N° 122 Conociendo el cine porno

Hace tiempo que sentía la curiosidad de ir a un rotativo de películas xxx, no por considerarme perversa ni nada, creo que es la sensación de entrar a ese lugar oscuro y que el tenue brillo de una pantalla ilumine la sala y la sensación de morbo por saber que ocurre a mi alrededor. Siempre que pasaba por fuera me picaba la curiosidad de entrar pero el miedo me hace retroceder y dejar la curiosidad para otra ocasión.
Un día en el horario de colación me decidí a vencer el miedo, me paré frente a la boletería y compré la entrada. Bajé unas escaleras a una especie de zócalo un poco oscuro y se oían los gemidos de la chica en la película, mi corazón palpitaba a mil, sentía que se quería salir de mi pecho; era una mezcla de emociones, morbo, miedo,vergüenza y excitación. Al poco andar por el oscuro pasillo llego donde cortarían mi entrada y me darían el acceso a la sala. El hombre que recibió mi boleto me miró de pies a cabeza, me sentí desnuda ante su mirada y no puedo negar que me excitó esa mirada llena de lujuria. Moví una cortina gruesa y al entrar a la sala estaba casi vacía, avancé vacilante, con algo de temor pero espectante a lo que pueda pasar.
Me siento y observo a mi alrededor, delante de mí está sentado un hombre que tenia sus brazos extendidos por sobre los asientos, una clara señal de estar disfrutando lo que ve, a los costados hay una pareja de hombres y uno le hace sexo oral a otro. No niego que la imagen fue chocante, pero mi entrepierna está húmeda y mi vagina late por la excitación. Me concentro en la película y veo como una chica está siendo penetrada por dos hombres a la vez, sus gemidos me excitan más aún, siento como mi ropa interior se moja y sin darme cuenta acaricio mis senos por sobre la ropa, me acomodo en la butaca y deslizo mis manos por mis muslos; las ganas se me hacen incontrolables y desobrocho mi pantalón para tocarme y dar rienda suelta a mis dedos, mis gemidos se camuflan con los de la chica en la pantalla, quiero ser ella y que taladren con fuerza mi vagina y culo a la vez, mis ojos se cierran y mi lengua se deslizan por mis labios, cada vez que mis ojos se abren veo a la chica disfrutando de ese intenso placer que las dos vergas le proporcionan haciéndola gemir exhausta por la lujuria de la escena.
Olvido por completo que estoy acompañada y me pierdo en ese delicioso placer que me brindan mis dedos cuando siento que alguien estaba a mi lado y su mano insolente toca mis senos. Abro los ojos algo asustada pero la excitación me tiene como esclava y dejo que esa mano me recorra con libertad y, se meta entre mi blusa. Por detrás de mí siento como otra mano jala mi pelo y lleva mi cabeza hacía atrás,  descaradamente pasa su lengua por mis labios. ¡Oh, esa sensación de ser abusada me excita más! Sometida a la lujuria dejo que aquellos hombres me recorran completa, uno de ellos mete si mano por mi pantalón he invade mi vagina penetrándola con tres de sus gruesos dedos, mientras el que está detras mete su lengua en mi boca, posteriormente llega otro hombre que se sienta a mi otro lado uniéndose son permiso a la fiesta que estaba preparada para mí y mi calentura.
Poco a poco desabotonar mi blusa y bajan las copas de mi brasier dejando mis senos al descubierto, y ambos al unísono recorren mis pezones; y el que está detrás mío sigue con su lengua en mi boca. Por segundos mis gemidos son agónicos ya que me falta el aire debido a la  excitación. Mi corazón se acelera cuando el que estaba detrás se pone de pie y se para frente a mi, toma una de mis manos y la coloca en donde está el botón y el cierre del pantalón, mis dedos hábilmente lo bajan y buscan esa deliciosa verga que quiero sentir en mi boca. Al sentirla tan erecta húmeda y llena de venas lmi reacción no se hace esperar y de una engullida la trago completa haciendo que mi amante ocasional se retuerza al sentir como esta hembra hambrienta devora por completo ese suculento miembro. Él marca un ritmo suave y pausado,  los otros se colocan de pie, bajan el cierre de su pantalón y me ofrecen sus miembros; uno a uno los disfruto en mi boca y también uno a uno los masturbo, me gusta sentirme putita y que esos desconocidos me posean.
Uno de ellos en la sombra me coloca de pie y apoya sobre la butac, siento como su miembro se abre espacio en un vagina húmeda, dilatada y caliente, me da unas fuertes nalgadas que me hacen gemir y entiendo que quiere que le mueva a su ritmo con fuerza, es tal la fuerza con la que choca en mi que siento que parte mi vagina. Los otros, meten sus vergas en mi boca dejándome  casi sin aire, por completo mi pantalón y ropa interior caen al piso y yo saco un pie para estar más cómoda y abierta a la salvaje verga de un agresor sexual.
Después de meterme la verga hasta el fondo se acomoda para que se la chupe, uno de los otros se sienta y coloca sobre él, mi vagina está tan húmeda que su verga se desliza sin problema y él otro que me hacia disfrutar de su miembro en mi boca de coloca detrás untando sus dedos en saliva y pasándolos por mi apretado y virgen culo. Siento como su saliva caliente cae de su boca en mi agujero y poco a poco introduce sus dedos para dilatarlo, se notaba su experiencia ya que él era a quien le estaban haciendo sexo oral cuando entré a la sala. Me siento puta y me gusta ser la puta de esos desconocidos. Poco a poco hunde su glande en mi culo y se abre paso mientras grito de delirante placer. Penetrada a la vez por esos ignotos y mamando esa deliciosa verga no tengo nada más que hacer que enterarme a los brazos del intenso orgasmo que me provocan estos hombres.
Ellos gimen y siento como sus vergas explotan en mi interior, escurriendo el semen de mis orificios mezclado con mis fluidos y el otro llena placenteramente mi boca y escurre por la comisura de mis labios hasta llegar a mis pechos. Uno a uno fueron yéndose y yo quedé sola a mi alrededor, cuanto la música acabó las luces se encendieron y yo estaba en la butaca cogida, llena de semen pero con una experiencia placentera.

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