a su presa, la envuelve con su mano masturbándome suave mientras me mira con ojos lascivos. Engulle mi miembro hasta la base moviendo su apetitosa lengua haciendo que me aferre a los costados del colchón; los movimientos que emplea hacen que explote en su boca. Mi semen la llena por completo y como un tibio vaso de leche lo traga por completo, extrae hasta la última gota de mi espeso líquido y lo que se escurrió por la comisura de sus labios es arrastrado por su lengua.
Cómo pudo se acomodó a mi lado, en silencio la contemplo mientras se acomoda en mi pecho, no sé qué hora es ya que la noción del tiempo me abandonó; solo sé que esa mujer perversa es la que escogí para pasar mi vida a su lado.

Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Deliciosa escena mi perverso...
    Es tan excitante sentir y vivir cada detalle.
    Bello e intenso Mi Amado Demonio💋🔥🔥😈

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