N° 126 Sometida y rendida al placer

Te acercas, me seduces, invades la calma de mis emociones y me embriagas con el olor de tu perfume que poco a poco se apodera de mis sentidos, haciendo que lujuria se despierte y que las ideas morbosas afloren a mi corrompida mente. Te abrazas a mi espalda y rompes los botones de mi camisa, te comportas como una fiera en celo, sabes que eso me excita aún más. Deslizas tu lengua por mi cuello y marcas tus uñas en mi espalda hasta que tus dos manos se posan en mis nalgas, las aprietas y me dices: “Me fascina tu culo papito”. De manera perversa e insolente me recorres hasta llegar al cierre de mi pantalón y bajas el cierre para meter la mano y sentir como mi miembro se hincha en tu mano, gimes de manera suave haciendo que mi respiración se agite y las pulsaciones de mi corazón aumenten, me llevas al borde de la lujuria y sonríes de placer al saber que me dominas solo con estar presente.
Con esa inusitada violencia me quitas la camina y te escabulles para quedar frente a mí y deslizar tu lengua desde mis labios hasta mi pantalón, acercas tu rostro al bulto que se deja ver y sientes como mi pene que late de placer, arrodillada frente a mí le pasas la lengua y envuelves mi glande, provocas espasmos de placer que se reflejan en gemidos de satisfacción; con suavidad me masturbas mientras tu lengua hace un recorrido desde el glande a la base. Acaricio tu rostro perverso mientras que con tus labios me transportas al cielo. –“¿Te gusta?” –me preguntas. –“Sabes que me fascina” –te respondo. Con un movimiento hábil de tus labios y ayudada por tu lengua lo deslizas hasta el fondo de tu boca, enloquecido de placer te jalo del cabello y hundo tu cara en mi ingle, quiero que te ahogues con mi pene, quiero que disfrutes cada centímetro. Me empiezo a mover lento, con suavidad mientras tus labios perfectamente amoldados a la figura de mi miembro se dejan follar por este animal en celo que has provocado.
Rompo la blusa que tienes puesta, te dejo solo con ese sostén blanco que me encanta y te tomo de las nalgas para subirte sobre mi; cruzas las piernas alrededor de mi cintura y te amarras con tus brazos a mi cuello. Nos besamos apasionadamente como si nuestra vida se fuera en cada beso; con las lenguas entrelazadas llegamos a la habitación en donde te lanzo a la cama y como un animal que busca a la presa olfateo tu entrepierna, el olor de tu excitación me embriaga y hace que pierda el control. Con mi boca subo tu falda hasta tu cintura, separas las piernas y me regalas tu sexo húmedo, caliente y dispuesto para que haga lo que venga a mi mente; me deleito en la humedad que se impregna en el calzón que traes puesto, acelerando mi respiración y mi pulso. Hambriento de tu vagina arranco lo que me estorba y me sumerjo en tu interior deslizando mi lengua hasta hacer que te retuerzas de placer, mi saliva se mezcla con tus fluidos, mi lengua entra y sale de tu vagina; tus gemidos se vuelven ensordecedores, me tomas de cabeza y me acercas a tu boca, quieres embriagarte conmigo de esos fluidos tibios que destilan de tu interior. Hundo otra vez mi cabeza en tu sexo hasta hacer que acabes. Quedas rendida, inerte, solo se oye el jadeo incesante de tu respiración que busca su ritmo normal. Te observo y me excita tu cuerpo desnudo y tu sexo que arde de deseo, te mueres por tenerme dentro pero no dices nada. En silencio esperas lo inevitable, esperas que te penetre y que nuestra lujuria sea saciada al tenerme dentro; poco a poco separas las piernas y me ofreces como en otras ocasiones la libre entrada a tu vagina, mi miembro deseoso se abre paso entre tus labios vaginales hasta meterse por completo, gritas, gimes, balbuceas y me hablas cosas sucias al oído exhibiendo la lascivia que hay en ti cada vez que hacemos el amor.
Te aferras con tus piernas empujándome para que no se salga, chupas mmi cuello dejando una marca y rasguñas mi espalda, estás presa del placer, poseída por el deseo y hambrienta del extasis que provocan mis embestidas; casi sin respirar te aferras con más fuerza y tus pupilas se pierden dejando sin color tus ojos, siento como poco a poco tu vagina se contrae aprisionando mi sexo para exprimirlo. “¡Acaba puto!” –me gritas, mientras yo cada vez me muevo más rápido. Vuelves a besar mi boca con esa delirante pasión, mientras sigues exigiendo que acabe en tu interior; perdidos en la lujuria nos entregamos por completo a la perversión que a esas alturas el sexo tiene preparada para nosotros. Mi miembro explota y se desborda en tu interior, mientras gimes como loca al sentir como mi pene descarga ese viscoso semen que te tanto te pervierte.
Beso tus labios y sonrío de manera perversa porque siempre que quieras ser la que domina la situación, terminas entregándote por completo a mis deseos; sabes que me encanta cuando eres invasiva pero también me encanta cuando terminas sometida y rendida al placer.




Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Que exquisita narración... me encantó y lo mejor de todo es sentir como te atrapa entre sus líneas !!!

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    1. Agradezco su tiempo al leer, y por sobretodo el hecho de escribir ese comentario. Disfruto el hecho que le haya gustado y espero estar siempre a la altura de su gusto literario.

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