Hace poco más de un mes entré a un chat con la intención de pasar el tiempo, todo me parecía bastante aburrido hasta que me encontré con un señor que se reía de las tonteras que publiqué un día que amanecí algo hiperventilada. Le escribo queriendo conocerle para reírme de la vida unos minutos sin pensar ni imaginar que aquel "hola" sería vivir una historia ya antigua, de tiempos antiguos. La verdad, que no sé si le conocí en otra vida o si la reencarnación existe, pero ese hombre ya existía en mi memoria. Al principio intente resistirme a esa idea que rondaba en mi cabeza, intenté que no se me notará que aquel hombre por alguna extraña razón me traía loca; pasaron pocos días y por más que intente salir de esas conversaciones caí rendida a sus pies porque aún no sé en que momento aquel hombre sin tocarme puso su mano en mi cuello y con la otra mano en mi cintura para hacerme suya.
Las conversaciones siguieron y cada vez terminábamos exhaustos por jugar a la distancia, no sé porque con solo leer un "hola" de su parte mi respiración se acortaba y mi sexo se humedecía, haciendo que involuntariamente mis manos recorrieran cada espacio de mi cuerpo para terminar con mis dedos estimulando mi clítoris y cediendo a los caprichos de aquel que al leerlo por primera vez me hizo caer de rodillas a sus pies y entregarle mi vida. Había algo en él que me hacia perder el control de mis emociones y mis deseos de ser saciada se disparaban al punto de pasar horas hablando y satisfaciéndose al usar mi cuerpo a distancia.
Quedamos de vernos, viajé alrededor de 1.000 km solo para estar con él un instante, solo para mirar sus ojos y poder sentir el roce de sus manos, y probar el sabor de los besos prometidos tantas veces en nuestras conversaciones por chat y . Llegaba el tiempo en que nos veríamos y esa tarde al verle entre la gente en la plaza contuve los deseos de salir corriendo a sus brazos porque si lo hacía, lo más probable hubiera que desmayara de emoción. Su caminar seguro me cautivó, se acercó y sin titubeos me abrazó y con un "hola" me besó, aquel primer beso sólo confirmó que sí, era él, que siempre fue él quien estaría a mi lado para siempre. Me tomó de la mano como si ya fuéramos pareja y me llevó a un parque cercano en donde no paró de recorrer mi cuerpo, sus caricias insolentes me eran conocidas, le susurraba: "Siempre fue usted ese hombre que esperaba". Me hacía sentir deseada y mi sexo ya estaba desbordando fluidos por el placer que esas manos insolentes me brindaban. Al besarnos, la gente nos miraba de manera acusadora por esos besos y caricias sin pudor, ya que la gente no importaba, solo importaba como sin freno recorría mis senos y los apretaba para dejar su marca en mi piel.
Al correr de un momento íbamos caminos al hotel, mi cuerpo temblaba no por miedo sino porque solo quería que me desnudara e hiciera conmigo todo lo que su mente tramara, estaba dispuesta a complacerlo y a entregarme poniendo el control de mi vida en sus manos. Mientras me desnuda le susurro: "Siempre fue usted". Al estar completamente a su merced, saber que Siempre estuvo en mi memoria, sentir sus manos en mi espalda me hizo recordar tiempos antiguos de quien sabe cuando pero estaba segura que era él.
Sin contemplación me volteó y llevó contra la pared, haciendo que mi cara y mi pecho sintieran ese frío acumulado por la soledad, la punta de sus pies tocaronn mis talones e indica que separe las piernas, como un hábil sabueso olfateó mi cuerpo extasiado por las feromonas que salían de mí y con sus manos hurgó en mi sexo haciendo que gima de placer. A su antojo abusó de mi sexo y mis gemidos se entregaron al placer de sus dedos abusivos e imprudentes que desgarron mi interior. No sé en que momento pero sentí que mis muñecas estaban apretadas y mis manos en la espalda, me había esposado y no me di cuenta; un escalofríos me recorrió por completo, no era miedo sino era la sensación de estar espectante a lo que se venía.
Del pelo me llevó al piso y su pantalón estaba cerca de mi cara, se acercó más y al quedar mi cara casi pegada a él tomó mi cabeza y frotaba su pantalón en mí, podía sentir su erección; excitada deseaba que lo sacara para meterlo en mi boca y entregarle placer al dueño de mi vida. Su mano buscó el cierre del pantalón, lentamente lo bajó pero a mis ojos se les niega la posibilidad de ver, ya que la corbata de aquel hombre los cegó; podía sentir como su miembro húmedo y erecto recorría mi cara, intentaba seguir su rastro y rozarlo con mi lengua. Se detuvo, me dice: "Abre la boca, mi putita". Sin remordimientos penetró mi boca y la folló con fuerza, dejándome sin aliento, sentía como se hinchaba dentro de mi boca mientras se movía con brutalidad, su pene me asfixia pero me encantaba la manera en que me poseía.
Me tomó con fuerza para levantarme del piso y llevarme a la cama, hay con su miembro recorría mi vagina desde el clítoris a la entrada, ya que al estar el cuatro tenía libertad de movimiento. Mis gemidos eran agónicos y supliqué con todas mis fuerzas que me penetrara, pero eso me valieron seis nalgadas por impaciente; era el tiempo que el señor disfrutaría jugando con mi vagina y yo no tenía su permiso de disfrutar su pene en mi interior. Recuerdo cuando se detuvo y tomo la pequeña cadena que une los grilletes en una mano, acomodo su miembro para que entrara con libertad y de una embestida salvaje se abrió paso para abusar de mí como él dispuso. Sus embestidas eran similares a las de un toro en celo, dolía pero me gustaba; tomado de la cadena y después de mi pelo a la vez, disfrutaba de su brutalidad, de sus gemidos enfermizos y envolventes, podía sentir que ese macho en celo era quien me tomaría con fuerza y sin permiso cuando quisiera, sabía que en ese momento mis alas fueron cortadas y quedaría atada a los deseos lujuriosos de ese varón de voz firme y caminar seguro. Ahora sus embestidas eran cortas pero igual de fuertes, su pene se hincaba en mi y palpitaba de la misma forma en que mi sexo lo hacía; mi vida se iba en cada embestida y mis sentidos padecían la tortura más exquisita de placer, mi sexo en pleno recibió la descarga de ese tibio semen que brotaba de tan delicioso miembro. Quedé en la cama dolorida, ultrajada, con mi sexo y cuerpo temblando por el placer que ese hombre me dio, entendí que al estar a su lado disfrutaría de la brutalidad en su forma de amarme y que siempre tendría que estar dispuesta a complacer a un verdadero macho, ya que los machos no esperan por las hembras, solo las montan, las disfrutan, se satisfacen y ellas quedan con su vagina borboteando ese delicioso semen.
Me liberó de las esposas y se tumbó al lado mío, exhausta y dolorida me acerqué a él y recibí la más deliciosa de las caricias en mi rostro, me indicó que recline mi cabeza en su pecho y sintiera como latía su corazón, al notar lo acelerado que estaba le pregunto si está bien y me responde que sí: "Solo es la forma que él puede indicar lo que le provocas". Me tomó con fuerza y me besó en los labios.
Hace poco más de un mes volví a los brazos a quien siempre pertenecí, y porque se los digo, porque según lo que él cree antes de venir a este mundo ya nos pertenecíamos y que el tiempo que tardamos en reencontrarnos fue el tiempo suficiente para saber como reconocernos. No sé sí existe todo lo que me describe de sus creencias o si existe una eternidad y felicidad en un cielo perfecto, sólo sé que la vida tiene muchas vueltas y cosas que no se pueden explicar como por ejemplo encontrarnos en la sala de un chat y visualizar un futuro juntos, porque ese sentido de pertenencia que me inspira es tan grande que si esto no es amor, es una buenísima réplica. Nos despedimos con la esperanza de volver a estar juntos en poco tiempo para planificar lo que será de nosotros desde aquí a la eternidad.
Pasiones Prohibidas ®

Es Perfecto mi cielo 🔥así tal cual mi Señor... "Yo tu diabla, tu mi infierno "
ResponderEliminarCómo dice la protagonista te lo digo yo mi amado Perverso 💋🔥"Siempre fue usted el hombre que esperaba "
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