N° 61 Una jornada inesperada

Me pidieron que realizara un trabajo que me hizo quedarme más tiempo, llamé a casa para avisar, nadie respondió.
Me concentré de lleno en el trabajo ocupando solo unos minutos; camino a casa cansado y con ganas de darme una ducha caliente para dormir, me estaciono, saco las llaves para entrar; al abrir la puerta no hay nadie y me dirijo a la habitación y encuentro a mi esposa con Paul y Amanda nuestros vecinos, ella estaba en cuatro en la cama siendo penetrada con fuerza y lamía la vagina de la esposa del vecino. No daba crédito a lo que veía, jamás se me hubiera pasado por la mente algo así. Quise irrumpir y armar una escena digna de una película sangrienta, pero me quedé observando; me calentó verla clavada por ese cerdo que alguna vez llamé amigo, también me excitaba ver como la lengua de mi esposa se perdía en la vagina de esa puta que él tenía por esposa. Era una sensación entre repulsión y calentura, mi verga se erecta mirando la escena, bajo el cierre de mi pantalón y me masturbaba; veía como ese idiota se lo metía con fuerza haciéndola gemir de placer. Amanda disfrutaba de la lengua de mi esposa apretando sus senos y mordiendo sus labios. ¡Qué ganas que esa putita me lo chupara! Mi verga era sutilmente manoseada otorgándome placer imaginando que eran los labios de Amanda.
La perversión me tenía preso, me desnudo y sigo tocándome viendo la escena, mi miembro estaba tan duro que latía.
Cambian de posición y se recuesta Paul de espalda, ambas comienzan a chupar su verga, estaba tan caliente que no pude aguantar eyacular en mi mano. Estaba tan excitado que no bajaba mi erección, sentía que la sangre bombeaba con más presión a mi pene; no resisto mis ganas por unirme, me acerco y tomo a la puta de las caderas, se lo meto con fuerza y grita del susto, "cállate cielo y disfruta, porque ésta va a ser la última vez que estemos juntos" -le digo. Ella se deja llevar y vuelve junto a Amanda a chupar la verga de Paul, era lo máximo verlas y tenerlas así; no miento que siempre le tuve ganas a la esposa de mi vecino, muchas veces la miraba con ojos libidinosos y la imaginaba en la cama mientras cogía con mi esposa. Dejo mi mujer entrega con la verga del vecino y yo me concentro en mi fantasía; tomo a Amanda y le meto mi pene en la boca. ¡Wow, que manera de chuparlo!, es toda una experta; se lo traga entero sin respirar, me masturba mientras se lo come y gime mientras lo hace. Mi esposa, por otra parte, cabalga la verga de Paul gritando de placer mientras él chupa sus pechos.
Amanda se recuesta de espaldas y sube sus piernas, deja expuesta su vagina para la perversión de mi verga, coloco sus piernas en mis hombros y la embisto con fuerza, deliciosamente muerde sus labios y aprieta sus pechos aumentando más mi calentura. Gime, se retuerce y pide que la meta con más fuerza; le gusta como mi pelvis golpea su sexo. Mi esposa coloca su vagina en la boca de Amanda y ésta lame desde su clítoris a su culo, Paul se coloca de pie en la cama y coloca su verga en la boca de mi esposa. Me sentía parte de la mejor película porno amateur de la historia. Ambas a la vez acaban gimiendo de placer; un concierto de jadeos y gemidos llena el ambiente, la lujuria nos tenía poseídos. Mi esposa cae rendida, exhausta, casi sin fuerzas. "No mi vida, hoy tú eres la puta" -le digo, hago que se suba sobre Paul para que la penetre, tiemblan sus piernas mientras entra la verga del vecino y yo meto la mía por su culo. El placer ya no cabe en su cuerpo, casi no puede respirar, se escucha: ¡"Qué rico ser la putita de ambos!". Amanda se tocaba viendo como Paul y yo taladramos a la vez, acabando otra vez.
Mi esposa y la esposa del vecino querían ahora ser bañadas por el semen de ambos, me masturbo frente a Amanda y Paul con mi esposa, explotando en sus caras; con el semen escurriendo por sus caras y labios, se besan intercambiando los fluidos que las inundan. Con calma lamen hasta la última gota de semen que tenía la otra y después nos chupan la verga ambos, exprimiendo hasta la última gota.
Después de esto ellos se van a su casa, hablo con mi esposa y decidimos no terminar la relación. Ahora, por lo menos dos veces por semana Paul me presta a su putita y yo a la mía para divertirnos juntos pero por separado.

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