En la soledad del "Cuarto de juegos" una mujer con los ojos vendados, y completamente desnuda gime cuando sus nalgas son golpeadas por una fusta en reprimenda de D por no haber realizado correctamente lo que él pidió.
Solo por el instinto ella sabe dónde ubicar a aquel hombre que la lleva a sensaciones límites con su cuerpo, muchas veces mezclando el dolor con el placer. Ella sabe que su D se complace cuando obedece sus órdenes y también sabe que hay un justo castigo por no realizarlas bien, eso a ella le fascina y la mantiene atada a ese hombre que se esconde en la sombras y que se oculta a la mirada de ella con la venda que le pone en los ojos. Pero sabe que se siente vulnerable hacia ella cuando la sesión de BDSM termina y hacen el amor como "personas normales".
La lleva con violencia a la cama en donde aprisiona sus muñecas a la cama, mientras que con una pluma recorre de su pecho a su vientre, mientras ella se retuerce de placer y gime de manera casi imperceptible pero al morder sus labios después de cada gemido se podía notar que disfrutaba del momento. Su D es un hombre implacable, casi insensible le gusta cuando escucha las palabras de seguridad de los labios de aquella mujer. Ella solo se entrega al placer que le propina esa pluma por su cuerpo.
Ella quiere sentir a su hombre dentro, que la posea con esa fuerza y violencia que hace quedar exhausta, pero satisfecha por la pasión que desborda ese hombre cada vez que la penetra. Ahora son sus manos las que la recorren, puede sentir como esas manos saben dónde tocarla, donde hacer presión y cuanta fuerza ejercer. Tiene el permiso de su D de gemir y expresar todo lo que siente. De su interior brotan gemidos de placer, alaridos de deseo y un incontrolable orgasmo que desborda de su sexo húmedo y caliente. Él la besa con pasión y ella retribuye entregando sus labios deseosos de un beso, él mete su lengua en la boca de ella, con los ojos vendados sus sentidos se exacerbaron y disfrutaba más de ese beso.
Su vagina estaba muy dilatada por lo que cuando su macho en celo busca con su miembro erecto la entrada, de una sola embestida entra haciéndola gritar de placer hasta el punto de propinarle un delicioso orgasmo en la primera estocada. Él le quita la venda porque le gusta que lo mire cuando la penetra. Sus piernas envuelven su cintura y él disfruta de sus senos húmedos por el sudor que la recorre, le encanta cuando él hace eso, la sensación que le provoca y los gemidos que desatan es como si estuviera perdiendo la vida en ese instante.
Él ahora dejó su faceta de macho dominante y se transforma en aquel hombre vulnerable, que la trata con cariño y la hace sentir amada, él se da cuenta que no necesita atarla para poseerla y suelta las esposas de sus muñeca, quiere sentir sus brazos rodeando su cuello mientras se mueve frenéticamente haciéndola pedir más.
Las ansias la hacían desvanecerse en los brazos de su amado, entregándose otra vez al placer y ya casi sin fuerzas se funde al cuerpo de su amado regalando así los últimos gemidos venidos de su interior. El hombre sabe que para ella es imposible seguir, la mira exhausta, sin fuerzas y con la excitación a flor de piel.
La hace sentar en la cama mientras él se masturba con fuerza para descargar lo más rápido posible su miembro en los senos de su amante. Ella le ayuda y lubrica con sus fluidos vaginales el glande de su hombre. Hasta que en su gemido intenso este hombre dominante inunda el pecho de su amada con el resultado de esa sesión de BDSM y a la vez cuando la poseyó. Su semen escurría por el pecho de su amada, y ella disfrutó de ese momento maravilloso en los brazos de aquel que la domina pero a la vez sabe ser tierno con ella.
Pasiones Prohibidas ®
Hermoso mi Amo,
ResponderEliminarme transporta a como eres tu mi amado
Una bella descripcion un excitante y maravilloso momento entre la complicidad y la lujuria.