N° 123 La distancia no existe entre nosotros

En medio de la noche sacio las ansias de mi cuerpo recordando las veces que lo has tomado mi y abusado de él de todas las formas imaginable. Poco a poco me desnudo y dejo que mis dedos sigan mis curvas y que mi piel se erice al pensar que eres tú quien lo surca, estoy tendida sobre la cama solo con ropa interior y mi mano se va a mi entrepierna, mi pantaleta está pegada a mi piel, ya que mi lubricación es demasiada, me siento como una hembra en celo deseosa de su macho.
Mis dedos se hunden de a poco en mi húmeda vagina y los gemidos de placer empiezan a aflorar, mis labios gritan tu nombre pero no estás y yo tengo estás ganas locas de ser tuya. Busco tu silueta por la habitación esperando a verte agazapado entre las sombras, no puedo verte pero la esencia de tu perfume impregna el aire y eso aumenta más mi deseo por ti. Mis dedos ya no pueden entrar más en mi vagina y sigo con la misma hambre de sexo, cada vez se hace más latente la sensación del orgasmo que me recorre por completo me hace perder la cordura y ya no hay gemidos en mis labios sino gritos hilarantes de placer acompañados por tu nombre, ya no puedo contenerme y exploto en un delicioso orgasmo que hace que mis piernas se llenen de mis fluidos y escurren por ellas.
Pasó la noche y quedé desnuda en la cama esperando a que vinieras pero nunca llegaste. Al avanzar el día suena mi teléfono y es tu voz, mi entrepierna se humedece de solo oírte y mi voz se vuelve casi un susurro. –“Me extrañaste” –preguntas. –te respondo “con todas las fuerzas que hay en mi corazón que sí y que me hiciste demasiada falta, anhelo ser tuya otra vez, aunque lo soy pero quiero que me hagas el amor como siempre me lo has hecho, quiero quedar rendida en tus brazos y con mi vagina palpitante por el placer que me das”, al parecer fui demasiado directa porque te quedaste en silencio. Te pregunto si te molestó lo que dije y sonríes de forma maliciosa, me dices: “Pensé que me extrañabas pero no creí que tanto”. –“Puedes estar seguro de que es tanto o más de lo que imaginas” –te respondo.
Me cuentas que vas a estar más tiempo fuera ya que se alargó el proceso de negociación en el viaje que te apartó de mí, prometes llamarme en la noche para “jugar”. Con esas mismas ansias me voy a casa, me meto a la tina en donde el chorro de la regadera me regaló un delicioso orgasmo, ya desnuda sobre la cama mientras se acerca la hora de tu llamada me humedezco y tiemblo. Suena el teléfono y tu voz al otro lado arranca de mis entrañas un intenso gemido de placer no entiendo ese poder que tienes de hacerme humedecer y excitarme solo con oírte, pero me fascina que tengas esa capacidad de provocarme y calentarme.
Me hablas cosas sucias como solo tu sabes hacerlo, mis manos se deslizan por mi húmeda vagina y mis dedos se hunden poco a poco, de la misma forma en que penetras cuando estás conmigo. Esos delirantes gemidos te vuelven loco y puedo sentir como se agita tu respiración, te noto tan excitado como lo estoy yo y percibo que te masturbas deliciosamente pensando que es mi boca la que causa esas sensaciones en tu miembro. Quiero que estés conmigo que me penetres y que apagues este fuego que me hace desearte aún a costa de mi razón.
Mis dedos estimulan con rapidez mi clitoris, imagino que es tu lengua y que bebes mis fluidos que salen a borbotones de mi vagina, me vuelve loca cuando bebes cada una de las gotas que mi sexo produce cuando tu lengua lo recorre; tú gimes de manera agónica me dices que vas a acabar y yo también estoy a punto de hacerlo. Explotamos a la vez como dos géiseres en ebullición, me regalas un delicioso squirt que no solo moja mi vagina sino también mi cama completa, tiemblo de placer y no puedo dejar de gemir hasta perderme en ese intenso orgasmo e imaginando que saboreo cada gota de semen que sale de tu miembro.
Te despides amorosamente ya que en el lugar que estás llevas varias horas adelante. Solo por un instante apagaste este fuego ya que sabes que solo con un: "Hola mi guagua" que oiga o lea de tu parte esa llama encenderá otra vez la llama de mi pasión.

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