N° 124 El sueño que se vuelve realidad

La penetraba con fuerza haciéndola gritar por el placer, sometida bajo el cuerpo imponente de un hombre sin rostro y sin nombre; era transportada al cielo al cerrar sus ojos y al aferrarse con sus piernas y brazos de ese cuerpo sudoroso, se encamina al más intenso de los orgasmos. Pasan unos minutos y ese misterioso hombre se desvanece en el aire pero queda en ella la sensación de haber entregado su vida a alguien imaginario porque todo lo vivido fue un cruel sueño mojado que dejó en una sensación de realidad; sudada y con su vulva húmeda los recuerdos la llevan a imaginar la manera en que era poseída en su sueño; los dedos se deslizan por su cuerpo buscando el clítoris y así acabar hasta el cansancio para seguir durmiendo plácidamente.

Amanece y es tiempo de levantarse para enfrentar el nuevo día, su sexo seguía húmedo y sus ganas intactas. Al sentir como el agua de la ducha acaricia su cuerpo la excitación la invade y esta vez el chorro de agua fue el encargado de apagar ese fuego que la consume por dentro, acabando hasta quedar sin fuerzas. En cada paso que daba esa sensación era recurrente pero debía mantener la compostura en su trabajo, aunque su pantaleta es testigo mudo de lo que sucede quedando impregnada de sus fluidos; ese estúpido sueño era el causante de sentirse como una hembra en celo pero esa sensación le gustaba.

Al llegar a su casa espera con ansias que ese sueño se repita y le cree la misma sensación al despertar pero algo sucedió en la madrugada que la despertó un tanto asustada; un mensaje de texto de un número desconocido que decía: “¿Me extrañas?”. Responde: “¿Quién eres? ¿De dónde te conozco?”. Una sensación de miedo pero a la vez de excitación la recorre por completo y su sexo se humedece al instante, con la respiración agitada está pendiente de la pantalla del teléfono y con su otra mano hurga en su vagina que palpita de placer. Casi al instante otro mensaje: “Ves que me extrañas, tu sexo sabe quién soy”. Ella sonríe y escribe: “No sé quién eres, tampoco me importa”. “En la mañana te importará” y el extraño desaparece hasta la tarde del siguiente día.

La mañana transcurre sin sobresaltos pero con la intriga de saber quien escribe esos mensajes, pendiente de sus compañeros de oficina y de los movimientos que hacen con sus móviles pero no nada que delatara al culpable. Ya es casi la hora de salir de la oficina cuando entra un mensaje de aquel desconocido: “Noté que me buscabas”, ella responde: “Sabes, este jueguito me está cansando, yo no tengo tiempo y menos para perderlo contigo”. “Jajajajajaja ¡No pierdes tiempo mi querida Silvana Benitez! –le responden. “¿Cómo sabes mi nombre?” –le pregunta. “Porque de verdad te conozco, ya te dije que soy yo el que se apodera de tus sueños y de tus deseos”. Ella algo preocupada busca por la habitación algún indicio de que es espiada pero no hay nada, imagina que tal vez son cosas que su mente inventa para saciar sus ganas de sexo. Se sorprende una vez cuando su teléfono suena y aparece “Número desconocido”, su respiración se agita, su entrepierna se humedece y su boca se seca, le gusta el acoso al que es sometida y al contestar, una voz varonil la envuelve y le dice: “Ves que soy el dueño de tus deseos”, La llamada se corta y ella excitada en la cama comienza a tocarse y a buscar alrededor la silueta de aquel hombre que la observa entre las penumbras.

Duerme como si nunca antes lo hubiera hecho y el reloj ya marcan las 12:00 PM, se quedó dormida para ir a su trabajo, suena la notificación de los mensajes de texto y lee lo siguiente: “Espero que hayas dormido bien, debajo de tu almohada dejé un regalo para ti”. Con algo de nerviosismo encuentra una cola de zorro debajo y responde: “¿Esto para que es?”. –“Te darás cuenta mi preciosa Silvana que a un extremo tiene un dildo, quiero que lo lubriques en tu boca y lo metas en tú trasero –responde el hombre misterioso. –"¿Qué haga qué? ¿Te volviste loco?" –responde molesta. –"No quiero que me cuestiones, obedece lo qué te digo o me veré obligado a castigarte en tu sueño" –le dice. Al fin después de tanto replicar suena el teléfono, otra vez ese número sin identificar y esa varonil voz que dice: "Sólo obedece". –"¡Está bien, no haré!". Del otro lado se oye el susurro: "Eso, lamelo completo". –" Así, eso. Tragalo a poco" –le dice. Consciente de la excitación que provoca en ese misterioso hombre, va un paso más allá y le pide una foto de su erecto miembro siendo complacida casi al instante, al ver aquel imponente miembro en su máxima expresión con el glande morado, lleno de venas, su vagina se humedecía y se imagina siendo atragantada por aquel imponente falo.

Por un momento Silvana Recobra la cordura y deja de chupar ese dildo y le dice: "¿Qué más quieres que haga?". Él sonríe al otro lado del teléfono y le dice: " Quitate el colaless, lubrica tu ano y metelo ahí ". –"Ahora si te volviste loco; no lo haré! Esto ha ido demasiado lejos" –ofuscada responde. Un silencio sepulcral y hasta incómodo se deja oir; y la voz con tono autoritario, desafiante y soberbio dice: "¡No estoy preguntando tu opinión, solo obedece o tendré que castigarte!". Se sintió más excitada aún y casi sin contenerse le regala un intenso gemido a ese extraño que la domina a la distancia. –"¿Lo deseas?" –pregunta. Ella responde: "Sí, lo deseo, quiero meterlo en mi culo imaginando que es usted quien me posee". Él le dice: " Hazlo despacio, deja que solo tu culo se dilate y de a poco meterlo, dejalo todo el día puesto porque en la noche te visitaré para poseer tu ano como la zorrita en que te conviertes". La comunicación se corta pero sabe que él observa y se masturba disfrutando de la escena.

Poco a poco se penetra y siente como si su alma deja su cuerpo, se entrega a esa sensación por completo; gemidos ensordecedores salen de su interior. Todo el día siente espasmos en su culo, ya que además esa cola es un vibrador que es manipulado al antojo de aquel que la visita en las noches y la posee mientras duerme. Cuando ya es de noche suena el teléfono y la voz al otro lado dice que ya es hora de dormir y que no se quite la cola, obediente al requerimiento se va a la cama, cuando está conciliando en el sueño siente presión en el pecho que casi no la deja respirar y una mano enorme en su boca, puede percatarse que un enorme falo se desliza por su vagina y se abre espacio para introducirse violentamente, sus gritos son aplacados por esa mano que cubre su boca pero le gusta la violencia que ejerce ese hombre al penetrarla. Al fin los deseos más íntimos de su alma son saciados y se convierten en realidad. Araña esa ancha espalda, muerde esos labios carnosos y el sudor de ambos se mezcla en cada embestida. De un movimiento quita la cola de zorro de su trasero y la penetra, el dildo la había dilatado tanto que no hay problemas para que reciba ese apetitoso pene que la tuvo en llamas por tanto tiempo.

La penetraba con fuerza haciéndola gritar por el placer, sometida bajo el cuerpo imponente de un hombre sin rostro y sin nombre; era transportada al cielo al cerrar sus ojos y al aferrarse con sus piernas y brazos de ese cuerpo sudoroso, se encamina al más intenso de los orgasmos. Pasan unos minutos y ese misterioso hombre se desvanece en el aire pero queda en ella la sensación de haber entregado su vida a alguien imaginario porque todo lo vivido fue un cruel sueño mojado que dejó en una sensación de realidad; sudada y con su vulva húmeda.

No fue la primera vez que experimentó esto en su vida, ya que el hombre misterioso y sin nombre la visita de manera recurrente en sus sueños, adueñándose de su cuerpo de la manera que a él le gusta y la hace a ella sentir mujer.



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