La Madre Superiora había quedado más que agradecida por la desvirgada de ano que el Padre le había dado, ya no podía despegar sus manos de su sexo, cada pensamiento la llevaba a ese momento en que sus nalgas fueron invadidas por ese trozo de carne que la dejó llena de ese líquido viscoso y blanquísimo escurriendo por su orificio. Ahora ella quería experimentar lo que es besar los labios de otra mujer, sabía que esas cosas se daban dentro del convento ya lo vivió cuando ese sádico sacerdote la invade entre la penumbra del pasillo.
Muchas veces había notado como en el patio las monjas daban rienda a su perversión sexual entre ellas o con el Padre Patricio, pero no se animaba a iniciar algo con alguna ya que debía mantener su estatus de religiosa fría, aunque por dentro se había activado un lujurioso volcán que desbordaba como lava ardiente sus fluidos. Habían muchas a las que había espiado y las que podrían responder a cualquier estimulo sexual, pero el temor la hacía recapitular y dejar para después algo que la mataba por dentro. Encerrada en su oficina pensaba en la vagina mojada de alguna chica inocente, y se daba largas sesiones de sexo con sus dedos, quedando rendida de placer, con sus piernas húmedas y su vagina palpitante, incluso la base de su crucifijo se convirtió en su improvisado amante, se sentía poseída por el demonio pero la sensación que la invadía era superior.
El Padre Patricio se había escabullido a su cuarto una noche y le desvirgó su vagina, dejándola llena de ese rio de semen que le escurre por completo. Extasiada por aquella experiencia chupa el miembro de aquel lujurioso Padre hasta que explotó en su boca, chorreando por la comisura de sus labios. Inundada con semen en la vagina y en la boca, poseída por ese demonio sexual sale en busca de alguna novicia descuidada que no haya cerrado la puerta para masturbarse.
Camina con solo con el velo de su habito, con su boca llena de semen y su vagina aún palpitante, se había transformado en un zombie hambriento de sexo y lujuria, hasta que llega a la habitación de la Hermana María del Socorro quien estaba arrodillada diciendo sus plegarías; al ver a la Madre Superiora en esa condición siente miedo, quiere huir, pero la perversión de la madura mujer la envuelve; es tomada por la cintura y apegado a ese cuerpo poseído por la lujuria, la Madre Superiora posa sus labios en los de ella y descarga un beso apasionado junto con el semen que traía en su boca, la hermana del socorro al sentir la viscosa mezcla que salió de la boca de la Madre Superiora siente algo de asco, pero a la vez una sensación recorrió su cuerpo finalizando con espasmos involuntarios en su vagina, entiende que es excitación pero no quiere dejarse envolver ya que siente algo de temor.
La madura sabe besarla y de a poco se va entregando a la pasión y al deseo que emanaban de los besos lujuriosos de quien la había abordado de forma sorpresiva, muerde sus labios cuando las manos de su madura amante hurgan sus jóvenes y firmes senos, le gustaba esa sensación cuando sus pezones se pusieron duros, de igual manera ella juega en los senos de la Madre Superiora, los mete a su boca saboreándolos, vuelven a besarse endemoniadamente cuando la hermana del Socorro se despoja de su habito quedando completamente desnuda, es llevaba con algo de ternura a la cama, recorriendo suavemente sus cuerpos, ella comienza a bajar por el abdomen de la religiosa mayor haciendo que se retuerza en la cama ya que sentía que se quemaba por dentro; cuando llega a su entrepierna nota que había sido poseída por aquel libidinoso Padre ya que habían restos de semen, los que ella saboreó con su lengua, la Madre Superiora enloquecida gime de placer, entregando su voluntad a la lujuria es sometida por la lengua encendida de aquella religiosa joven que la llevaba al placer.
Acaba de manera abrupta, espasmos vaginales comenzaron a invadirla, gime de manera descontrolada, incluso en su interior siente que está muriendo porque el placer la había invadido de tal forma que su espíritu se separó de su cuerpo por un instante. Tomó a joven amante y la besó con tanta pasión y con tanto amor que algo sucedió entre ellas. Delicadamente la coloca en la cama, haciendo que el sexo en ese momento se transformara en algo sublime, María del Socorro gemía encantada al sentir la lengua de aquella mujer madura en su interior, era como si la envolviera el placer extremo y se transportará a las alturas del cielo y a las profundidades del infierno de una vez. También de manera sorpresiva se pierde en un profundo orgasmo que la hizo gemir por varios minutos parecía estar endemoniada pero era excitante ver su cuerpo retorcerse en la cama y a la Madre Superiora dándole ese placer.
Se recuestan juntas y el sol es el único testigo mudo que encuentra sus cuerpos desnudos abrazados en la cama, la religiosa mayor se levanta y besa los labios de aquella jovencita, se despiden con un beso apasionado, ya les dije antes algo pasó entre ellas que no fue solo sexual sino que transcendió más allá de lo carnal y de las cuatro paredes de la habitación.
Pasiones Prohibidas ®
Es tan Sublime y perverso
ResponderEliminarLa sensación perfecta
Tus relatos siempre son exquisitos mi cielo 💋
Encantador relato...
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