N° 10 Bienvenida Alicia

Estamos en casa y suena el timbre, es Alicia, una compañera de trabajo que había invitado a comer con nosotros esa tarde. Traía en sus manos una botella de vino; charlamos, nos reímos, hasta hicimos karaoke; la idea era distraerse un rato y pasar una buena tarde.
El vino se acababa y decidimos tomar algo más fuerte, una botella de whisky al centro de la mesa y mi cabeza empieza a maquinar ideas sobre ustedes besándose y acariciándose, no sé si culpar al alcohol o simplemente yo quería en verdad que eso pasara. Se hacía tarde y Alicia no podía manejar de vuelta a su casa ni nosotros podíamos llevarla; al otro día era sábado y ninguno tenía que trabajar, decidimos entre los tres terminar la botella y después dormir.
Pusimos música para bailar, verlas moverse aumentaba más el deseo de verlas hacer todo lo que mi perversa imaginación me transmitía. Ella llevaba unos jeans ajustados que resaltaban sus glúteos duros y tonificados por el ejercicio y una polera ceñida al cuerpo con un escote que llegaba al borde de sus senos. Verlas bailar y pegarse a mí hace que mi miembro se endurezca debajo de mi pantalón.
Ella movía sus caderas de forma desenfrenada y tú te dejabas impresionar. De pronto, trasero con trasero se juntan en un movimiento que me hizo exclamar: "Uffff, ¡qué rico se mueven!". Se dan vuelta y sus miradas se chocan y quedan inmóviles. Ella te toma de las caderas y sigue tu ritmo, tú haces lo mismo y la apegas a ti; sus senos se rozan haciendo que sus pezones se pongan duros. Podía ver que estabas disfrutando la situación ya que mordías sutilmente tus labios, señal inequívoca para mí de qué estabas excitada.
Yo me siento en el sofá con la excusa de estar cansado, pero solo quería mirar lo que sucedía. Alicia también se notaba excitada con la situación, acercan sus caras quedando mejilla con mejilla mientras la música suena; mueven sus rostros al compás de la música mientras mi pene no da más de la excitación. Ustedes en su baile hasta rozan sus labios. Yo me coloco de pie y me coloco de pie detrás de ella para que pueda sentir en sus glúteos lo caliente que estoy. Alicia al sentir el roce de mi miembro en sus glúteos exclama: "¡Qué rico lo tienes!". No sé quién de ustedes dos toma la iniciativa o tal vez fue solo la calentura del momento pero se besan de manera descontrolada, mis manos suben por debajo de la polera de Alicia tocando sus pechos sintiendo sus duros pezones. Mientras tú besas sus labios yo beso cuello y tus manos van al botón y cierre de sus jeans y metes tu mano debajo de su ropa interior y sientes su vagina mojada, tus dedos se pierden en su interior, haciéndola gemir de placer. Ella con su mano hacía atrás baja el cierre de mi pantalón tomando mi miembro moviéndolo de atrás a adelante.
La pasión y el desenfreno se apoderan de los tres, tú bajas el pantalón con la ropa interior de Alicia y bajas desde sus labios y su entrepierna saboreando la capa de sudor que la envolvía; abres sus labios vaginales y tu lengua se pierde en su clítoris. Por mi parte mi lengua baja desde su espalda a sus glúteos, perdiéndose en medio de sus nalgas haciéndola gritar de placer, ya que la hicimos explotar en un orgasmo intenso. Nos terminamos de desnudar y subimos a nuestra habitación y damos rienda suelta a la perversión y a la lujuria.
Se besan, se acarician; ella recorre tu cuerpo y baja a tu vagina para hacer lo mismo que hiciste con ella en la sala, tú gimes, tocas tus pechos y pides que meta todo mi miembro en tu boca para que la folle como si fuera tu vagina. Lo tragas, lo muerdes y aprietas con tus manos, como poseído me muevo fuerte y mis testículos golpean tu mentón. "Cógela rico papi" -me dices. Alicia levanta sus caderas dejando expuesto su culo y su vagina endemoniadamente húmeda, mi lengua baja desde sus nalgas a su vagina. Coloco mi pene en la entrada de su vagina y la clavo con fuerza, ella grita con fuerza y exclama: "¡Follame con fuerza!". Tú te vienes en un orgasmo intenso mientras penetro a Alicia, ella sigue lamiéndote y metiendo sus dedos en tu interior, tú le dices: "Eso, así putita, hazme acabar otra vez". Extasiado golpeo las nalgas de ella, produciendo que fluya un orgasmo intenso en su interior.
Me recuesto y entre las dos toman mi miembro y pasan su lengua una a cada lado juntando sus lenguas en la punta y besándose con intensidad. Una lo chupa y la otra se come mis testículos, haciéndolo por turnos; me tienen al borde de la locura. Mi miembro se hincha aún más como si fuera a reventar, yo gimo de placer, ¡uffff! Siento que voy a explotar, me dices que quieres que acabe en los pechos de Alicia. Me pongo de pie en la cama y esa se arrodilla acomodando sus senos a la altura de mi pene, me masturbo con una rapidez inusitada, llenando sus pechos con mi semen. Tú miras extasiada y te lanzas sobre sus pechos, lamiendo cada rastro de semen dejándolos limpios para después fundirse en un beso intenso en donde traspasas todo el contenido vertido en sus pechos a su boca, ella lo traga como si fuera un dulce que se derritió en su boca.
Una a cada lado reposa complacida en mi pecho. Desde ese día Alicia se convirtió en parte recurrente de nuestra perversión y muchas veces nos divertimos haciendo travesuras juntos.

Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Una vez mas me quedo complacida de su forma de escribir, fascinante relato Mr.P.

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  2. Una vez más logra hacer que mi c...... s palpite pero como siempre quiero mas hay algo que falta Señor

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  3. Sin duda letras excitantes que despiertan sensaciones
    Detalles Lujuriosos
    Como siempre Excelente mi perverso 💋

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  4. A volar dice la mente y una perversa imaginacion hace volar, que rico relato.

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