N° 74 El secreto encuentro

Una canción de amor llena la habitación en donde dos amantes se reúnen para esconderse del mundo. Abrazados al ritmo se la tonada se mueven y juntan sus labios en ese ritual de amor que los comunes llaman besos; para ellos es entregar la vida, el alma y sus sentimientos más profundos cuándo sus lenguas se entrelazan.
Para ellos ese tiempo juntos es el momento en que sus relojes se detienen y solo importa el otro. Con miradas que se pueden leer como muestras de amor él acaricia su rostro y le dice: "Me siento feliz estando a tu lado". Ella se sonroja, le gustan esas palabras y responde con un beso tan intenso que casi no pudo respirar.
Siguen abrazados en la inmensidad de la habitación, él solo con toques sutiles desviste a su amada, de la misma forma en que las flores pierden sus pétalos en invierno. Desnuda la lleva a la cama y la besa de manera sutil, sabiendo que el tiempo no es prioridad, sino que lo importante es disfrutar del perfecto cuerpo de la mujer a quien entregó su corazón. La recorre con su boca, ella gime y su abdomen se endurece al paso de esa lengua que la explora con libertad, un suspiro salió desde lo más profundo de su ser se confunde con un débil "TE AMO" emanado de esos labios de color rosa brillante.
Las manos de aquel hombre enamorado también trazan su propio camino, dejando marcas indelebles en su piel; ella lo desea, quiere sentir a ese hombre apasionado que siempre le brinda horas extenuantes de pasión pero está entregada al placer que le provoca el recorrido de esa húmeda y carnosa lengua hasta su entrepierna. Siente como se abre paso entre su vulva y estimula de forma placentera su deseoso clítoris, hace que sus ojos pierdan su color al sentirse invadida por el deseo.
Su respiración se hace cada vez más fuerte y su ritmo cardíaco se acelera cuando sus músculos vaginales se tensan, llenándola de placer al punto de sumergirse en un profundo orgasmo. Se siente en las nubes, es como si hubiese tocado el cielo con las manos, como si el aliento de vida la dejara por un momento y se hubiese perdido en ese limbo que solo los amantes han transitado.
Lo toma del rostro y le da un apasionado beso, llevándolo a la cama; él de espaldas es reducido por aquella indefensa mujer pero que a la hora de amar se transforma en una fiera dominada por el deseo y la lujuria. Desgarra los botones de su camisa y se sube sobre él, sus labios exploran su cuello y su pecho, se siente vulnerable a esos labios delicados que bien saben brindarle ese placer que su ser tanto reclama. Se mueve sobre su pantalón, empapando su cremallera dejando los rastros visibles de su deseo por él.
La toma con fuerza de sus caderas y se mueve al ritmo de la lujuria que su enamorada impuso, su miembro se inflama de tal manera que siente que reventará debajo de su pantalón, la lujuria lo invade y quiere penetrarla con esa fuerza que casi no puede contener las costuras de un bóxer. Con sutileza hace que ella levante un poco sus caderas y él baja ese estorboso cierre liberando su erecto pene, que instintivamente busca la entrada al placer; entrando de a poco, invadiendo su interior y provocando en ella espasmos involuntarios en su cuerpo. Siente como sus sexos se mezclan, sus cuerpos se transforman en uno. Las uñas de ella se clavan en el pecho de su amante y ambos cierran sus ojos disfrutando de ese momento y rendidos al placer extremo, tanto que ambos explotan a la vez en un intenso orgasmo y sus almas se funden en un concierto de gemidos que apagan la tonada suave que se escuchó al principio.
Ahora, otras en las sombras disfrutando de la paz que les da el hecho de que son el centro de la vida del otro, ella se reclina en su pecho y él acaricia su espalda con la punta de sus dedos, trayendo aquellos gemidos escondidos en lo profundo de esa frágil alma encerrada en el cuerpo de su mujer.

Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Que Hermoso mi adorado 🥰 💋
    Un bello relato mi Amo 😘

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