N° 75 La tía que todos quisieran tener

Mis tíos son una pareja interesante, yo los admiro por el amor que se profesan y porque irradian eso a los demás. En cambio en mi casa siempre hay problemas, mis padres discuten a los gritos y toda la cuadra se entera cuando pelean; lo que sí es digno de admirar es que nunca han llegado a los golpes, pero es lo único que se puede rescatar de esa relación. 
Ya cansado de los típicos problemas hogareños, le pido a mi padre me deje ir a la casa de mis tíos Pedro y Mariela a pasar un fin de semana, y después que me fuera se matara peleando con mamá (mi tía Mariela es la hermana de mi viejo). Él hizo un par de llamadas y vendían por mí el viernes en la tarde.

Yo tengo casi 17 años y me caracterizo por ser un joven tranquilo, creo que por esa razón no tuvieron mayores inconvenientes de que me fuera con ellos el fin de semana. Nos fuimos de compras con mis tíos, ya que ella necesitaba comprarse ropa. Caminaban tomados de la mano como dos enamorados, yo iba detrás de ellos mirándolos y tratando de aprender del tío Pedro como tratar a una mujer. Mi tía se veía preciosa en un par de jeans ajustados que resaltaban sus nalgas, mi tío en medio del mall le dio un agarrón a ese culo y eso me calentó tanto que sentí al instante reaccionar mi pene, erectándose con fuerza tanto que me dolió y un casi inaudible "ay" salió de mis labios.

Llegamos a casa a eso de las diez de la noche, una ducha y a dormir. Eran eso de las doce de la noche y despierto por unos gritos desgarradores desde la habitación de mis tíos, algo asustado decido ver qué pasa; así que lento y en silencio me acerco, abro la puerta despacio y lo que vieron mis ojos cambió para siempre la forma de ver a mis tíos. Ella estaba sobre él moviendo su culo de arriba a abajo mientras gemía descontrolada, mi tío igual gemía al tener esa vagina húmeda estimulando su verga. Obviamente la mía se endureció tanto que dolía, llevé mi mano hacía ella y disfruté masturbándome viéndolos coger. Después ella se la chupó de manera deliciosa y olvidé que era mi mano la que me estaba estimulando, imaginé que eran sus labios, acabando a la vez con mi tío. Exhausto me voy a mi cuarto y me dormí pensando en esa caliente escena que había visto.

Es sábado, son las 11 am y me levanto para darme una ducha y al entrar al baño veo a mi tía que se envuelve en la toalla, alcancé a ver esa rica vagina depilada y un par de enormes senos. "Perdona tía no sabía que estabas aquí" le dije. Sonrió y dijo: "No te preocupes". Me desvestí y entré a la ducha con la verga más dura que la noche anterior y mientras me bañaba me masturbé pensando en mi tía, que la tenía en cuatro y taladraba el estrecho agujero de su culo. Mi semen saltó con fuerza en mi mano, me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo haciéndome gemir de placer. Terminé mi ducha y me fui a vestir para tomar desayuno, mi tío había tenido que ir a la oficina y estábamos solo mi tía y yo en casa. Ella vestía un short de jeans que llegaba casi a sus nalgas y una ajustada polera, al parecer no llevaba sostén porque podía ver sus pezones rozando la tela. No podía dejar de mirarla y casi no quería ponerme en pie para que no viera la erección que traía desde la mañana.

Voy a la cocina a buscar un vaso de jugo y le ofrezco a ella, me dice que no y me da las gracias. Mientras preparo los vasos ella se acerca al refrigerador para sacar el agua y se reclina hacía adelante regalándome una panorámica sin precedentes de ese redondo y gigantesco culo. Sin controlar mis impulsos mis labios me traicionan: "¡Wow, tremendo culo!". No me dice nada, presumo que se molestó y me voy a mi cuarto diciéndole que me perdone y si quiere llamar a mis padres para que me vengan a buscar no había problema, lo entendía. Con los auriculares puestos y con lágrimas en los ojos estoy sentado en la cama, la puerta se abre, era ella, la mujer que en estos días ha inspirado mi mano a hacer travesuras con mi verga; me pregunta: "¿Puedo pasar?". "Claro tía pasa" le respondo. Se sienta mi lado y me dice que no es necesario llamar a mis padres, entiende mi reacción ya que los hombres reaccionamos por instinto, y que cuando va por la calle muchos le dicen lo mismo. También me dice que se sorprendió que su sobrino favorito notará que su culo era grande y que cómo lo dije no le resultó ofensivo y que le gustó que lo dijera.

Me abraza y al sentir el calor de su cuerpo y el olor de su perfume mi verga reacciona una vez más, ella lo nota y me dice: "¿Tan contento te pones al abrazarme?". No podía contener la vergüenza pero mi erección me tenía concentrado en los pezones de mi tía ceñidos a la polera. Decía en mi interior: "¡Qué ganas de sentir esas enormes tetas en mi boca!". De manera imbécil mis labios me traicionaron, lo había dicho en voz alta; otra vez me escuchó y rió, tomó una de mis manos y la llevó a sus pechos, me hizo recorrerlos guiando ella el camino a seguir. Embobado y casi balbuceando intento decir algo, ella coloca su dedo índice en mis labios y me hace guardar silencio. Bajo por su abdomen y mete mi mano por debajo de su polera, la deja al borde de sus senos y me dice: "Sobrino, ahora haga usted lo que quiera". No soy un experto, muchas veces he visto como papá lo hace con mamá pero ésta es la primera vez que lo haría yo, con nervios subo mi mano y siento sus erectos pezones los que apretó con fuerza, de sus labios sale: "¡Mmmmmmmm! Delicioso, sigue".

Ella me empieza a tocar por encima del pantalón y siente cuán dura está mi verga, baja mi pantalón deportivo con todo y ropa interior aliviando la presión de mi pene con la ropa. Al verlo en su máxima expresión ella lo toma con su mano y me empieza a masturbar de manera suave, moja sus dedos con saliva y los pasa por mi glande para lubricarlo. Nunca había sentido esa sensación tan extraordinaria de ser masturbado por alguien, me encantaba la manera en que lo hacía y su cara de puta al pasar la lengua en sus labios. Se acerca, sin dejar de tocarme me besa de manera suave pero intensa. Mis gemidos aumentan y mi corazón se acelera. "Lo haces rico tía" le digo. Me calla metiendo su lengua en mi boca, totalmente entregado a la lujuria cierro mis ojos y disfruto el momento. Siento como su respiración también se agita y me dice: "Esto te va a gustar más". Empieza a bajar hasta llegar con su boca a mi verga, la cual es envuelta por su caliente lengua, y absorbida por sus carnosos labios. "Tienes razón tía, esto me encanta" le digo. Mi mente me llevó a anoche y era tal cual la había visto hacérselo a mi tío. 

Cada vez sentía como mi pene se hinchaba más y más en su boca, ella se detiene y me hace esperar un poco antes de seguir, ya que no quiere que acabe tan pronto. Me desnuda con rapidez y también lo hace ella pero lento, quiere que la vea y disfrute ya que será la única vez que eso suceda. Me tira en la cama y se monta sobre mí para cabalgarme como un potro, siento como si algo se cortara en mi pene (con el tiempo entendí que había dejado de ser virgen) Disfrutaba tanto de sus movimientos enloquecidos sobre mi verga; de verdad la tía Mariela era una experta cogiendo y yo en ese momento me sentí como mi tío, sentía que era dueño de esa mujer que tan rico se movía.Ella sabía el momento exacto en el cual cambiar de posición, se pone de la lado y yo también, coloca una de sus piernas sobre mí y toma mi pene para acomodarlo en la entrada de su vagina; de un empujón la meto completa y me muevo con fuerza mientras aprieto sus tetas grandes con mi mano. Ella gemía y se tocaba a la vez, yo muy caliente beso su cuello y el sabor de su perfume mezclado con su sudor me embriagan.

Se coloca en cuatro, ofreciéndome una postal que jamás olvidaré, una concha hinchada, mojada y dilatada y un culito que me decía que lo penetrara. Entro y exploro su vagina con mi pene, mientras ella hace lo propio con sus dedos en el culo para preparar el camino, me tomo con fuerzas de ella y la penetro con fuerza hasta sentir que ella rompe en gemidos incontrolables, su vagina palpitaba con fuerza y como agua fluía de su conchita. Ahora como premio me deja que le penetre ese soñado agujero, mi pene se abre espacio y entra suave; ella gime con fuerza y disfruta de cómo su hoyito se abre al paso de mi verga. Abre sus nalgas mientras me muevo y me dice que se lo meta más fuerte, chocando mis testículos en la entrada de su vulva. Mi tía sí que sabe cómo complacer a los hombres, ya que conmigo lo ha hecho a la perfección; me regala otra vez sus gemidos y me dice: "Para ser la primera vez coges bien rico". 

Me chupa otra vez la verga, pero ésta vez no se detuvo cuando sintió que se hinchaba más en su boca, sino que lo hizo hasta que exploté llenando su boca de caliente y espeso semen, el que tragó como si fuera agua. Nos vestimos rápido, ya que se acercaba la hora de que el cornudo de mi tío llegara a casa; nos sentamos a almorzar como si nada y yo deseoso de repetir la experiencia con mi tía, para que me siga puliendo en el arte de hacer el amor.


Pasiones Prohibidas ®


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