La mira entre la multitud aunque nunca antes se habían visto, ella creyó reconocer esa mirada y él solo dejó que la conversación fluyera. Poco a poco quedaron prendados y se dieron cuenta que el encontrarse en medio del tumulto no fue casualidad sino que el destino estaba escrito de esa forma. Él es Dominante por naturaleza, seguro de sí mismo y hasta tosco en su trato. Ella por su parte una mujer sumisa, complaciente, en quien él podrá realizar los juegos más perversos que su mente tejiera. Aunque aún no cruzaban una palabra de manera formal sabían que ambos se pertenecían, así estaba escrito y así debía suceder.
Pasaron
días hablando y al caer la noche las verdaderas intenciones de ambos fueron
aflorando, a tal punto que sin darse cuenta terminaron una acalorada sesión de
“Sexting” hasta altas horas de la madrugada; fue en ese preciso momento en que
sin quererlo se entregaron en las manos del otro con el fin de tener un vínculo
que los uniría como Amo y sumisa aunque ella no se daría cuenta que su
personalidad y su mundo se irían moldeando a los gustos de ese Dominante que le
robó el corazón. Ella aguarda cada vez para encontrarlo y seducirlo pero no
sabe que ella es seducida todos los días por los detalles que este varón tiene
hacia ella, aunque hay algo de miedo en entregar de una sus emociones a un
desconocido pero no contó con que él se
haría extrañar cada vez con mayor intensidad.
Poco
a poco se fueron definiendo los roles que ocuparían, él sería Daddy y ella la
complaciente little que espera a papá para complacerlo en todo y pedir su ayuda
en cosas relacionadas con su edad. Cada vez se hacen más frecuentes los
contactos por mensajes y más subidos de tono, incluso a tener videollamadas en
donde ambos se entregarían ese placer mutuo y ligado solo a aquellos que sin
verse se conocen de toda la vida.
Llegó
el tiempo de verse, ella viajó con la excusa de una reunión pero en su interior
sabe que ninguno de los dos irá, ya que el tiempo es demasiado escaso para
estar juntos, llega el día señalado y en el aeropuerto él se pasea esperando
que arribe el vuelo que trae a su pequeña mujercita, la espera se hace eterna y
al ver la pantalla se fija que el vuelo arribó y desembarcan los pasajeros, se
acerca a la puerta y la espera de manos atrás y bien erguido para que pudiera
reconocer a su Daddy que la espera con ansias. Sus miradas parecen chocar a lo
lejos y ella como una niña que extraña a Papá corre para saltar sobre él y
colgarse del cuello para besarlo con todo su ser. Ella lucha con su interior,
porque la sensación es indescriptible, no quiere que salgan las mariposas que
revolotean en su panza, tampoco quiere que su Papito la suelte porque siente
flota a su lado al ser estrechada por tan fuertes brazos. Por un instante
arecen olvidar que están en un lugar público ya que ella frota su vulva sobre
el pantalón de su Daddy provocando en él una erección que se marca en la
entrada de esa ya húmeda vagina, haciendo que gima al sentir el roce del
pantalón de Papá en su clítoris. La realidad los envuelve y la cordura hace que
ella baje de los brazos de su Daddy pero sin separar su boca de la de él.
Caminan
de la mano en dirección al vehículo que los traerá a la ciudad, se sientan
ambos atrás y ella le dice a su Daddy cuanto lo extrañó y las ansias que tenia
de verlo. Ahora, los fantasmas habían desapercido y todo se hace real a medida
que ella acaricia el rostro de su Papito, él sonríe y la besa tiernamente en
los labios mientras el curioso conductor observa por el retrovisor y oye ese
peculiar trato, y esa manera tan distinta de "tocar un papá a su
hija". Algunos recuerdos de Taboo pasaron por su mente y pensamientos
incestuosos atravesaron la mente retorcida de aquel entrometido conductor, sin
saber que es mucho más que incesto o es mucho más que una relación cualquiera,
es el encuentro de Daddy con su little girl.
Ya en
el hotel, en el ascensor apenas la puerta se cerró se lanza sobre ella e invade
sus labios con su lengua mientras sus manos se van a recorrer la entrepierna de
su little por encina del jeans, entiende el juego de su Daddy y le dice: "
Papito, por favor para, me asusta cuando te pones así ". Él la calla con
un beso un tanto depravado, poco a poco esas manos grandes suben por la cintura
de la pequeña little y se abren paso por debajo de su polera y toman de forma
impúdica esos delicados senos, apreta con fuerza sus pezones como si quisiera
arrancarlos y indefensa little se entrega a las caricias de su lascivo Daddy.
Al
caminar por los angostos pasillos del hotel la toma de un brazo y le dice:
"Por se una niña buena, Daddy te dará un premio". En un rincón la
lleva al piso y saca su miembro erecto, lo pasa por toda su cara y ella sigue
el recorrido rozándolo con la punta de la lengua, al llegar a sus labios abre
la boca dándole entrada a ese "caramelo" que se le está entregando.
Ella es una little delicada pero sabe bien como llevar una felación y
transporta a su perverso Papito al placer. Complacido al sentir como esa boca
de niña ingenua lo lleva a gemidos cortos e intensos la coloca de pie y entran
juntos en la habitación.
Si el
decoro y el pudor se perdieron en camino al hotel, ésta vez la cordura y la
razón se esfumó por completo. Al momento de caer las maletas al piso también
caen los instintos y la lascivia los hace presa, y la little fiel dice a su
Daddy: "Papi puede usar como quiera a su mujercita". Esas palabras
son como un shot de adrenalina al corazón de aquel libidinoso Daddy: "
¿Prometes que no se lo dirás a nadie pequeñita?" -pregunta en ese tono un
tanto lascivo que hace mojar una vez más el calzón de la esa niña-mujer. Con
violencia la despoja de la ropa mientras sus manos recorren cada espacio de ese
tembloroso cuerpo, -"¿por qué tiemblas?" -le pregunta. Ella responde:
"Papito, tengo susto pero no quiero que pares". Separa sus piernas y
ofrece su sexo húmedo para ser explorado, él se deleita en ver la cara de su
little, esa cara de placer al ser abordada con toda libertad por cada uno de
los dedos de su Daddy.
Enreda
sus dedos en ese cabello largo y la lleva al piso en donde ella arrodillada y
con la vista al piso extiende sus manos esperando a que ese perverso hombre de
transforme en el Amo de su cuerpo y deseos, pero también sea el Dueño de su
vida y emociones. Él consiente de lo que pasaría toca sus dos manos y acepta la
entrega de aquella niña-mujer para moldearla a su antojo, y así transformarla
en: "La mujercita que su Papi merece". Ella está dispuesta a darlo
todo por complacer la perversión del hombre que escogió para que fuera su Amo y
que sin darse cuenta la moldeó para transformarla en una little girl un tanto
desobediente a veces, pero complaciente cuando tiene que serlo.
El
quita su corbata y la pone en sus ojos, toma las manos de su pequeña y agradece
su disposición para complacerlo, la acaricia y su cuerpo se estremece, la
respiración se agita y el pulso se acelera. El tiempo se detiene alrededor y
ambos Daddy and little entran al subespacio porque no importaba lo que sucedía
alrededor, en sus mentes solo estaba complacer al otro, así como también estaba
en sus sentimientos. La lleva a la cama dejando que su torso toque el colchón
mientras sus manos recorren sus nalgas y le dice: "Has sido una niña mala,
me llamaron del colegio porque no estás prestando atención a las clases".
Ella le responde: "Papito, es que la profesora no da tiempo de hacer
nada". -"Aun así debo castigarte por hacer pasar malos ratos que papá
ha pasado" -le dice. Sin piedad las caricias se transforman en nalgadas
que hacen vibrar todo su ser, uno a uno los golpes hacen cambiar el color de
ese culo expuesto y un ardor incontrolable la invadía pero es más intenso el
placer que la recorre a tal punto que sus fluidos destilan entre sus piernas lo
que hace sentir orgulloso al pervertido Daddy de su little girl.
Se coloca
detrás y toma su cabello, apega su pelvis a las nalgas de ella, roza su miembro
para que siente lo que ha conseguido con sus gemidos, pero él aún está
dispuesto a castigarla mucho más porque lo ha excitado. Con rapidez se despoja
de cinturón de cuero negro, lo dobla y lo pasa por la espalda de su amada
little, ella al sentir el cuero deslizándose empieza a temblar deseosa que Papi
descargue su tensión en cada azote, sabe que nació para complacerlo y hacerlo
feliz. Después de azotarla y dejar las marcas de sus manos y cinturón en sus
manos, la lleva a la pared pegando su cara, sus senos y abdomen a la helada
muralla de la habitación, de su bolso saca un par de esposas y las coloca,
inmovilizando esas frágiles muñecas, tomada de las cortas cadenas es llevada al
suelo en donde el miembro de su Daddy es pasado por toda su cara y obligada a
seguir sus movimientos y lamerlo cada vez que pasara cerca de sus labios. .Toma
su erecto miembro y lo mete de una en esa deliciosa boca, haciendo que lo
trague por completo hasta que se ahogue. “Ahora entenderás porque las señoras
grandes gritaban cuando estaban conmigo” –le dice. La incorpora para llevarla a
la cama, la hace colocarse en cuatro sobre el colchón y comienza a escarbar con
sus dedos la humedad de su sexo,
perversamente moja sus dedos en saliva para recorrer su apretado ano y meter
sus dedos, con los dedos dentro de su vagina y ano este pervertido hombre la
coge con fuerza haciendo que grite: “¡Por favor Papito, que me duele!”. Completamente
indolente responde: “Ahora sabes porque gritaban las señoras grandes”. Ahora sin
contemplaciones, mete su verga de una estocada certera en la vagina de su adora
bebecita, ella grita de placer al sentirse de esa forma violentada, afirmado
con todas sus fuerzas la embiste con fuerza; en su interior ella sabe que es la
mujercita de Papi y que todo lo que él haga con ella está bien porque desde
siempre ha sido de él, así lo sintió cuando lo vio llegar imponente y seguro de
si mismo a su vida, y que supo moldearla a su antojo.
Ya entregada
al placer disfruta de la manera en que su Daddy la posee, sintiendo como su
vida se escapa en cada estocada; con los ojos cerrados da su aliento al orgasmo
que se apodera de su ser y sucumbe quedando exhausta de placer desbordado en
cada gemido, y expresado en esas embestidas salvajes que la dejaron casi sin
aliento. La vuelve a tomar de la pequeña cadena que separa cada grillete de las
esposas, toma las llaves y la libera para llevarla otra vez a la pared y
besarla de manera lasciva y obligar a que lo masturbe mientras ella pide que
pare, pero Papi está en un punto de no retorno y antes de explotar la lleva al
piso y acaba en la boca de su niñita, con los ojos cerrados y con gemidos
graves y estremecedores se vacía por completo de ese viscoso liquido seminal.
Hay una
pausa, ella queda en el piso saboreando ese regalo que Daddy le dio, lo mira y sonríe,
él complacido acaricia su rostro y aunque su juego parezca macabro, incestuoso
y degenerado para algunos, en esa pausa donde salen del rol es donde el aftercare
es vital y él lo sabe, se tumba en el piso y la abraza, acaricia hasta que
logra calmar lo agitado del pecho de su mujer y sin titubear la besa en los
labios y le agradece la entrega y todo lo que da por complacerlo. Así quedan
ambos, abrazados en el piso y acariciándose con la particular ternura que solo
los que se han enamorado comprenden.
Pasiones Prohibidas
®

Realmente es un relato hermoso, lleno de evidencias d elo que se vive en una relación de Dd/ lg, ha sido un placer leer estas líneas, gracias por compartir
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