Amo: Quiero que te entregues a mí.
Sumisa: Pero mi señor, ya soy suya.
Amo: No quiero que sea por lo que dice el contrato que firmamos, sino porque de verdad lo sientas.
Sumisa: ¿Acaso mis emociones, mis reacciones no le hacen saber que le pertenezco?
Amo: Sí, lo sé; no hagas caso a mis palabras y disfrutemos del momento.
Narrador: Al parecer este duro hombre, calculador y frío está sintiendo cosas por aquella mujer que iban más allá del pedazo de papel firmado.
Amo: Quiero que te subas sobre mí, hazme el amor de la forma en que nunca antes lo hiciste con alguien más. Atrápame en el vaivén de tus caderas y déjate llevar por la pasión. Ya no serás la sumisa de... Sino que serás mi mujer, mi amante, mi todo. La que sabe complacer no solo por un contrato que así lo imponga.
Narrador: Ella al oír esas palabras, se sube sobre él y ya no hay en sus labios un: "Sí mi señor", sino un: " Sí, amor mío".
Con suavidad el miembro erecto de su hombre se abre paso, haciéndola gemir otra vez, él intenta apagar los gemidos de ella con un beso apasionado pero no lo consigue, sentirse penetrada la hace perder el control.
Amo: ¡Ufff! ¡Eso, muévete así rápido! Has que me venga en tu interior mi amor.
Sumisa: Sí mi vida, quiero tu semen hirviendo en mis entrañas.
Narrado: Los gemidos agonizantes de ambos llenan la habitación del hotel, mientras la ciudad abajo de ellos se empieza a iluminar.
Solo les puedo contar que ambos acabaron a la vez y que sus cuerpos quedaron fundidos en uno solo. Quienes los conocen dicen que no son Amo y sumisa, se convirtieron en marido y mujer y que son felices. Lo que podemos aprender quizá de ellos, es que cuando la lujuria y la pasión invaden tus sentimientos ya no hay nada prohibido, todo es licito incluso enamorarse.
Pasiones Prohibidas ®
Sigo diciendo mi amor esto me recordó algo. 😌💕 Me encantó mi cielo 😘😘
ResponderEliminarUna entrega total, sin reservas y en aparente libertad.
ResponderEliminarFabulosa narrativa.