Es impresionante como un objeto tan simple pudo cambiar la perspectiva de la perversión, del erotismo y la forma en que se ve algo "prohibido" para muchos pero que se ha transformado en objeto de deseo y fascinación de otros tantos. Haciendo que las mujeres quieran sentir la presión de la seda en sus muñecas y dispuestas a entregarse por completo a los deseos facinerosos de un hombre que sin escrúpulos se aprovecha de la situación, a tal punto que la voluntad de aquella mujer queda reducida solo a la voluntad de aquel macho en celo que solo quiere ser saciado y saciar a la vez la sed de sexo de su amante sumisa y expectante.
Él solo se toma el tiempo necesario mientras ella desnuda con sus muñecas atadas por la seda de una corbata y con sus ojos vendados, espera que ese hombre empiece a recorrer su cuerpo. Siente que la pasión la quema, siente que el deseo la deja sin fuerzas.
Él observa parado a los pies de la cama como su hembra sumisa suplica por ser penetrada por su miembro que ya está erecto, pero él solo observa y nada más. Ella gime descontrolada ya que el solo hecho de desear tanto la hace que explote en un orgasmo, ella siente sus fluidos inundar sus piernas y su cama y queda sin fuerzas.
Él cómo un psicópata sexual se acerca a ella y comienza a recorrer lentamente con la punta de sus dedos el pecho de su amante. La excitación la hace sentir como si sus pezones fueran a estallar por encontrarse tan erectos. Siente como sus dedos le quemaran el interior, él continúa bajando por su vientre y ella solo gime y suplica sentir su miembro en su interior. La obliga a guardar silencio con una nalgada que la hace estremecer, la mezcla del dolor y el placer la tienen rendida, calla pero en su interior grita cada vez que esos dedos se acercan a su entrepierna.
Él continúa bajando y ella abre sus piernas, regalando a ese hombre la vista de una vagina lubricada en exceso que espera que él haga lo que quiera con ella. Ya no puede más de placer, ya no puede más de deseo, tanto que otra vez acaba en otro orgasmo que la hace subir al cielo. Con su boca seca de tanto jadear y suplicar, al fin la lengua de este macho se pierde en su entrepierna, hurgando su interior como un experto explorador y a la vez propinando intensos momentos de placer a su mujer deseosa de sexo. Sin duda una forma distinta de ver el sexo, juzguen ustedes si es pervertido o no, pero quienes hemos tenido el placer de experimentarlo es una experiencia digna de volver a repetir.
Pasiones Prohibidas ®
Delicioso y excitante leerlo
ResponderEliminarPero lo es más aun sentirlo y vivirlo
Que rica descripción mi Demonio perverso 🔥🔥 😈
Tus líneas inevitablemente son muy excitantes mi amor 💋