N° 84 mientras duerme

Es lunes por la mañana, yo me tengo que ir a trabajar, me levanté en silencio para no hacer ruido; me duché y vestí casi sin el menor ruido, estoy casi con el tiempo justo pero verte dormir es uno de mis placeres favoritos, porque demuestras tu lado vulnerable. Es en ese momento en que mis deseos oscuros se despiertan y hacen que las pasiones prohibidas que están atadas en lo recóndito de mi interior afloren para convertirme en un pervertido que solo desea saciar su hambre de sexo y lujuria
Quito las cobijas que envuelven tu cuerpo, observo cada detalle y me transporto pensando en todas las cosas perversas que se me ocurre hacer contigo. Me acerco despacio y recorro tu espalda con mi lengua dando inicio a un camino sin retorno en donde el placer es la meta; me deslizo suavemente hasta tu cintura rozando el borde de tu diminuta ropa interior. Al cruzar ese marcado limite es como si la lujuria me invadiera al sentir lo duro de tus nalgas en la punta de mi lengua; mi miembro se erecta al seguir la delgada línea que se pierde y cubre ese agujero apretado como un nudo. Gimes al sentirte invadida y recuperando de a poco la conciencia levantas las caderas y me regalas tu voluntad para hacer lo que quiera contigo.
Lentamente mi lengua se desliza a tu vulva, arrancando gemidos desde lo profundo de tu ser, no necesito de esposas ni sogas para dominarte aunque sé cuánto te gusta sentirte prisionera; aunque solo serás la prisionera de mi carnosa lengua que recorre el interior de tu vagina. El sabor de tus fluidos me vuelve loco; la tibieza, la viscosidad y tus interminables gemidos me hacen bajar con mis dientes tu ropa interior y lamer tus muslos; espasmos involuntarios te envuelven y tu respiración cada vez se acorta más cuando tomo tus caderas con fuerza y hundo mi cara en tu entrepierna. Acabas con una fuerza inusitada, llenando mi boca con esos deliciosos fluidos que brotan de tu interior.
Casi sin fuerza te das vuelta y besas mis labios con esa delicada pasión que te caracteriza y con un suave te amo me deseas un buen día, sin antes invadir mi pantalón y bajar la cremallera, metes la mano para sentir como mi miembro te desea, lo mueves suavemente mientras me besas, arrancando pequeños gemidos de mis labios, preso de tu mano y tu calentura sucumbo cuando colocas mi pene en la entrada de tu vagina y haces que te penetre metiéndolo completo, arrancando un gemido desgarrador que llena nuestra habitación. Haces que me mueva con fuerza ya que te gusta sentir como mi pelvis choca con tu vulva hinchada por el placer, me miras mientras me muevo y me dices: “Acaba mi amor, inúndame con tu semen caliente”. Mis embestidas cada vez son con más fuerza y esa sensación de explotar recorre mi cuerpo entero, yo gimo y tu me hablas sucio al oído, no puedo contener las ganas de vaciarme en tu interior.
Coloco tus piernas en mis hombros y con fuerza descargo hasta la última gota de semen en tus entrañas, con una sonrisa traviesa me miras y disfrutas del momento suspirando profundamente. Otra vez con un beso intenso haces que mi día sea mejor y que el trabajo no sea tan tedioso.

Pasiones Prohibidas ®

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