N° 103 Arreglos de fin de semana

Mágicamente seducido por tu figura, no me puedo concentrar en las cosas que tengo por hace. Llevamos un mes viviendo en la nueva casa y me disponía a reparar algunos detalles que si bien es cierto no son tan trascendentes pero es algo que me gusta hacer, ya que llevo un "Bob el constructor" en el alma.
Verte caminar con solo ropa interior por la casa hace que la tranquilidad en mi entrepierna se alborote y mi concentración se pierda ya que sabes cuánto me excita tu figura. Mis ojos te buscan, eres el mejor paisaje a mi vista y la mujer que enciende el deseo, y la perversión se apodera de mí; ya se hace insostenible el hecho de resistir al movimiento de tus caderas al andar, al como lucen tus senos firmes y abultados en ese brasier, y como el olor de tu perfume se esparce en el ambiente. Solo puedo verte a ti haciendo que mi lujuria se encienda y quiera simplemente poseerte.
Te paras frente a mí como si pudieras leer mi mente o percibieras mi deseo, me miras de forma traviesa y deslizas tu mano por tu cuerpo, encendiendo aún más el deseo en mí. Te observo impávido, sin mostrar mis intenciones pero tú sabes cuáles son; mi corazón pareció salir de mi pecho cuando metiste tu mano entre tu diminuto calzón y gemías despacio. Sacas tu mano y lames tus dedos saboreando ese delicioso néctar que brota de tu sexo, y que me vuelve loco.
Ríes y me dices: "¿Quieres probar?" Sonrío de manera sarcástica y te digo: "No gracias, estoy ocupado". No sé si te molestó mi respuesta, pero te acercas ofuscada y tomas mi rostro con tus manos y posas tus labios en los míos. Ante tal insistencia no puedo más que rendirme y dejarme llevar para disfrutar de tan furibundo beso, cedo el control y me someto a tu perversión.
Invades mi pantalón, sientes mi miembro erecto y sonríes, muerdes tu labio y suspiras; te acercas a mi oído y me dices: "Eres un pervertido, un caliente y mentiroso". Metes la mano entre el pantalón y me tocas, un gemido emerge de mis labios al sentir tu mano apretando y masajeando mi miembro. Me llevas a la habitación y te subes a la cama, yo no contengo las ganas frenéticas de quitar tu calzón, te tomo con fuerza de las caderas y con boca comienzo a bajar lentamente tu calzón mientras deslizo mis dedos por tu espalda. Suspiras profundo al sentir mi respiración en tus nalgas, me excita la humedad en tu sexo, hace que te desee aún con más intensidad. Mi lengua insolente se desliza desde la grandeza de tus nalgas hasta hacer desaparecer tu clítoris y desatar todos esos gemidos perversos que para mí es música a mis oídos.
Mueves tus caderas en mi cara, provocas mi morbo al sentir como tus nalgas me golpean y una pequeña capa de sudor te envuelve. Cada vez tus movimientos son más intensos y tus gemidos más intensos; quiero que te vengas en mi cara y que tus fluidos escurran por mi boca; agónicamente acabas, regalándome el placer de saborear hasta la última gota de tu excitación. Te recuestas exhausta y con un temblor excitante en tus piernas, golpeas el colchón y me dices: "Recuéstate a mi lado". Esbozo una sonrisa y me recuesto a tu lado; me coloco de espaldas y tú cruzas un brazo por mi pecho, de manera hábil te subes sobre mí y besas apasionadamente mis labios, mis manos se deslizan por tu cuerpo siguiendo la forma de tus curvas; tu piel se estremece cuando mis dedos se devuelven por tu espalda e incluso gemidos ahogados brotan de tu interior.
Te levantas de manera sutil y tomas mi miembro, lo acomodo en la entrada de tu vagina y bajas suave, de manera lenta y con cara de perversa. Recorres tus senos mientras te mueves y gimes. Toma de tus muslos disfruto de la manera en que me brindas placer; cada vez te mueves más rápido y tus gemidos se hacen más intensos, en tu vagina se sienten espasmos sutiles. Apoyas tus manos en mi lecho y de arriba a abajo te mueves hasta perderte otra vez en ese intenso placer que hace a tus ojos perder su color y deja tus pulmones sin aire. Haces que yo también me pierda en ese viaje al placer y nos encontremos en ese paraíso llamado orgasmo. Con esa fuerza inusitada mi miembro explota en tu interior. Es como si fuera lava hirviendo la que llena cada fibra de tu ser. Caes otra vez rendida en mi pecho, acaricio tu cabello, esta vez yo beso tus labios y te acaricio.
Eres mi mujer especial, la que me hace posponer los arreglos de la casa hasta el próximo fin de semana, siempre y cuando no te pasees en ropa interior por la casa.

Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Que rico 🤤🤤
    Me encanta mi Amor ...
    Tan cotidiano y a la vez tan perverso
    La diversión de la lujuria y ese deseo por sentir nuestra piel a cada instante 💋💋💋💋

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