Conducen por una desértica carretera, música suave acompaña el viaje y una conversación relacionada con compras y otras cosas. Se dejan llevar por la música y como adolescentes suben el volumen y tienen una improvisada sesión de karaoke, se ríen de la situación y disfrutan el uno al otro de su compañía. Un momento de silencio y él nota que ella tiene su vestido casi mostrando su ropa interior. Con una mano sobre el volante empieza a recorrer los muslos de su mujer, ella se deja porque sabe lo que provoca en su hombre. Ella separa sus piernas y ofrece su sexo deseoso de ser manipulado por los dedos de su amante. Ella se quita la ropa interior y respira el olor de su sexo húmedo mientras él conduce y juega con sus dedos en su clítoris, provocando gemidos salidos de lo más profundo de sus entrañas. Ella baja los breteles de su vestido dejando al descubierto sus senos firmes, ella los toca y disfruta de la sensación que provocan esos dedos en su entrepierna. Se retuerce en el asiento de tanto placer recibido y cierra sus ojos concentrada en como su hombre la penetra con sus dedos. Ya no contiene el deseo en su ser y explota en un concierto de gemidos y sensaciones que la hacen pensar en que la vida se le iba por un momento. Abre sus ojos y ve que el miembro de su hombre sale por el pantalón que no pudo contenerlo. Se reclina y lo toma con su mano para meterlo en su boca, centímetro por centímetro disfruta del sabor que los fluidos de su hombre cubrieron desde el glande a la base. Extasiado él gime sin quitar la vista del camino, mientras ella succionaba más rápido aquella verga que tantas veces la había poseído. Él le pide que lo haga más rápido, ella siente que como un volcán que está en estado de erupción su boca va a ser inundada con aquel semen que ya ha probado antes y que disfruta cada vez que él decide depositarlo en su boca. Con un hábil movimiento de su lengua, siente como lo es inundado cada espacio de su boca y a la vez ella siente como de la nada fluye otro orgasmo haciéndola gemir aún más fuerte. Ahora, ya cien por ciento concentrados en el camino ella reclina hacia atrás su asiento y cierta los ojos satisfecha por la experiencia vivida.
Pasiones Prohibidas ®
Un exquisito y placentero viaje sin lugar a dudas
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