La casa está a oscuras, solo la luz del radio ilumina y los acordes de Still Got The Blues de Gary Moore suena, llenando el ambiente. Voy al interruptor y solo una luz se enciende, está alumbrado el sofá, entiendo que debo sentarme, me acomodo y espero lo que va a suceder; la música cambia a Striptease de Def Leppard y la luz que alumbra la bajada de la escalera se prende, siento tus pasos bajando y te veo con el saco del traje que a mí no me queda, una falda corta, medias oscuras y tacones; bailas frente a mí con cara de asustada por la reacción que pudiera tener, apoyo mi espalda en el respaldo del sofá y apago la luz, enciendo un cigarrillo, y veo cómo te mueves al ritmo de la música en esa improvisada tarima de la sala de nuestra casa.
La música vuelve a cambiar y The Jack de AC/DC hace que las prendas de ropa empiecen a caer, no doy crédito a lo que mis ojos ven, ya que hace tiempo que no teníamos ese tipo de juegos; habíamos caído en la rutina de “la familia” y nos habíamos descuidado de nosotros, de que la llama de pasión, el erotismo y la lujuria no se apagarán. Solo en colaless, brasier, portaligas y tacones te acercas a mí y te mueves en mi pene sensualmente, mis manos te quieren tocar, pero a las sucias chicas de night club no se tocan, se disfrutan. Con mis brazos apoyados a lo largo del sofá observo tus movimientos, American Woman suena y hace que tus movimientos sean más rítmicos de acuerdo a la música. Mi miembro sobre estimulado por tu sexo está a punto de estallar, solo quiero que llegue el momento de que bajes el cierre de mi pantalón y que tu vagina envuelva mi pene hasta hacerme en tu interior, pero eres tú quien domina y quien decidirá el momento. Completamente seducido por tus encantos solo disfruto de tus movimientos sobre mi pantalón. Te das vuelta quedando de frente a mí, miras mis ojos y sonríes, con mis ojos vidriosos te devuelvo la sonrisa y te digo: “Hola”, tú con hola rodeas mi cuello y me besas hasta que quedamos sin aire. Me permites abrazarte, mis manos se posan en tu cintura y te envuelven con fuerza, no quiero soltarte; quisiera que este momento durara para siempre.
El soundtrack cambia y Carrie de Europe estremece la sala con los primeros sonidos del piano, tomas mis manos por detrás de tu cintura y los subes hasta el sujetador del sostén que hábilmente sucumbió al ser manipulado por mis dedos. Con tus senos al descubierto mi lengua se pasea por ellos, por alguna razón que desconozco lágrimas brotan de mis ojos, ha de ser la emoción de que al fin la rutina se está rompiendo y estamos siendo los mismos improvisadores de antaño a la hora de amarnos sin tapujos ni remordimientos.
Te levantas un poco y bajas mi cierre, buscas como sacar mi verga erecta por ti, te ayudo con eso mientras mueves al lado tu ropa interior, dejando al descubierto tu vagina que está húmeda y caliente por recibir mi miembro en su interior; suavemente te deslizas de la punta a la base gimiendo y mordiendo tus labios, tus manos recorren mi pecho y tus labios hacen lo mismo en mi cuello. Ahora tus movimientos se hacen más intensos, me gusta la forma en que me tienes aprisionado a tu sexo y me entregas hasta el último gemido que brota de tus entrañas y sale por tu boca, y se pierde en cara poro de tu cuerpo. Unidos como amantes furtivos que sacian su deseo a oscuras, así es como fuimos y estamos siendo ahora. Te tomo y me levanto, te recuesto sobre el sillón y tu rodeas mi cintura con tus piernas, haces que te penetre hasta el fondo, me pides que lo haga fuerte, me pides que lo haga como antes, rasguñas mi espalda, muerdes mis labios y te aferras con fuerza de mi cintura. Tus ojos se ponen blancos, tu boca se seca y tu respiración se hace escasa, gimes con descontrol mientras tu vagina se contrae y con espasmos involuntarios acabas en un intenso orgasmo que hasta acalambra tus piernas, me atraes con fuerza a tu boca y me besas como endemoniada, quieres más y yo tengo ganas de más.
Te coloco mirando sobre el respaldo del sofá y paso mi pene por tu vagina, me suplicas que lo meta y que te lo de con fuerza. Quieres sentir como mis testículos golpean en tu vulva; me agarro de tus caderas y con toda mi fuerza te embisto y hago que grites de placer. Muerdes el respaldo del sofá y me pides que siga así, me enloquece lo salvaje que podemos ser al momento de hacer el amor; acabas otra vez pero esta vez tus fluidos desbordan recorriendo tus piernas, me excita la escena y me muevo con todas las fuerzas que me quedan. Rendida a la pasión y la perversión solo dejas que mi verga te penetre hasta lo más profundo de tu ser.
Me pides que me siente, te arrodillas frente a mí y te colocas en medio de mis piernas, tomas mi miembro y lo masturbas suave, lo metes en tu boca haciendo que gima; centímetro a centímetro lo disfrutas, cierras tus ojos al tenerlo completo en tu boca. Yo solo te observo y gimo despacio viendo como chupas y masturbas mi pene. Me dices que quieres que acabe en tu boca, quieres sentir como explota y saborear mi viscoso semen. Accedo a tu petición y me lo chupas rápido, de esa misma forma me masturbas; sientes como cada vez se pone más duro e hincha en tu boca, notas que mi glande está morado por la presión y la excitación. Me miras con cara de niña mala, lo aprietas con tu mano abres tu boca; lo sueltas y mi verga explota llenando tu boca y tu rostro con mi semen caliente, pasas tu lengua alrededor, lo degustas y tragas. Tu cara de placer me dice cuanto te gusta hacerlo.
Ya sin fuerzas en nosotros el playlist casi llega a su final y el característico silbido de "Wind of change" suena, nos invita a cambiar para no ser presa de la rutina, que los vientos de cambio soplen en nuestra relación y volvamos a ser esos amantes que nunca se reprimieron al momento de entregarse placer, amantes que en cualquier momento y lugar dejaban que la pasión los envolviera para saciar el fuero más íntimo de sus lujuriosos deseos.
Pasiones Prohibidas ®
Comentarios
Publicar un comentario