N° 60 Asechando a la presa

Te encuentro recostada en el sofá, solo llevas una polera escotada y ropa interior. Verte vulnerable en hace pensar en cosas perversas y despierta mis intentos lujuriosos. Tienes esa capacidad innata de seducirme aun cuando duermes, aun cuando te observo realizando las tareas del hogar o simplemente cuando oigo tu voz al otro lado del teléfono. Soy un esclavo dominado por el deseo que provocas en mí.
Me escabullo casi como un ladrón para despertarte, mis manos se meten entre tus senos y se deslizan solo la punta de mis dedos. Tus pezones reaccionan al estímulo, endureciéndose casi al instante. Me excita sentirte de esa forma, casi inerte y vulnerable. Gimes en tu sueño, pero yo creo que sientes lo que mis manos hacen en tus pechos. Abres los ojos y me regalas una sonrisa, me dices en tono seductor: "¿Qué haces pervertido?". Yo esbozo una sonrisa y respondo: "¡Nada, solo busco algo que perdí!". Creíble o no, pero me descubriste. Deslizas tu mano por entre tu ropa interior, sientes la humedad llenar tu pantaleta, sientes como tú vagina se lúbrica por tus dedos que escarban tu clítoris. Cómo un enfermo te miro y disfruto de tus gemidos al masturbarte. Desabrocho mi pantalón, y saco mi miembro erecto, caliente y deseoso de ti, lo paso por tu cara, sigues sus movimientos, abres la boca cuando pasa por tus labios. Se nota las ganas que tienes de saborearlo en tu boca. Metes tus dedos en la vagina y gimes como loca al sentir como desbordan tus fluidos por el orgasmo que provocan tus dedos. Con tu mano libre tomas mi pene y lo llevas a la boca, lo tragas, lo muerdes, lo envuelves con tu lengua y lo masturbas; te encanta esa sensación que te provoca cada vez que lo haces y q mí me fascina tu cara de perversa cada vez que incluyes tu boca en nuestros sucios juegos.
No paras de tocarte ni de chupar mi miembro, te pusiste en la mente hacer que acabe y acabar tú tocándote. Disfruto sintiendo como tú lengua roza mi pene de la base hasta la punta. Tus gemidos casi apagados por mi verga y tu cara de niña mala disfrutando del momento.
Lo sacas de tu boca y me masturbas con fuerza, con esa misma fuerza te tocas y gimes descontrolada. Tus gemidos se vuelven ensordecedores y tu cara cambia, se ve como si estuvieras en agonía, pero no estás muriendo, solo es que alcanzaste el clímax y tocaste las puertas del cielo. Chupas tus dedos húmedos por tus fluidos y sigues tocándome; ahora quieres sentir el sabor de mi semen en la boca.
Sientes como mi miembro se pone duro y mi glande se pone morado. Gimo despacio pero de manera profunda, mi respiración se acorta y disparo ese líquido blanquecino que tanto disfrutas. Algunas gotas por la fuerza caen en fue piernas y el resto en tu boca; verte tragándolo me excita demasiado, me vuelve adicto a tu perversión. Es ahí cuando digo que somos el uno para el otro, ya que solo nosotros sabemos cómo satisfacernos y jugar en la cama.

Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Uff Que Delicioso elixir 😏🔥cada gota desbordante de placer producto de nuestra lujuria mi amor 🔥

    ResponderEliminar
  2. Eróticamente seductor, la imaginación se desborda e invita a las sensaciones...
    Magnífica narrativa Mr. P

    ResponderEliminar
  3. Un hermoso relato siempre Mr. P, ud y su mente perversa

    ResponderEliminar

Publicar un comentario