He estado pendiente del reloj, solo quiero que pasen los minutos para tenerte cerca. El deseo se apoderó de mí y tuve que aplacar el ímpetu de mi lujuria a solas sobre el sofá, pero no ha sido suficiente, tuve que hacerlo muchas veces más, tú no estás y mi cuerpo grita tu nombre.
Pasan los minutos y se abre la puerta, entras y me voy a la habitación, me desnudo y apago las luces. Espero tu arribo a nuestra cama y saciar el deseo que consume mi ser, la noche una vez más entra por la ventana de nuestra habitación en donde la lujuria se desborda e impregna las paredes, son esos momentos intensos en que solo importa complacernos y entregarnos con la intensidad de siempre.
Esta vez soy yo quien toma el control, no convierto en una hembra dominante con el solo objetivo de saciar mi hambre por aquel macho que muchas veces me ha hecho sucumbir bajo sus garras y afilados colmillos, devorando hasta el último ápice de mí ser con furia y deseo.
Al entrar te tomo por sorpresa y te llevo a la cama, como un furioso huracán te despojo de la ropa y recorrió tu pecho con mis dedos, puedo sentir los acelerados latidos de tu corazón y lo agitada de tu respiración. Tiemblas cuando sientes que bajo por tu abdomen y traspaso el límite llegando a tu miembro. Tiemblas y eso hace que me moje aún más ya que te siento vulnerable a mis deseos y desata la pervertida que hay en mí. Coloco una venda en tus ojos y te beso con delicadeza, cierro mis ojos y me dejo llevar por la intensa sensación que provoca sentir tu erecto miembro entre mis piernas, las separo un poco y de desliza rozando mi clítoris, un gemido se escapa de mis labios y hace que mi cuerpo se estremezca por completo.
Es como si un fuego intenso que recorre mi sexo y se conecta a mi sistema nervioso, siento que mi interior se contrae aún sin tenerte dentro; solo rozando tu glande en mi clítoris consigues que acabe con intensidad, desatando yo gemidos intensos, me besas con pasión, dejándome sin aire y sin fuerza. Temblando aún por el placer recibido te llevo a la cama en donde mi boca se apodera de tu sexo, te retuerces por la forma en que mis labios se apoderan de tu erección, tomas mi pelo y marcas un ritmo frenético, me gusta cuando lo haces así pero ésta vez soy yo la que mando por lo que ato tus muñecas con una de tus corbatas; hoy sabrás que yo también se jugar de la manera que tú lo haces, ya que tengo al mejor maestro.
Completamente sometido a mis deseos araño tu pecho dejando marcas en él, gimes deliciosamente haciendo que mi sexo se moje una vez más. Aprieto con fuerza tu miembro y muerdo tu glande, suspiras y gimes, me gusta verte vulnerable es en esos momentos en que demuestras que me perteneces. Súplicas penetrarme, pero aún no te has ganado el derecho de hacerlo, te vuelvo a recordar que esta noche soy yo quien manda. Me subo sobre ti y te ofrezco mi sexo para que lo explores con tu lengua. Como movimientos hábiles la deslizas desde el clítoris hasta mi ano, gimo de placer y tomo mis senos, me divierte que no puedas ver mi cara de caliente pero me pervierte que puedas sentir como mis fluidos desbordan mi sexo. Extasiado y envuelto en la pasión me súplicas otra vez que te deje penetrarme, pero ya te dije que no has ganado el derecho de hacerlo; "si te portas bien tal ve puedas hacerlo".
Me deslizo hacia tu miembro y lo trago mientras aún tu lengua excava mi sexo, sentir tus gemidos de placer me hace caer presa fácil de la lascivia y el descontrol. Me vuelve loca tu miembro en mi boca, te digo: "Creo que has ganado el derecho de penetrarme". Meto mis dedos en mi húmeda vagina y extraigo esos fluidos que te embriagan y enloquecen, deslizo mis dedos entre mis nalgas, lubricando mi ano. Quiero que folles mi culo y me hagas gritar de la manera en que estás acostumbrado.
Tomo tu suculento miembro y de a poco lo voy hundiendo en mi apretado agujero, esa conocida sensación de dolor y placer me invade haciendo que grite a media que me deslizo lento hasta la base. Con mis nalgas separadas por tu imponente miembro empiezo a moverme de manera suave, como no puedes tocarme, disfruto recorriendo mi cuerpo; gimo con intensidad y te digo: " Quiero que te vengas, llena mi culito con ese delicioso semen". Tú gimes y yo me pierdo en ese delicioso miembro que perfora mi ano. Me dices con voz casi agónica: "Mueve más rápido porque voy a explotar". Enloquecida me muevo, quiero que te vengas; siento que se hincha aún más en mi interior y explotas como un furioso volcán en erupción, quemando interior y llenando mi culo con ese espeso semen que corre por mis nalgas. Ya rendida y sin fuerzas caigo en tu pecho, te beso con pasión y quito las amarras de tus muñecas, y la venda de tus ojos; casi sin habla me agradeces y vuelves a besarme mientras acaricias mi pelo. Esperando a que podamos repetir la experiencia ya que me encantó verte rendido a mis deseos oscuros y perversos.
Pasiones Prohibidas ®
Interesante contraste y desarrollo exquisitos detalles 🔥🔥
ResponderEliminarSin lugar a dudas fascinante, provocativo y descriptivo...
ResponderEliminarUn placer leerlo