N° 47 Policias en celo


Soy un rudo oficial de policia, correcto en el cumplimiento del deber y con una hoja de servicio intachable, nunca he tenido una falta o amonestación. Estoy a cargo de una unidad de elite, entrenados para misiones especiales, de esas donde arriesgas tu vida en cada segundo, pero escondo un secreto que se manifiesta en la intimidad. Soy adicto a prácticas sexuales "peculiares".
Al entrar a la comisaría a dejar detenidos, mis ojos se pegan al trasero de una oficial de rango menor al mío, fue como si la sangre se me congelara y hubiese recibido un shoot de adrenalina, a la vez que mi miembro reacciona sin ningún estímulo, salvo el que veían mis ojos. Ella notó lo que sucedió y sus ojos se clavaron en mi entrepierna, de vuelta de los calabozos se me acerca con una sonrisa de niña mala y me pregunta: "¿Desde cuándo está autorizado a ocultar el armamento entre el pantalón?". Cabe señalar que usamos para los procedimientos de asaltos el fusil SG-543-1 con culata plegable y adosada a la cintura, la pistola CZ P-07 de 9 MM y nada más, ah y un bastón retráctil de polímero. Yo me reí y le dije que "no fuera tan observadora o que se fijara en otras cosas y no en lo que vio". Sonríe y me dice: "Difícil no notarlo".
No podía concentrarme en el papeleo ni tampoco en la cuenta que debía dar a las entidades de justicia de la detención y los motivos, el culo de esa oficial rondaba mi mente y la forma sugerente que me habló; ¡wow! Estaba embobado. ¡Qué ganas de tenerla bajo el escritorio buscando "ese armamento oculto!".
Pasaron días antes de reencontrarme con ella, y volver a deleitarme con ese trasero hecho a mano. Sin pensarlo me decidí a invitarla a salir cuando tuviéramos oportunidad, sin dudarlo acepta y acordamos.
Recuerdo que fuimos a una disco en donde nos desatamos bailando, sentirla pegada a mí y con esos movimientos de los bailes de moda tenía mi pene a punto de estallar. "Veo que trajiste tu armamento" -me dice. Yo río y un tanto avergonzado le digo que perdone a mi "amigo" por ser de reacción fácil. Creo que le gustó sentirlo así, cómo me gustaba que se frotara en él!!
Después de un buen rato bailando, buscamos una mesa y nos sentamos para beber algo y charlar. Nos reímos de cosas del trabajo y otras tonterías. Ella coloca su mano en mi muslo, sorprendido la miro en silencio pero ella no quita su mano, sino que la desliza hacia arriba palpando mi miembro aún erecto y muerde sus labios. Confundido y excitado, mi respiración se agita y mis pulsaciones aumentan, me propone salir a fumar un cigarrillo y así yo relajarme. Yo no sacaba de mis ojos sus labios rojos al hablar, que ganas de sentirlos en los míos; saborear sus besos y clavar mis manos en ese redondo trasero que su jeans ajustado me mostraba.
No resistí y me acerqué tomándola por la cintura, sin resistencia se apega a mí y rodea mi cuello con sus brazos, besándonos suavemente; deslizo mis manos por su cintura y mis dedos se posan en sus nalgas, apretándolad con fuerza y haciéndola exclamar: "¡Ay, que rico!". Volvemos a entrar para buscar nuestras chaquetas e irnos, subimos a mi auto y llegamos a un mirador para contemplar la ciudad de noche, nos apoyamos sobre capó (cofré) del auto, la vista era hermosa pero más lo era la sensual oficial a mi lado. Reclina su cabeza en mi hombro y yo acaricio su rostro pasando su lengua en mis dedos mientras toco sus labios, los mete a su boca y los chupa suavemente, los rozaba con su lengua. ¡Uffff! Entendí lo que quería, la ubico frente a mí y pongo sus manos en mi "armamento". Baja el cierre de mi pantalón y lo saca entre el bóxer, me da un beso apasionado y baja para meterlo en su boca pasando su lengua por el glande, lo mete de a poco en la boca haciéndome gemir mientras lo movía despacio. Acariciaba su rostro y seguía mis dedos sin sacar mi miembro de su boca.
La tomo del brazo para colocarla de pie, me abraza con fuerza y me da otro beso apasionado la pongo sobre el capó y desabotono su blusa, mis ojos contemplan sus senos grandes poco cubiertos por un diminuto brasier. Como un loco me lanzo sobre ellos pasando mi lengua por el borde; los saco sobre el brasier disfrutando de sus duros pezones. Sus labios exclamaban: "¡mmmmmmm delicioso!". Calientes como estábamos nos importó poco estar en un espacio público faltando a la moral y a las buenas costumbres, solo importaba el hecho de disfrutarla y que fuera mía no para lucirla como una medalla en el pecho, sino porque realmente estaba sintiendo cosas por ella.
La voy vuelta y por su espalda desabotono su jeans ajustado y lo bajo con todo y calzón. ¡De verdad ese culo me tenía loco! Al verla expuesta y vulnerable paso la lengua en sus nalgas colocando ella las manos sobre el capó del auto y extendiendo su trasero atrás me lo regala para hacer lo que yo quisiera. Mi lengua escarba su ano, gimiendo como loca. Podía notarse que lo disfrutaba, ya que movía su culo siguiendo el movimiento de mi lengua.
Me pide que la penetre, quiere sentir como mi "armamento" dentro de ella. Tomo mi miembro y lo coloco en la entrada de su ano haciéndolo entrar despacio, me fascina sentir como me voy abriendo paso en su estrecho agujero, la escucho decir lo mucho que le encanta. Me muevo despacio haciendo que se dilate y me permita penetrarla con facilidad; me pide que vaya aumentando la intensidad de mis movimientos, cada vez más rápido y enceguecido por el placer se lo meto con fuerza empujándola violentamente sobre el auto. No se puede aguantar acabando deliciosamente gimiendo y apretando sus nalgas, mi pene se siente aprisionada y late con fuerza hinchándose en su interior. "¡Oh, qué rico se siente!" -exclama. "Ahora llena mi culo con tu semen". "Muévete fuerte" -replica.
La tomo con fuerza de sus caderas y la penetro con fuerza, mis testículos la golpean con violencia; continúa gimiendo hasta acabar otra vez, ¡uffff, sus gemidos me tenían loco! y los espasmos en su ano hacían que mi miembro se moviera al ritmo de sus latidos haciendo que explote en su interior, llenando hasta el último espacio de su ya dilatado agujero. "Siento que me quema por dentro" -me dice subiendo su ropa interior y su jeans. Nos vestimos, vemos como las luces de la ciudad de apagan y la ciudad cobrando vida; nos subimos al auto camino al trabajo guardando el secreto de nuestra aventura al aire libre. Las miradas cómplices siguieron, así como los encuentros en donde saciábamos la sed que sentíamos el uno del otro hasta quedar exhaustos de placer.

Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Un candente y muy excitante relato mi Amo
    Es un deleite seguir cada una tus historias amor 🔥🔥🔥😈

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